Las Provincias

«Malditas drogas, nadie merece esto»

  • El padre del presunto homicida da el pésame a la familia de la víctima y achaca el crimen al consumo de sustancias estupefacientes

valencia. El padre del presunto homicida de Chella manifestó ayer a LAS PROVINCIAS que su familia está destrozada y no sabe cómo afrontar la difícil situación en el pueblo tras el horrendo crimen perpetrado por su hijo. «Sentimos mucho la pérdida de la chica. Nadie desea perder una vida así. Estamos sin palabras y aún nos cuesta creerlo», afirmó Eduardo Mañó horas después de la detención de su hijo como presunto autor de la muerte violenta de Vanessa Ferrer.

El vecino de Chella manifestó también que no se atrevió a darle el pésame en persona a la familia de la víctima. «No sé cómo pueden reaccionar. Estamos con miedo, derrumbados y sin palabras. Nadie desea esto. Nos ha tocado a nosotros. El por qué no lo sé», señaló el afligido padre.

«La verdad es que nunca piensas que tu hijo pueda hacer eso. No deseo que le pase a nadie. Solo puedo dar mi más sincero pésame a la familia», añadió Eduardo. Respecto a las manifestaciones de su hijo sobre el consumo de cocaína y marihuana la noche que acabó con la vida de Vanessa, el padre dijo: «¿Por qué quitar la vida a nadie? Malditas drogas, nadie se merece esto. Estamos tocados de por vida».

Eduardo reconoció que sabía que su hijo fumaba marihuana, pero negó que Rubén vendiera esta droga a menores, como afirman algunos jóvenes del pueblo. «Bastante tiene con lo que ha hecho. Todo lo demás es mentira. Hizo lo que hizo y que Dios lo castigue», agregó.

El viernes por la noche, el presunto homicida ejerció su derecho a llamar a un familiar cuando se encontraba detenido en el cuartel de la Guardia Civil de Xàtiva. Como ya informó ayer LAS PROVINCIAS, Rubén mantuvo una conversación telefónica durante cinco minutos aproximadamente con sus padres. Masculló algunas palabras de arrepentimiento y se despidió de su familia. Antes de que fuera trasladado a un calabozo de la Comandancia de la Guardia Civil de Valencia, el joven confesó también el crimen a su padre. «Tomamos drogas en la casa y no sé lo que hice», afirmó Rubén por teléfono.