Las Provincias

Los valencianos honran a sus difuntos

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La afluencia al cementerio general de Valencia ha sido enorme, como todos los años. / EFE

  • Los gorrillas toman el aparcamiento del cementerio más grande de la ciudad en los días de mayor afluencia del año

  • La EMT pone en marcha un dispositivo especial con autobuses al General cada cinco minutos

Miles de personas han visitado hoy los cementerios valencianos para acompañar a sus difuntos en el día de la festividad de Todos los Santos, una jornada en la que ha predominado el bueno tiempo y las temperaturas primaverales.

Lo que es normalmente un entorno de recogimiento, silencio y poca afluencia de público se convierte estos días en el epicentro de la fe de toda la ciudad. El Cementerio General, así como el resto de camposantos de Valencia, son hoy el enclave más visitado de la ciudad. Ya lo han sido durante todo el fin de semana y ayer, pero es hoy, día de Todos los Santos, cuando miles de personas han visitado desde primera hora de la mañana los camposantos de la ciudad.

En el caso del General, el más grande y también el que más afluencia de visitantes recibe, se han encontrado con una desagradable sorpresa. En el muy vigilado entorno del cementerio, custodiado por patrullas de Policía Local que cuidan los accesos al mismo, el aparcamiento situado junto al Bulevar Sur se ha convertido en territorio de los gorrillas. No es el único parking que durante todo el año cuenta con personas, normalmente inmigrantes, que señalan las plazas libres y, en ocasiones, pueden llegar a intimidar a los conductores que no quieren darles una limosna.

Sin embargo, en el caso del aparcamiento del Cementerio General la situación llama la atención por varias cuestiones. Primero, por la presencia policial. Esta actividad, aunque no está prohibida, está fuertemente controlada por los agentes de la Policía Local de toda la ciudad. Pero pese al despliegue policial que custodia el camposanto y, sobre todo, sus accesos, el aparcamiento contó, durante todo el día de ayer, con entre tres y cinco gorrillas que recorrían el parking ayudando a aparcar a los conductores. Así era la situación a las 14 horas, cuando pese a la gran cantidad de huecos libres los gorrillas estaban en el aparcamiento. En otros momentos, como apenas dos horas más tarde, una patrulla de la Policía Local vigilaba el parking y los gorrillas descansaban a la sombra.

Cabe recordar, además, que el Consistorio ha empleado en varias ocasiones a condenados por delitos contra la seguridad vial como «gorrillas legales» para disuadir a los ilegales en zonas como la playa del Cabanyal y de la Malvarrosa. No ha pasado así en Todos los Santos y ayer no eran pocos los conductores que se quejaban de la presencia de los gorrillas en el que estos días es, muy probablemente, el aparcamiento más solicitado de la ciudad.

Jornadas para las floristerías

En torno al Cementerio General se ha formado durante todo el fin de semana una gran cantidad de «industrias», si se les puede llamar así, paralelas. Así, sábado, domingo y lunes sirvieron como ensayo general de lo que está ocurriendo durante el día de hoy. Fe de ello dan las floristerías situadas junto a la puerta principal del Cementerio General, que hacen del 1 de noviembre su particular agosto. En muchos de estos establecimientos, además, se ha tenido que contratar a trabajadores extra precisamente para estas fechas. Las más demandadas son siempre las coronas de flores, pero se venden no pocos ramos que se colocan junto a nichos, lápidas y mausoleos.

Además de las floristerías, el Cementerio General era ayer un hervidero de taxis que dejaban a sus clientes y recogían a otros nuevos. La EMT seguía con su servicio habitual de un día laborable, pero para hoy ha puesto en marcha el dispositivo especial. La línea 99, la recién creada línea que hace el recorrido de la anterior Metrorbital, pasará cada diez minutos, como en un día laborable. Además, las línea 9 (La Torre-Alameda) y 10 (Benimaclet-San Marcelino) circularán cada 10-12 y 4-5 minutos, respectivamente, para facilitar el acceso al Cementerio General. Como el año pasado, el Consistorio habilita hoy una línea especial y directa que unirá la plaza del Ayuntamiento con el camposanto. Este autobús tendrá una frecuencia de cinco minutos y funcionará entre las 8 y las 18 horas. La Policía Local, por su parte, destina hoy a controlar los accesos a los cementerios de la ciudad 124 agentes, que habilitarán un carril del Bulevar Sur entre la glorieta de las calles Carteros-San Marcelino hasta la de la calle Campos Crespo.

Todo ello va destinado a mejorar el tráfico el día de Todos los Santos propiamente dicho, pero lo cierto es que ayer miles de valencianos ya recorrían las calles del Cementerio General para visitar a sus seres queridos. El que es normalmente un entorno tranquilo, casi como un parque, se convirtió ayer en una algarabía de voces provocada por los miles de visitantes que mantienen muy viva la tradición de visitar a quienes ya no están. «Vengo todos los años, y no pienso dejar de venir hasta que me muera», decía Angustias, que visitaba a su marido «que faltó hace cuatro años».

Tampoco son pocas las familias que aprovechan para visitar a sus seres queridos con todos sus miembros. Se convierte Todos los Santos así en una tradición que pasa de padres a hijos y que en no pocas familias de la ciudad se tiene como una visita obligada. «Venimos toda la familia porque creemos que es importante inculcar a los más pequeños el respeto y el amor por quienes no están», comentaba Miguel, cabeza de familia con dos hijos.

Pero más allá de Todos los Santos, hay visitantes del cementerio que no tienen a ningún familiar enterrado o que aprovechan el día para hacer otra cosa entre las lápidas y los mausoleos: turismo. El Cementerio General de Valencia es, como otros muchos camposantos en todo el mundo, un auténtico museo al aire libre con panteones obra de grandes escultores como el mismo Marinoa Benlliure. El Consistorio intenta poner en valor esta faceta cultural del cementerio mediante las Rutas del Silencio, que los sábados por la mañana organiza Rafael Solaz, pero estos días es habitual pasarse por el panteón de los Moróder y ver grupos de personas admirando las formas del ángel que invita a entrar al mausoleo obra del mismo Benlliure.

Cuando pase el día de hoy, el Cementerio General recuperará su tradicional paz y sosiego y tocará a los trabajadores del camposanto encargarse de los restos que los visitantes dejan entre las lápidas y los nichos. «Sí, ahora están muy bonitas, pero dentro de cuatro o cinco días están todas marchitas y toca recogerlas», comentó ayer uno de estos trabajadores mientras observaba cómo un grupo de personas depositaba una corona junto a uno de los nichos.