Las Provincias

La Guardia Civil investiga al director de la reserva de los bisontes muertos

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El primero de los bisontes que aparecieron decapitados en la reserva de Valdeserrillas. :: lp

  • La Benemérita sospecha que podría haber dejado morir de hambre a los ejemplares y la Fiscalía quiere esclarecer las responsabilidades

La investigación sobre la muerte de dos bisontes decapitados y supuestamente enfermos de la reserva de Valdeserrillas, en Benagéber, ha dado un giro. Si en un primer momento se sospechaba de la acción de cazadores furtivos, ahora la Guardia Civil y la Fiscalía Provincial de Valencia han centrado sus focos en el máximo responsable de la reserva, el gerente y director técnico, Carlos Álamo. El que diera la voz de alarma por la aparición del primero de los ejemplares decapitados está siendo investigado por un presunto delito de maltrato animal. Los agentes del Seprona constataron que los animales que todavía seguían vivos no estaban siendo alimentados convenientemente, por lo que los responsables del parque podrían haber incurrido en un presunto delito de maltrato animal. Desde la Guardia Civil informaron a LAS PROVINCIAS que existen «sospechas e indicios» de que se estaba dejando morir de hambre a estos ejemplares.

A raíz de esta investigación del Seprona, la Fiscalía Provincial de Valencia ha abierto diligencias de investigación penal, proceso en el que se pretende dilucidar quién tenía la responsabilidad sobre el cuidado de estos animales, una manada protegida. Aunque todavía falta el resultado de numerosas pruebas periciales, según indicaron fuentes de la investigación, se ha solicitado la declaración de Carlos Álamo. Es posible que esta semana preste declaración en comandancia. Luego, podría ser convocado también por el fiscal.

Asimismo, según apuntaron ayer desde la Benemérita, la investigación también se centra en dilucidar si, además de Álamo, pudieran estar implicadas otras personas de su entorno.

Los indicios de la investigación apuntan a que el primer ejemplar que apareció decapitado, el más grande de la Comunitat con cerca de 800 kilos y casi dos metros de altura, podría haber muerto de hambre. Tras el fallecimiento, alguien lo habría decapitado. El cuerpo del animal apareció sin signos de violencia, no presentaba ni cuchilladas ni disparos, por lo que la primera hipótesis apuntaba a que podría haber sido envenenado. Unos días después aparecía otro ejemplar, también decapitado, mientras que el resto de bisontes de la manada presentaban signos de debilidad y, al parecer, diarrea, de ahí que la hipótesis del envenenamiento cobrara más fuerza. Incluso en el transcurso de las investigaciones apareció una bola con veneno en las inmediaciones de la reserva. Pese a todo ello, ahora las sospechas se centran en el propio responsable del parque por lo que todo parece apuntar a que en los análisis realizados de los ejemplares no se han encontrado restos de tóxicos ni veneno.

El examen del segundo bisonte decapitado encontrado, sin embargo, apuntaba a que podría llevar más de un mes muerto por el avanzado estado de descomposición que presentaba y la cabeza fue localizada a pocos metros de donde yacía. El primero, por contra, parece que había fallecido sólo un par de días antes del momento de su aparición en la propia reserva.