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La muralla del Carmen se integrará en una plaza y recuperará el foso

Restos de la muralla musulmana y uno de los torreones. :: lp
Restos de la muralla musulmana y uno de los torreones. :: lp
  • Cultura asume la recuperación municipal de la fortificación del siglo XI y descarta expropiaciones de las viviendas del barrio

Desde los años 70 del pasado siglo, que ya ha llovido, los vecinos que viven en el entorno de la muralla musulmana del Carmen esperan una intervención pública que frene la degradación urbanística y consiga el milagro de aumentar la población empadronada. El Ayuntamiento tiene un presupuesto de 4,4 millones con el que trabaja ya para la recuperación del lienzo más grande que se conserva de la fortificación, un torreón y sacar de paso a la luz los restos del foso, lo que irá acompañado por una plaza ajardinada.

La concejal del área de Cultura, Glòria Tello, comentó ayer que la tarea se concentrará en la Unidad de Ejecución 7, a espaldas de los edificios situados en la plaza Navarros, la plaza del Ángel y la calle de la Cruz. El motivo de que sea su departamento el que gestione la inversión, pese a tratarse de una intervención urbanística, es que se quiere dar un carácter de recuperación patrimonial al proyecto, indicó la edil.

La inversión procede del Plan Confianza de la Generalitat, la misma partida que por ejemplo servirá para la reconstrucción del edificio llamado Casa del Relojero, en la calle Micalet. El plazo dado por la Administración autonómica caduca en 2019, por lo que este mandato deberán comenzar las obras.

Una de las cuestiones más interesantes que se plantea es la excavación del foso. La muralla fue construida en el siglo XI y la intención es que la puesta en valor de uno de los torreones y el lienzo vaya acompañado a medio plazo por un centro de interpretación, un lugar donde se atienda a los visitantes. La parcela citada cuenta con edificabilidad, aunque fuentes próximas al proyecto indicaron que no está decidido el uso del inmueble.

Una representación de los vecinos de la zona, miembros de la plataforma de afectados por el plan de la muralla hace una década, se reunieron hace escasas fechas con responsables de Cultura, para conocer los detalles de la iniciativa y, sobre todo, constatar el interés del Ayuntamiento en expropiar algunos solares y propiedades. Esto último fue motivo de gran polémica en 2003, cuando se planteó incluso el derribo de varias fincas.

Fuentes municipales aseguraron que no hay ninguna intención de expropiar. En la unidad donde se trabajará ahora, parte de los solares es de la Generalitat, que está en trámite o ha culminado la cesión al Consistorio. «Hay algunos locales que dan a la manzana, aunque si se compra algo será por acuerdo con sus propietarios», añadieron.

Por su parte, fuentes vecinales indicaron que la oficina RIVA proyectó en 2003 un plan que fue calificado por «afectados, vecinos y técnicos como de despropósito». Se pretendía la expropiación y derribo de edificios, la salida de su casa de casi 60 familias, y en su lugar se proyectaron edificios de equipamientos de la Administración.

La estrategia ha cambiado ahora por completo, señalaron desde el gobierno municipal. Tanto en esta unidad de ejecución como en las restantes del plan de la muralla musulmana, se descartan las expropiaciones y los equipamientos públicos, salvo alguna cuestión puntual, para primar actuaciones de vivienda.

Los residentes recordaron que en el proyecto inicial «la zona afectada estaba habitada y junto a ella edificios abandonados y solares sobre los que no se actuaba, es decir un despropósito». Después de manifestaciones, mesas redondas y hasta una consulta popular, la Administración se sentó a hablar con los vecinos, estableciéndose una comisión de seguimiento.

El resultado fue un plan consensuado en el que se ponía en valor la muralla y los vecinos se mantenían en sus casas. «Pero de eso han pasado más de diez años y no se ha hecho nada», aseguraron. Nada más empezar el actual gobierno municipal a tratar de recuperar los restos históricos, llegó la preocupación de los residentes, sobre todo por el miedo a posibles expropiaciones.

«Los ciudadanos que vivimos, trabajamos y hemos nacido en el entorno, tenemos derecho a una vida tranquila en el lugar donde hemos elegido vivir. No podemos estar siempre con la espada de Damocles de las expropiaciones y planes que no van a ningún sitio», destacaron.

De momento se está recopilando información sobre el Bien de Interés Cultural, a lo que señalaron que desde «hace 30 años han venido técnicos de la administración que viene a ver la muralla y el torreón, para luego no hacer nada».

Las mismas fuentes señalaron que se está «ante una nueva oportunidad de poner en valor una parte de la historia valenciana, que está por toda la ciudad y carece de un plan rector, lo que hace que en cada zona se actúe de manera diferente». Por último, los residentes plantean la protección de un taller artesano de la familia March, al considerar que está en peligro de desaparición por estos proyectos urbanísticos.