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Dentro de la histórica fábrica La Ceramo

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/ DAMIÁN TORRES

  • En 2017 comenzarán los trabajos de rehabilitación integral del edificio de Benicalap

En la avenida de Burjassot de Valencia, a la altura del cruce con las vías del tranvía, se encuentra La Ceramo, una histórica fábrica que abrió sus puertas en 1889 y que se vio obligada a cerrarlas en 1992. Desde entonces ha sido objeto del deterioro y el vandalismo. Hace un mes, sin embargo, comenzaron los trabajos previos a la rehabilitación integral que el Ayuntamiento planea que comience el próximo año.

“La Ceramo se cerró en 1992, por lo que ha sufrido un margen de deterioro, a lo largo del tiempo, avanzado”, explicó Sara Soriano, técnico de patrimonio que participa en las tareas de limpieza e inventario que se están realizando. “Sí que es cierto que se han llevado a cabo algunas actuaciones de consolidación y limpieza, pero una tan profunda como la que se está haciendo ahora de inventario, catalogación y toma de muestras creo qeu no se había llevado a cabo hasta el momento”, agregó.

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En la mañana del lunes los concejales Vicent Sarrià y Sergi Campillo visitaron la fábrica para comprobar el estado de estos trabajos. “Estamos acometiendo las tareas previas a lo que tiene que ser la rehabilitación del edificio; por un lado se ha hecho una tarea importante de desescombro y limpieza del edificio, y por otro hemos adjudicado ya los trabajos de arqueología previos para la redacción del proyecto de rehabilitación integral del edifcio”, aseguró Sarriá, concejal de Desarrollo Urbano.

“En su momento se habló de la posibilidad de que fuera una subsede del Museo de Cerámica González Martí, cuestión que tendremos que ver a lo largo de estos ejercicios; lo que queremos es darle un uso público y, a poder ser, vinculado al sentido que tenía la fábrica en su momento”, agregó el concejal socialista.

“El vandalismo y las ocupaciones han dañado la infraestructura del edificio; en gran parte de la zona de los hornos y el almacén hemos encontrado piezas en arcilla donde se ha entrado sólo para destrozarlas”, destacó Sara Soriano.

“Con lo que estamos inventariando podemos identificar esos métodos de producción que se emplearon en La Ceramo, y podemos localizar algunas de las piezas que decoran los edificios de Valencia, o que nos pueden recordar, como algunos de los moldes para la ejecución de esos apliques arquitectónicos que encontramos en diferentes lugares de la ciudad”, concluyó la especialista en patrimonio.