Las Provincias

El botellón por las fiestas de Halloween desata quejas vecinales en Ciutat Vella

  • La plaza Doctor Collado concentra buena parte de las fiestas en un fin de semana más tranquilo de lo esperado en puntos como Benimaclet

Las plazas Doctor Collado y del Mercado concentraron buena parte de las quejas vecinales respecto a fiestas de Halloween en un fin de semana más tranquilo de lo esperado en las grandes zonas de fiesta de la ciudad. Con todo, al cierre de esta edición comenzaban a congregarse en plazas como la del Ayuntamiento, la de la Reina o la de la Virgen grupos de personas que encaraban una larga noche de fiesta en Ciutat Vella. En otros puntos, como en Benimaclet, la presencia policial evitó grandes concentraciones de gente y, por tanto, molestias para los vecinos.

La peor parte les tocó, en esta particular ruleta del insomnio, a los residentes en los alrededores del Mercado Central y de la Lonja. La plaza Doctor Collado, que cuenta con no pocos locales de ocio tanto en la propia plaza como en calles aledañas, concentró buena parte de las molestias. Fiestas hasta altas horas de la madrugada quitaron el sueño a los residentes de la zona que, además, tuvieron que despertarse con vómitos en determinados puntos así como orines en el entorno protegido de la Lonja de la Seda, Patrimonio de la Humanidad. Con todo, los vecinos reconocen que el puente festivo conformado con la caída del día 1 en martes causó que miles de personas abandonaran la ciudad y, por tanto, se viviera una noche más tranquila de lo esperado en el resto de Ciutat Vella.

Idéntica situación la que se vivió en Benimaclet, donde la presencia policial ha reducido mucho las molestias en las últimas dos semanas. Coincide, este descenso en las molestias y las fiestas en la calle, con la creación de Benimaclet Descansa, una nueva asociación vecinal que sigue los pasos de la de Ruzafa y que pretende luchar por que se respete el derecho al descanso del barrio con más estudiantes universitarios.

Eso sí, al cierre de esta edición tanto Ciutat Vella y Benimaclet pero también la Ciudad de las Artes y las Ciencias y Ruzafa aguantaban la respiración. La noche de Halloween estaba a punto de empezar y la Policía Local ya se había desplegado por toda la ciudad, sobre todo en el centro. El dispositivo especial del cuerpo que dirige Anaïs Menguzzato estaba compuesto por 214 agentes, con especial presencia en las grandes plazas de Ciutat Vella, donde ayer por la tarde ya estaban preparadas las vallas para controlar los accesos a la zona de ocio. Como en otras ocasiones, la intención del Consistorio con estos controles es evitar que los jóvenes que celebran Halloween y que ayer ya llenaban las calles de la ciudad ataviados de zombis, vampiros u hombres lobo accedieran al Carmen o el Mercat con bolsas con bebida para organizar botellones en la calle.

También había mucha presencia policial en la Ciudad de las Artes y las Ciencias, porque en el exterior del Museo Príncipe Felipe estaba planeado, a partir de la medianoche, un evento musical en torno al cual se preveía que, como en otras ocasiones, se formaran botellones dispersos por todo el barrio.

Los agentes velaron por el cumplimiento de las ordenanzas y demás disposiciones municipales de su competencia pero también vigilaron los espacios públicos y colaboraron con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en el mantenimiento del orden en grandes concentraciones, si eran requeridos para ello. Desde la Concejalía de Protección Ciudadana se apelaba al civismo y la buena educación de todos los que decidan celebrar esta fiesta para que la noche de ayer se desarrollara con toda la normalidad posible pensando en todos los vecinos, tanto los que la festejan como los que descansan en sus domicilios.

El Consistorio no hará un balance oficial de la noche hasta mañana, pero como piedra de toque, el pasado año dejó más de 15.000 kilos de basura, 52 intoxicaciones etílicas y 70 reclamaciones vecinales, 52 por botellones y 21 por ruido. Según explicó entonces el tripartito, las reclamaciones por botellones fueron tan elevadas gracias a los controles de la Policía Local en los accesos al centro.