Las Provincias

Vecinos de barrios afectados por el botellón reclaman refuerzo policial por Halloween

Jóvenes disfrazados en la fiesta de Halloween del año pasado. :: manuel molines
Jóvenes disfrazados en la fiesta de Halloween del año pasado. :: manuel molines
  • La asociación de Ciutat Vella plantea que el Consistorio habilite un espacio alejado del centro para las concentraciones en fechas señaladas

Setenta quejas vecinales por ruido y por las molestias de gente que consumían alcohol en la vía pública. Es el balance oficial de la celebración de la fiesta de Halloween en las calles del cap i casal el año pasado. De ahí que los vecinos de los barrios afectados habitualmente por el botellón hayan solicitado un refuerzo de la presencia policial para evitar que las concentraciones sean más numerosas y se extiendan todo el fin de semana al caer la festividad de Todos los Santos en martes.

«Es nuestra preocupación diaria pero sí que hemos reclamado mayor vigilancia este fin de semana para que Halloween no se desmadre», explicó el presidente de Amics del Carme, Antonio Sanchis. Plaza del Tossal, San Miguel, Roteros, Vicente Iborra, Pintor Zariñena o Misericordia son las calles que generan mayor preocupación entre los residentes en esta zona.

Lo mismo sucede en Abastos-Finca Roja, donde el presidente vecinal, Vicente Micó, confirmó que han trasladado a la Policía Local su preocupación por la posible proliferación de botellones en los lugares denunciados de esta zona, como la plaza España o el parque infantil de la calle Beato Gálvez. De hecho, ya alertaron de ello en la última festividad (Día de la Hispanidad), cuando fue numerosa la presencia de jóvenes en el paseo ajardinado de la gran vía Fernando El Católico. En aquella ocasión, los agentes se incautaron de 60 recipientes.

Otro barrio donde esperan con miedo el largo puente de Todos los Santos que comenzó anoche es Ruzafa. Una de las zonas de fiesta por excelencia de Valencia se enfrenta a cuatro noches, contando la de ayer, con fiestas en las decenas de locales, discotecas y pubs que hay en sus calles. Fuentes de la entidad Russafa Descansa, que engloba también a residentes en la gran vía Germanías, confirmaron que están expectantes ante el puente pero matizaron: «No esperamos más que otros días». Lo cierto es que para estas cuatro jornadas festivas los locales de ocio de Ruzafa han organizado decenas de fiestas temáticas que, temen los vecinos, se alargarán hasta altas horas de la madrugada.

«Hay incluso bares que no tienen permiso y tienen contratados mariachis para que toquen dentro de ellos», lamentaron. Con todo, buena parte del temor que tienen los vecinos es que las fiestas de Halloween se acaben convirtiendo en botellones en zonas como el parque Manuel Granero o la propia gran vía. A las puertas de algunos locales situados en la zona más próxima a las vías del tren, donde hay aceras de grandes dimensiones, se montan no pocos botellones que molestan a los vecinos que intentan dormir.

Dispositivo de 200 agentes

En una situación similar se encuentran los residentes de Bulevar Sur-San Vicente Mártir, que incluso colgaron pancartas en los balcones y se concentraron varias noches para protestar con los ruidos y altercados que genera el botellón. «Hemos pedido que controlen más la zona problemática y nos dijeron que se va a reforzar el dispositivo policial por la celebración de Halloween».

En este sentido, la Policía Local de Valencia tiene previsto destinar 214 agentes (el año pasado fueron 160) para el operativo especial de esa noche de fiesta y del Día de Todos los Santos, que arrancó anoche con el control de accesos a un festival de música electrónica en Feria Valencia. La previsión es que el dispositivo continúe el lunes con la colocación de vallas en los accesos a las plazas Reina, Virgen y Carmen.

Por ello, el presidente de la asociación de vecinos y comerciantes de Ciutat Vella, Rafael Mampel, planteó al Consistorio que habilite un espacio alejado del centro para este tipo de concentraciones en fiestas señaladas (como Halloween o Nochevieja) para evitar las molestias a los residentes «y la mala imagen para los numerosos turistas que nos visitan. Porque, aunque se limpie, al día siguiente siempre quedan restos en calles más apartadas».

También los locales de ocio nocturno -que han organizado fiestas tematizadas- temen que haya tres noches de botellón en tan sólo cuatro días, lo que afecta a la rentabilidad de estos establecimientos (sale más gente pero no todos consumen en el interior) y al descanso de los vecinos, comentaron desde la Federación de Hostelería de Valencia, que situaron El Carmen y el centro histórico como los puntos neurálgicos de esta fiesta en la calle.