Las Provincias

El cardenal Blázquez reclama «leyes justas» para terminar con las hostilidades

El presidente de la Conferencia Episcopal, Ricardo Blázquez, junto al cardenal Antonio Cañizares . :: efe
El presidente de la Conferencia Episcopal, Ricardo Blázquez, junto al cardenal Antonio Cañizares . :: efe
  • El presidente de la Conferencia Episcopal Española advierte en una conferencia de las sectas que usan la sangre como símbolo material

Conseguir la paz en la sociedad pasa por disponer de «leyes justas», así como por «un control de las fuerzas del orden y seguridad» y la «inspección permanente de los medios de comunicación social porque todo se termina sabiendo». Son palabras que ayer pronunció en Valencia el cardenal arzobispo de Valladolid y presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Ricardo Blázquez.

El presidente del episcopado español pronunció la primera ponencia del Congreso de Teología Histórica organizado por la Facultad de Teología de Valencia, que en esta ocasión con motivo del Año Jubilar se ha dedicado al Santo Cáliz. El cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, fue el encargado de inaugurar el simposio y en su intervención invitó a «seguir abriendo caminos al centro de nuestra fe, la Eucaristía».

Blázquez defendió en su ponencia la misericordia como la vía para que la paz tenga garantías de futuro frente a la «hostilidad y la enemistad» que provocan rupturas entre los hombres. El representante del episcopado español se detuvo en la búsqueda de la paz, conquista que para que goce de garantías «necesita muchos recursos, leyes justas, un control de las fuerzas del orden y seguridad», así como la «inspección permanente de los medios de comunicación social porque todo se termina sabiendo».

Con estas afirmaciones apuntó los factores sociales que a su juicio deben intervenir en un camino libre de hostilidades, en una vía para la paz. Pero su apuesta no acabó ahí. El presidente de la CEE también trasladó al auditorio los valores morales y espirituales necesarios para alcanzar el objetivo. Habló de que «necesitamos un corazón renovado», y de que la fuerza unificadora «brota del corazón regenerado por el espíritu del amor y de la paz».

La hostilidad

Blázquez advirtió en su discurso de que «la hostilidad y la enemistad son las que alimentan las rupturas entre los hombres» y, además insistió en que son «el motor que pone en marcha hacia el mal, y hacia la degradación de la vida de las personas». Frente a esta actitud defendió la misericordia, como creadora de «fraternidad» y «reintegración».

En el contexto de un congreso dedicado al Santo Cáliz abordó el significado de la sangre de Cristo en el cristianismo, representación de «la entrega de Jesucristo hasta el extremo», y de la cruz, como sello de «fidelidad» y «culminante del amor». Llamó la atención sobre sobre las sectas que utilizan la sangre como un símbolo material, y señaló que hay que estar atentos y no caer en esta interpretación.