Las Provincias

Un puente a medio gas

Un hombre toma el sol en la playa de la Malvarrosa. :: EFE/Kai Försterling
Un hombre toma el sol en la playa de la Malvarrosa. :: EFE/Kai Försterling
  • Las terrazas de bares y restaurantes del centro de la ciudad y de la fachada marítima registran llenos constantes

  • Los comercios lamentan el poco gasto pero los hoteles rozan el 90% de ocupación

Las previsiones eran buenas, pero la realidad es que el puente de Todos los Santos, por el momento, ha llegado a medio gas. Los comercios del centro no habían experimentado ayer un aumento de las ventas debido al puente aunque esperaban que la situación mejorara a partir de hoy. Distinta fue la jornada en la zona más próxima a la playa, donde cientos de turistas se acercaron para disfrutar de las buenas temperaturas.

«No hemos notado nada», comentaba Isabel, que trabaja en una tienda de ropa en el centro de la ciudad. «Sin cambios, igual de mal que siempre», decían en un local de venta de recuerdos en la plaza de la Reina. Los turistas estaban ayer muy presentes en la zona más céntrica de la ciudad, pero la mayor parte de ellos se reunían en las terrazas de los restaurantes y cafeterías de los puntos más turísticos, como la plaza de la Virgen, donde estaban llenas.

Y es que un refrán tan manido como «la alegría va por barrios» se puede aplicar a cómo se vive el puente en la ciudad. Por barrios y por sectores. El comercio, como aseguró la presidenta de Cecoval a este diario esta misma semana, está viviendo un otoño complicado, mientras que los hoteles y los bares y restaurantes han experimentado unas buenas primeras de este puente de Todos los Santos. La previsión era de una ocupación de en torno al 80%, sobre todo en el centro, la playa y la Ciudad de las Artes y las Ciencias, y se cumplió.

Bastaba un paseo por la zona más próxima a la Marina Real Juan Carlos I y la calle Eugenia Viñes para detectar que la afluencia de turistas en la playa del Cabanyal para aprovechar el buen tiempo era más elevada que la que se vivía en el centro. Cabe destacar, además, que como es habitual ayer sábado no llegó ningún crucero a la ciudad. Sí lo hará mañana, cuando arribará a Valencia el barco más grande de todos cuanto atracan de manera regular en la ciudad: el Costa Fascinosa, un buque que transporta 4.196 y que hace escala en la ciudad todos los lunes.

«Nos habían dicho que el centro estaba muy lleno y hemos venido aquí», comentó ayer Fabio, un italiano que visitó Valencia junto a su familia. Ellos son de una localidad cercana a Roma y viajaron a la ciudad a través de un vuelo de bajo coste. Optaron por alojarse en un hotel cercano a la playa en régimen de media pensión. Este podría ser, según fuentes expertas conocedoras de la situación, el retrato robot del tipo de turista que ha visitado Valencia este fin de semana. Extranjero, llega a la ciudad a través de un vuelo de bajo coste e intenta no gastar mucho dinero durante su estancia en Valencia.

Sin embargo, también hay público nacional. El hecho de que el 1 de noviembre sea martes ha permitido la creación de un puente nacional que ha traído a la ciudad buena parte de turistas extranjeros. En este sentido, era ayer un punto muy concurrido la estación de autobuses, que agrupa buena parte del turista nacional. Dan cuenta de ellos los bares y cafeterías de los alrededores y de la avenida Menéndez Pidal. «Se nota, se nota. Afortunadamente», indicó Manuel, gerente de un bar situado en la misma avenida.

El centro esperaba más

Donde el puente ha empezado a medio gas es precisamente en el centro de la ciudad. El comercio no levanta cabeza tras el verano y la desaceleración que llevan viviendo todo el año la están sufriendo con particular crudeza este otoño. Tiendas como las situadas en la calle Poeta Querol, de alta gama, apenas recibieron ayer visitas. Ni siquiera zonas muy turísticas, como el entorno de la plaza del Mercado, de la avenida María Cristina o de la misma Plaza Redonda disfrutaron ayer de una jornada de muchas ventas. Según fuentes de la Asociación de Comerciantes del Centro Histórico, hubo ventas animadas en determinados puntos hasta la tarde, «cuando fueron interrumpidas drásticamente por las manifestaciones, de las que no teníamos conocimiento». «En el resto de zonas comerciales se ha notado que es fin de mes y que muchos valencianos aprovechando el buen tiempo han salido de la ciudad», indicaron las mismas fuentes consultadas. Sin embargo, el puente es largo y esperan que la situación mejore conforme pasen los días. Hubo más vida en el centro a partir de última hora de la tarde, sobre todo después de que terminaran las manifestaciones. Cientos de locales en toda la ciudad, tanto en Ciutat Vella como en Ruzafa, sobre todo, celebraron ayer sus fiestas de Halloween, una tradición estadounidense tan asentada en la ciudad que año tras año los barrios con más vida nocturna de la ciudad acogen miles de fiestas temáticas. Los asistentes a estas celebraciones acuden al centro antes de hora para cenar antes de salir de fiesta, por lo que los comercios de Ciutat Vella esperaban ayer que consiguieran capitalizar parte de ese consumo que llega con Halloweenl al menos en los alrededores de las zonas de ocio nocturno de la ciudad.