Las Provincias

El Hospital Clínico, ahogado por la falta de sitio y la suciedad

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Ambulancias en el patio central del hospital sobre el que se observa la planta prefabricada construida para ganar espacio. :: irene marsilla

  • Reclaman a Sanidad que retome la negociación para adquirir la escuela de Agrícolas y ganar espacio para el centro hospitalario

  • Trabajadores denuncian la «insalubridad» del edificio contiguo

El Hospital Clínico se ha quedado pequeño. Necesita más espacio para ofrecer la calidad asistencial debida a los ciudadanos. Y, además, el edificio contiguo ofrece un «acelerado proceso de deterioro» que preocupa a los trabajadores al considerar que el estado de «insalubridad» de la antigua escuela de Agrícolas, no es el más conveniente para el vecino de un centro sanitario, tal como han denunciado desde el sindicato UGT.

«Tenemos que crecer, pero ¿hacia dónde?». Es la pregunta que se plantean los representantes de UGT ante un edificio que se está viendo ahogado por falta de espacio y la suciedad del inmueble colindante. Mencionan muchos ejemplos que a su juicio vienen a demostrar la necesidad de ganar espacio. La reivindicación llega cuando se acaba de conocer que el proyecto de ampliación a costa de la antigua escuela de Agrícolas se ha desvanecido. La Universitat Politècnica de Valencia (UPV), titular del inmueble, ha descartado la transmisión de la titularidad de ese edificio. Ante ello UGT llama a Sanidad a «tomar la iniciativa y realizar las gestiones para adquirir la escuela de Agrícolas», algo que ya solicitaron en mayo mediante una recogida de firmas.

La formación lanza su reivindicación apoyándose en numerosos ejemplos que «evidencian que no hay espacio». Citan la planta «prefabricada construida sobre el edificio central en la parte recayente al patio». Ese «añadido» se ganó «para informática y docencia» después de la reforma que meses atrás se llevó a cabo en Urgencias obligando a desplazar esos dos departamentos.

El patio central, donde se encuentra la escultura de Arnau de Vilanova, descubre otra carencia. Las ambulancias para el traslado de los pacientes que salen de alta o aquellos que acuden a visitas externas se concentran ahora en ese patio porque «durante el tiempo de las obras de Urgencias fue necesario trasladarlas allí y nada ha cambiado». Y hay más. En agosto se acometió una reforma en la sexta planta de Maternidad y ya falta espacio. El objetivo era la dotación de una sala donde el personal de enfermería da las indicaciones a los padres de recién nacidos antes de que estos abandonen el hospital. Ahora, además, «acoge a los facultativos que necesitan consultar ordenadores o informes. Ello lleva a que puedan coincidir unos seis médicos, las enfermeras, los bebés y los padres». Esta situación «se ha denunciado al comité de seguridad y salud y también a la junta de personal», recalca UGT.

«Escasez de camas»

Otra cuestión que refieren es la «escasez de camas, sobre todo en determinadas épocas del año», situación que lleva que en el Clínico «resulte habitual todos los años la existencia de camas C (una tercera cama en las habitaciones)». La última fase de la ampliación de Urgencias, todavía pendiente, descubre una nueva actuación para ganar sitio, ya que supondrá la «eliminación del espacio que queda libre ante la puerta de acceso a este servicio».

La búsqueda de áreas libres donde instalar unos laboratorios, la necesidad de salas blancas para el servicio de Farmacia o la ausencia de una cafetería porque en su día el espacio que ocupaba esta «se dedicó al centro de investigación» son otras inquietudes que, conforme al relato de la formación sindical, ponen de manifiesto que la falta de superficie disponible aprieta al Clínico.

A esa preocupación se añade la que genera «el acelerado proceso de deterioro de la antigua escuela de Agrícolas», circunstancia que en abril trasladaron a Sanidad a través de un escrito». Seis meses después UGT recalca que a «sólo 80 centímetros», distancia que separa la escuela de la UPV y el centro sanitario, se descubre una «situación de insalubridad» que, a juicio de la formación es inadmisible, pues «al lado de un hospital no se puede tener un edificio abandonado». El inmueble de la UPV ofrece muestras que no dejan lugar a dudas de que lleva seis años cerrado. La más visible es la imagen que traslada el jardín recayente a la avenida Blasco Ibáñez.