Las Provincias

Aplazamiento in extremis para una pareja con tres niñas

La mujer que iba a ser desahuciada ayer junto a su familia (derecha) se emociona aliviada por la prórroga del lanzamiento. :: damián torres
La mujer que iba a ser desahuciada ayer junto a su familia (derecha) se emociona aliviada por la prórroga del lanzamiento. :: damián torres
  • Ayer llegó la hora en la que Pablo, su esposa y sus tres hijas de once, nueve y dos años se quedaban en la calle tras no poder asumir la hipoteca de su casa de Xirivella

La realidad de los desahucios sigue siendo «diaria» en la Comunitat, como lamentan los afectados. Ayer llegó la hora en la que Pablo, su esposa y sus tres hijas de once, nueve y dos años se quedaban en la calle tras no poder asumir la hipoteca de su casa de Xirivella, una vivienda que ya es propiedad del banco. Sin embargo, la mediación de su abogado y de la Plataforma de Afectados por las Hipotecas (PAH) logró paralizar in extremis el lanzamiento.

Según explicó José Luis González, portavoz de la entidad, «los problemas económicos de la pareja les hizo «imposible» asumir el pago de la casa», situada en la calle Aldaya de la localidad de l'Horta. De este modo, «el banco ejecutó la hipoteca y tras una subasta se quedó con la propiedad». La entrega de la vivienda no fue suficiente. Según el miembro de la PAH, «todavía se les exige el pago de 38.000 euros».

Ante el inminente desahucio, medio centenar de miembros de la plataforma se concentraron a primera hora de la mañana a las puertas de la casa de la familia para tratar de paralizar el desahucio. Tanto la PAH como el abogado de la familia instaron al banco a retirar la petición de lanzamiento mientras se busca una solución, una medida que ayer confirmó el juez durante la protesta. «Pablo y su esposa quedaron aliviados tras noches sin poder dormir por la angustia de verse en la calle, pero se trata de una prórroga de sólo dos meses», insistió el portavoz de la PAH.

El hombre está trabajando y cobra un pequeño sueldo. Su mujer no tiene empleo. Su esperanza pasa ahora por solicitar al banco la condonación de la deuda que se les exige e intentar pactar con la entidad financiera un alquiler social con mensualidades asumibles que les permita quedarse en la casa como arrendados.