Las Provincias

Los vecinos sólo quieren un recorte mínimo del tiempo para aparcar en el carril bus

El carril bus de la calle Colón, en una imagen de archivo. :: juan j. monzó
El carril bus de la calle Colón, en una imagen de archivo. :: juan j. monzó
  • La federación rechaza la prohibición absoluta que piden los taxistas y la EMT recuerda que los autobuses empiezan a circular a las 5.30 horas

La Federación de Asociaciones de Vecinos de Valencia se mostró ayer partidaria de que se reduzca el horario de estacionamiento en el carril bus por la noche. La presidenta de la entidad, María José Broseta, defendió la propuesta que llegó a la Mesa de la Movilidad de reducir al menos en una hora la franja en que aparcar en el carril bus está permitido pero rechazó la de los taxistas, que quieren el carril libre toda la noche. «Si dicen que hay muchos accidentes y mucha gente que coge el coche borracho, que lo demuestren con datos. Eso es menospreciar a los vecinos», lamenta María José Broseta.

Fuentes de la EMT, por su parte, preguntadas ayer por este diario, recordaron que hay autobuses que comienzan a circular a las 5.30 horas en jornadas laborables, por lo que la preferencia de la empresa es que los carriles estén libres más o menos desde esa hora para evitar atascos o accidentes. Reconocen que las líneas nocturnas no tienen tanto problema porque por la noche «no hay mucho tráfico» y que la 89 y la 90, que empiezan a las 4.30 para empalmar con las nocturnas, tampoco sufren excesivas molestias.

En el particular abanico de posiciones respecto al estacionamiento en el carril bus, los taxistas y los locales de ocio se encuentran en posiciones diametralmente opuestas. Los primeros lo quieren libre toda la noche para evitar accidentes y que los clientes tengan que salir a la calzada para parar un coche y los segundos consideran esta modalidad de aparcamiento clave para determinadas zonas, como el Carmen (muchos coches aparcan en Guillem de Castro o la Paz) o Cánovas o Ruzafa (las grandes vías se llenan todas las noches de fines de semana). En medio quedan los vecinos, que quieren que se reduzca el horario pero tampoco les gustaría que se prohibiera aparcar durante toda la noche, y la EMT, que reclama que por lo menos mientras circulen autobuses queden los carriles bus expeditos.

Y en medio de todos estos actores, cada uno con opiniones y planes distintos a los de los demás, el Ayuntamiento de Valencia. La concejalía de Movilidad Sostenible, con Giuseppe Grezzi a la cabeza, deshoja estos días una de las margaritas más complicadas que tiene encima de la mesa el edil de Compromís, sobre todo a tenor de las tensiones que entre Grezzi y Ribó provocó en enero el anuncio del primero de prohibir el estacionamiento en el carril bus todas las noches. Por el momento, el Consistorio se lava las manos y rechaza tomar cualquier posición hasta que escuche a los diferentes actores implicados en el proceso.

Tanto es así que fuentes de la concejalía de Movilidad Sostenible anunciaron ayer que ahora es «tiempo de escuchar». «Por ahora vamos a escuchar de nuevo a los colectivos. Una vez se haga esta nueva consulta, veremos», indicaron las mismas fuentes, que comenzarán en próximas fechas esa ronda de consultas para solucionar una situación que prácticamente no tiene a nadie contento y que el Consistorio pretendía abordar ya desde comienzos de 2016. La idea se metió en el cajón donde duermen las decisiones desautorizadas por el jefe, pero la reunión del pasado 11 de octubre, con vecinos, taxistas y EMT pidiendo modificaciones en la norma, ha servido para que Movilidad retome la idea y comience a estudiarla en un nuevo proceso participativo en el que quiere escuchar a todas las partes implicadas.

Cabe destacar, eso sí, que determinadas entidades vecinales como la Coordinadora de Ciutat Vella o Russafa Descansa están más en sintonía con quienes quieren el carril limpio toda la noche que con la propia Federación de Asociaciones de Vecinos. Opinan que buena parte de los clientes de los locales de ocio que cada noche, dicen, causan molestias por ruido y suciedad en barrios como el Carmen o la misma Ruzafa se sirven de esta norma para acercarse a estos barrios. Creen, además, que si se eliminara la autorización se reduciría la cantidad de gente que acude a zonas «saturadas» de ocio nocturno. El otro argumento que se emplea para defender la desaparición de la norma es que hay accidentes por los clientes de taxi que salen hasta bien entrada la calzada para parar los vehículos o por los conductores que, tras beber alcohol, cogen su propio coche con el que han llegado a la zona de fiesta.