Las Provincias

Gimnasia en el parque de un barrio de Valencia

  • En la calle Almazora medio centenar de jóvenes se reúne cada tarde para practicar ‘street workout’

Todas las tardes medio centenar de jóvenes se reúne en un parque de la calle Almazora, junto a las vías del tranvía que desemboca en el Pont de Fusta. Allí practican ‘street workout’, una disciplina de gimnasia callejera cuyos movimientos dejan boquiabiertos a quienes pasean cerca de allí.

“Hacemos ‘street workout’, también conocido como calistenia; es un deporte en el que usas tu propio peso, sirve para ganar fuerza, perder peso, y viene gente de todas las edades y todo tipo”, comenta Eloy Roca, de 22 años. “Hay gente que se para y que, como si esto fuera un teatro, nos aplaude al acabar los ejercicios; la gente flipa”, añade.

Eloy forma parte de un club que se creó hace tres años y que cuenta con alrededor de ochenta miembros, de entre 13 y 34 años. Practican este deporte en un parque que ha sido remodelado recientemente –el próximo sábado 5 de noviembre celebran un evento para inaugurar oficialmente el parque remozado– para que puedan realizar sus ejercicios, y cuentan con un bajo cedido por el Ayuntamiento que hace las veces de sede y almacén.

“Es gratis, todo el mundo puede disfrutar de esto, es un bien común, y creo que es una de las primeras razones para practicarlo, porque no hace falta dinero, sólo tener ganas y querer hacer algo diferente a lo que te plantea la sociedad como salir de fiesta o hacer otra serie de cosas que, creo, no son tan constructivas como venir aquí a hacer deporte”, explica Daniel Vega, presidente de Wolfpack Street Workout.

El club, además de su carácter puramene deportivo, tiene también un espíritu integrador. Todos y todas son bienvenidas. Hay siete chicas, pero la cifra va creciendo poco a poco. “Vine y me gustó muchísimo, sobre todo el compañerismo que hay, todos me empezaron a ayudar; yo no sabía hacer absolutamente nada, y entre todos me ayudaron poco a poco; para mí, esto es mejor que un gimnasio, donde estás siempre encerrado, y aquí lo haces al aire libre”, señala Ariadna Martínez, de 22 años.

Y en cierto modo, dicen, consiguen que los jóvenes del barrio dediquen sus horas muertas a hacer deporte, y no a otras actividades insanas. “Estar aquí haciendo deporte te hace más fuerte de mente, prefieres venir a entrenar que hacer otras cosas malas: te sientes mejor, tienes más autoestima; la gente aquí no viene a fumar o pelearse, viene a hacer deporte”, apunta Eloy Roca.

“Mmuchos de ellos se han apuntado a otras actividades del centro, algunos han vuelto a estudiar otra vez; les aconsejamos en todo lo que se puede e intentamos que en momentos tan difíciles como puede ser la adolescencia tengan algo más que el ocio que se suele ofrecer normalmente”, concluye Daniel Vega.