Las Provincias

Un mercado persa en Troya

Compradores y vendedores a la entrada de una de las tiendas. :: jesús signes
Compradores y vendedores a la entrada de una de las tiendas. :: jesús signes
  • «No podemos más», denuncian vecinos de la plaza de España sobre la compraventa que rodea los comercios para ofrecer mejores precios

  • Compradores se aglutinan a la entrada de las tiendas de segunda mano en el centro

Los vecinos de la calle Troya y sus alrededores lamentan las molestias que provocan en su día a día un grupo de entre 12 y 15 personas que acuden a las tiendas de compraventa de segunda mano que hay en la calle para ofrecer, a los vendedores, mejores ofertas que las de las tiendas. La diferencia entre la cantidad de dinero que ofrecen las tiendas y los compradores puede llegar a los 20 euros, tal como comprobó esta semana este diario.

«No podemos más, todos los días igual», denuncian residentes en la zona, que critican que estas personas, muchas inmigrantes de origen africano, molestan e importunan a los clientes de las tiendas y a los vecinos que les piden que no hagan ruido, sobre todo a primera hora de la mañana, antes de que abran las tiendas.

Su proceder es sencillo. Cuando un comprador se acerca a cualquiera de las tiendas de segunda mano ubicadas en la calle Troya, estas personas le ofrecen mejores precios que las propias tiendas. Esto es así porque tienen menos margen de beneficio. «Es que nosotros lo vendemos más barato y nos llevamos menos, pero también damos más al comprador», aseguran. Así, la diferencia entre lo que ofrecen estas personas y las propias tiendas puede ser hasta de 20 euros, lo que hace que no pocos vendedores decidan ofrecer sus productos a estos compradores en lugar de a las propias tiendas.

Aunque se especializan en la compra venta de objetos de electrónica y, sobre todo, de telefonía móvil, lo cierto es que estos compradores preguntan a la práctica totalidad de vendedores que acceden a estos establecimientos por si lo que llevan les interesa. LAS PROVINCIAS pudo hablar con una de las personas que vendió un móvil a uno de estos compradores ambulantes: «El precio que dan es mucho mejor que el de las tiendas. Dentro me daban solo 100, él me ha dado 150 y se lo he vendido a él. Fácil y rápido».

Así, se monta, a la puerta de estos establecimientos, auténticos «mercados persas», según la definición de un vecino, en el que las discusiones, los gritos y los insultos están a la orden del día. «Es insoportable, a veces incluso te molestan cuando pasas por aquí, y me consta que los de la falla también han tenido problemas con ellos porque a veces son muy desagradables», explica María Gómez, que vive en uno de los edificios de la calle Troya.

Y es que la particular longitud de la vía, muy corta, y el hecho de que una dos calles muy transitadas como son la Gran Vía Ramón y Cajal y la plaza de España y la calle San Vicente Mártir hace que el ruido que se genera en ella llegue con facilidad a los pisos. Además, la calle cuenta con la entrada a un aparcamiento, por lo que el trajín, dicen los vecinos, es constante. Aseguran, además, que han trasladado las quejas a los agentes de barrio de la zona, que son conscientes de que tanto en esta calle como en la cercana Cervantes se montan esta suerte de mercados ambulantes de compraventa de objetos usados.