Las Provincias

Más de la mitad de los ciudadanos de Valencia optan por la incineración de sus familiares

  • En Dénia y Xàbia está prohibido lanzar al mar las urnas de las cenizas salvo que sean de material biodegradable

La incineración está ganando seguidores. Año tras año se viene confirmando la demanda creciente del servicio de cremación. En Valencia, en más de la mitad de las defunciones, las familias de los fallecidos optan por la incineración, según datos del pasado ejercicio.

En la ciudad cada año se contabilizan en torno a 3.800 fallecimientos y en el 60% de los casos, según los datos que facilitó en 2015 la concejalía de Cementerios.

También señalaron entonces que el 90% de las urnas que guardan los restos mortales del difunto pasan a manos de las familias, alrededor de un centenar permanece en el camposanto valenciano, bien en columbarios o en un depósito colectivo en el que están las urnas, eso sí, biodegradables. Una pequeña placa recuerda durante cinco años el nombre y el apellido del difunto.

La tendencia es la misma que en el resto de España, donde en 2015, según informó Europa Press, los ciudadanos optaron por incinerar a su familiar fallecido en el 36,25% de los casos, frente al 35% del año anterior y al 16% de hace diez años.

El sector de los servicios funerarios estima que dentro de diez años, en 2025, seis de cada 10 fallecidos serán incinerados. Por localidades, la tasa es superior en las urbanas -en algunas capitales supera el 70%- frente a las rurales.

En España hay 364 hornos crematorios con capacidad para atender al día 1.456 procesos aunque la demanda es bastante inferior: 419 incineraciones al día. Este número de hornos convierte a España en el país con más servicios de este tipo en Europa. En cambio, Francia, con solo 163 hornos, realiza casi el mismo porcentaje de servicios que en España (34%). Según el último informe de la The Cremation Society of Great Britain, es el Reino Unido el país donde más personas optan por la incineración (tres de cada cuatro). En las islas existen 270 hornos crematorios, por los 165 de Alemania -donde la opción de ser quemado gana a la inhumación- o los 66 de Italia. Es el país con más baja aceptación de los analizados: solo un 18%. Por el contrario, Portugal con solo 18 crematorios asume el 53% de los finados.

El pronunciamiento que ayer realizó la Iglesia dio paso a las declaraciones de representantes del sector funerario que reclaman mayor claridad en la regulación de las actividades funerarias. Son las ordenanzas municipales las que han ido regulando una práctica de un sector. En la Comunitat se encuentran ejemplos como los de Dénia o Xàbia

La condición de que las urnas en las que se depositan las cenizas sean biodegradables es una de las condiciones que hay que cumplir en Xàbia.

El alcalde de la localidad. José Chulvi, explica que en esta localidad costera existe la limitación de tirar las urnas en las que se guardan las cenizas al mar siempre que no cumplan con la mencionada característica, pero no hay una limitación respecto a las cenizas. Lo mismo destaca el concejal de Medio Ambiente de Dénia, Josep Crespo.

El sector de las empresas funerarias reclama una ley estatal que regule este aspecto y todos los elementos de los servicios funerarios. Incluso la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia ha apelado en varios fallos -uno de los últimos en 2014 sobre una funeraria en Zaragoza- a buscar un cambio. «Resulta patente la necesidad de acometer con carácter urgente una revisión de la regulación del acceso y el ejercicio a las actividades funerarias (...). Tal revisión debe realizarse conforme a los principios de necesidad y proporcionalidad, así como de reducción de cargas administrativas», señala el fallo. Una idea que pide desde hace años la Asociación Nacional de Servicios Funerarios, que aglutina a 18 empresas (el 42% del sector) y que realizó más de 182.000 servicios en 2015.