Las Provincias

El Cabanyal recuerda a Campanar

Una de las calles del Cabanyal pendientes de recuperación. :: j. j. monzó
Una de las calles del Cabanyal pendientes de recuperación. :: j. j. monzó
  • Las viviendas donde se venden las dosis al menudeo se protegen de las redadas policiales con rejas en todas la plantas

  • El tráfico de drogas se extiende por el barrio como pasó en la huerta junto a Mislata

Hace quince años, los conductores hacían cola en los caminos que atraviesan la huerta del Pouet de Campanar. No era para admirar el paisaje verde ni las alquerías, sino para llegar a la zona conocida como las Cañas, donde compraban las dosis de droga a plena luz del día, de una manera tan habitual que se llamó «supermercado».

El Cabanyal va camino de llegar a esa imagen, según lamentaron ayer algunos vecinos a LAS PROVINCIAS. Este miércoles se ha anunciado una reunión entre el Ayuntamiento y la Delegación del Gobierno, se supone que al máximo nivel, para concretar la colaboración entre la Policía Local y la Policía Nacional en asuntos como el botellón, los manteros y las denuncias por ruidos nocturnos. Aunque de telón de fondo siempre estará el Cabanyal.

«Es un problema que se resume en un trozo del barrio de 200 por 100 metros, no es más que eso», señala un residente. Ni más ni menos que dos hectáreas de la zona más degradada del Marítimo, donde las casas están salpicadas de solares en la zona donde debía realizarse la prolongación de Blasco Ibáñez.

Se da la circunstancia además de que se trata de que la mayor parte de las casas son propiedades municipales, que en algunos casos están ocupadas ilegalmente. «Hace poco hubo una redada de la Policía Nacional. Llegaron por la noche y entraron en una casa por una plataforma, directos al primer piso».

El mismo vecino asegura que en ese inmueble, en la calle José Benlliure, y se han colocado rejas en la primera planta. «Así tienen más tiempo para tirar la droga al wáter si vuelve la policía», comentan.

Desde primeras horas de la mañana, puede verse a personas situadas en los cruces de varias calles, tranquilas, como esperando algo. De vez en cuando miran la pantalla de su teléfono móvil. «Están para avisar si llega la policía. Todos los vecinos sabemos por eso donde se vende la droga, lo mismo que debe pasar con la Policía Nacional. Lo que no entendemos es la razón de que no actúen con más contundencia».

La lacra de la droga pone en riesgo hasta el efecto de las inversiones públicas. Como adelantó este periódico, las principales asociaciones del barrio consensuaron un comunicado público donde ponían de relieve este problema. «Nos une el convencimiento de que afecta de forma muy grave a las relaciones sociales, a la celebración de las fiestas más importantes, al comercio y a la recuperación urbana», indicaron.

La semejanza con lo que ocurría en la huerta de Campanar es por algunas casas donde los conductores «ni se bajan del coche. Llegan, bajan la ventanilla y les dan algo. Utilizan mucho el móvil para avisar y así ni entrar en las casas», denunciaron. Para esto, dicen los residentes, se llega a usar a menores, que se apostan para alertar de la llegada de una redada policial y frustrar posibles detenciones para comenzar a atajar el tráfico de drogas.

Una de las soluciones planteadas tanto por la plataforma Salvem el Cabanyal como por la asociación de vecinos es la construcción de un retén de la Policía Local en la 'zona cero', algo que no contempla de momento el Ayuntamiento.

«Debería estar siempre con la luz encendida, para que sepan que están vigilados», comentaron. Por el contrario, lo que ocurre es que por las noches, tras un aviso vecinal, llegan «patrullas de otro barrio, que no saben ni siquiera si la vivienda en cuestión está ocupada ilegalmente o si es municipal».