Las Provincias

Los arcones del óleo sagrado

  • La Catedral de Valencia recupera ambos artilugios que se encontraban en la sacristía de la capilla de la Inmaculada

  • Las dos piezas halladas sirven para transportar el aceite santo a otras diócesis

La Catedral de Valencia es uno de los atractivos turísticos de la capital del Turia. Más aún desde la apertura de su propio museo el pasado mes de junio y que ya han visitado numerosos turistas de origen nacional e internacional, así como valencianos curiosos por conocer los tesoros que esconde la Seo en sus entrañas. Desde entonces, varios hallazgos y restauraciones han permitido incrementar la colección que descansa tras sus muros y que recoge cerca de 300 piezas, algunas de ellas inéditas, y restos de excavaciones arqueológicas.

En esta ocasión, se trata del descubrimiento de dos arcones, uno de ellos con tres garrafas de cristal soplado del siglo XVI en las que antiguamente se transportaban los santos óleos a otras diócesis o a las zonas más alejadas de la propia diócesis. Las piezas, que alcanzan fácilmente el metro y medio de longitud, conservan las asas laterales de hierro para los travesaños con las que eran transportados y fueron encontradas en la sacristía de la capilla de la Inmaculada de la Catedral de Valencia, tal y como indicó el director del Museo Catedralicio, Jaime Sancho, donde ya se encuentran expuestas y pueden ser vistas.

De cuero repujado y claveteado, ambos arcones están forrados de terciopelo rojo brillante y cuentan con un interior especialmente protegido para llevar las delicadas garrafas, catalogadas como piezas únicas, en las que iban los óleos sagrados. Este tipo de aceite también es conocido cómo aceite santo o aceite de unción y se caracteriza por haber sido bendecido por el obispo en la misa crismal y utilizado en diversas ceremonias religiosas.

Principalmente, se emplean «para la unción de enfermos, para los catecúmenos y el santo crisma», matizó Sancho. Así pues, según lo establecido en el catolicismo, estos son los tres santos óleos existentes y cada uno de ellos responde a un uso concreto: el del Santo Crisma, empleado para ordenaciones, confirmaciones, bautizos o la consagración de altares e iglesias; en segundo lugar el óleo de los catecúmenos, dirigido a aquellos que se están preparando para el bautismo; y finalmente, el óleo de los enfermos, que como su nombre indica se emplea para el sacramento que recibe a un fiel por estar enfermo, en peligro de muerte o simplemente por su edad avanzada.

Asimismo, el principal responsable del museo de la Seo quiso concretar el trayecto que realizaban particularmente estos aceites hace siglos. Al parecer, se llevaban tanto a las diócesis cercanas como a Orihuela o Segorbe cuando carecían de Obispo, como a zonas alejadas de la propia diócesis. «En aquella época todas las parroquias, como ocurre ahora, debían tener a partir del Jueves Santo los aceites nuevos y bendecidos para administras los sacramentos, pero estos arcones permitían llevar los óleos a mucha más distancia, como a Villena o al Maestrazgo»..

Los secretos del Museo

El recinto cultural se ha convertido en uno de los lugares más visitados desde su apertura al público y, tras su rehabilitación, se ha convertido en una apuesta segura para aquellos que se acercan al centro histórico del Cap i Casal con la intención de visitar la parte más cultural de la ciudad. Igualmente, también permite el acceso directo a la Catedral de Valencia, otro de los reclamos más turísticos.

En su interior, además de este nuevo hallazgo de los arcones que custodiaban el óleo sagrado, se conservan pinturas de los siglos I al XX y se puede admirar la obra de célebres pintores como Juan de Juanes o Goya. Algunas de las piezas son inéditas y también se pueden visitar restos de excavaciones arqueológicas. Estos últimos son considerados uno de los mayores atractivos ya que se encontró una calle romana y restos óseos humanos que podrían corresponder al siglo XIII.