Las Provincias

Las quejas por la invasión de ciclistas en las aceras se extienden por toda la ciudad de Valencia

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/ VÍDEO PACO SÁNCHEZ

  • La normativa señala que los conductores de bicicletas deben de ir por el carril más pegado a las aceras en ausencia de carril bici

La siempre difícil convivencia entre peatones, conductores, ciclistas o motociclistas en una ciudad como Valencia sigue trayendo de cabeza a prácticamente todos los actores. Los últimos en alzar la voz han sido los vecinos. Concretamente, la presidenta de la Federación de Asociaciones de Vecinos, María José Broseta, que ha alertado de que las quejas vecinales por ciclistas que circulan por las aceras ya se extienden por toda la ciudad.

Mientras el Consistorio invierte cientos de miles de euros en la construcción de carriles bici para unir Benimaclet con el centro o que discurran por la ronda interior; edita folletos informativos para que los turistas sepan cómo han de circular por la ciudad; y recibe decenas de propuestas al proceso participativo para inversión en los barrios que buscan mejorar las infraestructuras ciclistas, lo cierto es que vecinos de toda la ciudad han trasladado a la federación sus protestas por la falta de civismo de algunos ciclistas.

«Las protestas son una realidad», explica Broseta, que insiste en que algunos de estos usuarios de bicicletas se enfrentan «a las personas que van por la acera». Cabe recordar que buena parte de los carriles bici que se han construido en los últimos años en la ciudad están en la misma acera y en determinados puntos como el Ensanche los residentes o clientes de la zona han de cruzarlos para llegar hasta comercios o portales. La nueva política municipal es construir carriles bici segregados.

Las quejas, aseguran desde la federación, han llegado incluso a la Policía Local de Valencia, que realiza frecuentemente campañas de concienciación para evitar que los ciclistas circulen por las aceras. Los vecinos critican la falta de civismo de algunos ciclistas. «Incluso habiendo carril bici circulan por la acera y es muy peligroso, es que nos llegan quejas de toda la ciudad», explica Broseta, que señala que si el peatón no se aparta cuando el ciclista le hace gestos o le avisa con señales acústicas, «le insultan y pueden llegar incluso a empujarle».

Estas protestas están motivadas, también por toda la ciudad, por la velocidad a la que se desplazan las bicicletas que invaden las aceras. La ordenanza municipal indica que en vías urbanas las bicicletas no pueden superar los 30 kilómetros por hora; los 15 km/h en carriles bici sobre las aceras y los 10 km/h en zonas y calles peatonales. Nada dice la normativa de la ciudad sobre la velocidad a la que se pueden desplazar las bicis sobre la acera porque no pueden hacerlo.

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Lo que dice la ley

Y es que la normativa que regula las zonas en las que pueden moverse los ciclistas es clara. Está prohibido que lo hagan por las aceras. «Salvo en tramos señalizados al efecto, se prohíbe la circulación de bicicletas por las aceras y jardines públicos. En el caso de la existencia de carriles bici en aceras o en los pasos de peatones, los ciclistas respetarán siempre la preferencia de los peatones que puedan cruzar dicho carril», señala la ordenanza de 2010. En caso de no haber carril bici, circularán por la calzada «por los carriles más próximos a las aceras, pudiendo ocupar la parte central de éstos». También pueden discurrir por zonas peatonales si no hay señal que lo prohíba «siempre que exista un ancho de paso libre superior a 3 metros, manteniéndose una distancia mínima de 1 metro con el peatón, en las maniobras de adelantamientos o cruces teniendo en cuenta que, en cualquier momento, la preferencia será siempre del peatón». En los pasos de peatones, por su parte, si no hay carril bici el ciclista no tiene preferencia, a no ser que se baje de la bicicleta y circule como viandante. Esta norma no está explícita en el Reglamento General de Circulación, que sin embargo sí evidencia que el paso de peatones está reservado para peatones y a él no puede acceder ningún vehículo. La bicicleta es, en este sentido, un vehículo y su conductor ha de bajarse del mismo y atravesar el paso de peatones como un viandante más para tener preferencia. Si no lo hace así, la preferencia sobre el ciclista es del coche.

La mayor parte de los ciclistas conoce la norma y la cumple. Sin embargo, son quienes no la cumplen quienes provocan las quejas vecinales. Aunque la federación insiste en que las protestas provienen de toda la ciudad, lo cierto y verdad es que son más comunes en el centro de Valencia. Distritos como Ciutat Vella, con buena parte del tráfico pacificado y calles de un solo sentido que el Consistorio pretende convertir, en su momento, en ciclocalles, cuentan con una amplísima población ciclista, tanto de residentes como de gente que trabaja en el centro de la ciudad. Por tanto, es normal que la mayor parte de estas quejas se concentren en estas zonas y en puntos como Blanquerías, Portal Nou o el centro del Carmen.

Tampoco distritos como el Marítimo o barrios como Ruzafa se libran de este problema. Tanto es así que, tal como ha podido saber este diario, varias de las propuestas de inversión para los 7 millones de euros que este año va a invertir el Consistorio en los barrios de la ciudad giran en torno al carril bici. Una de las propuestas más apoyada es la que plantea la creación de un carril bici por las grandes vías. Con la remodelación de los jardines centrales de Fernando el Católico y Ramón y Cajal estuvo encima de la mesa pero la idea se acabó descartando por el mobiliario urbano de los mismos jardines. La idea de construir el carril bici se planteó más tarde dentro de la propia concejalía pero finalmente nunca se acabó realizando.

Otra de las propuestas habla de bajar el carril bici de la avenida del Puerto a la calzada y convertirlo en segregado. Según defienden tanto Consistorio como comerciantes, vecios y ciclistas son los más seguros, pero la realidad es que la gran mayoría de los carriles que ya están construidos están simplemente pintados en las aceras. Cabe destacar que los nuevos que tiene en mente el Consistorio, como el que unirá Benimaclet con el centro, el de la Avenida del Cid o el de la ronda interior que discurrirá por calles como Colón o Xàtiva serán segregados y no estarán en las aceras, para evitar problemas como los que motivan las quejas vecinales.