Las Provincias

Los entresijos del Mercado de Colón, al descubierto

Los entresijos del Mercado de Colón, al descubierto
  • Los solares de la antigua fábrica de gas del marqués de Campo sirvieron para crear un recinto para abastecer a la zona del Ensanche

  • Comienzan las visitas guiadas gratuitas al edificio modernista con motivo de la celebración de su centenario

Era la Nochebuena de 1916 cuando una cabalgata recorrió la plaza del Ayuntamiento hasta la calle Jorge Juan con música, policía de gala y hasta una roca del Corpus con motivo de la inauguración del Mercado de Colón, un edificio que se convirtió en el punto de referencia para el abastecimiento de productos frescos a los residentes del Ensanche. La aceptación fue enorme en la época; da una idea el número de votos que se recogieron, un total de 40.000, para elegir a la reina del mercado, que fue Elena Durá.

Un siglo después, el emblemático recinto modernista se embarca en la celebración de su centenario con una serie de actividades hasta finales de año, entre ellas visitas guiadas y gratuitas que arrancaron ayer. Durante una hora los interesados pueden conocer a fondo la historia y la arquitectura del Mercado de Colón, además de a su creador, el arquitecto saguntino Francisco Mora, cuya firma también está detrás de la fachada del actual Ayuntamiento (era el arquitecto municipal), de dos edificios en esta plaza (en uno de ellos, la Casa Noguera, residió), de la iglesia de La Punta o de la restauración de la puerta de los Apóstoles de la Catedral de Valencia, entre otros,

Su figura está presente en el Mercado de Colón con un busto sobre peana en la fachada recayente a la calle Jorge Juan que, para muchos transeúntes, pasa desapercibido. Eso a pesar de que, como explicaba ayer el guía de la visita, Diego, «tuvo la ocasión de trabajar con Gaudí en su taller». Una estética muy presente en este edificio de sólo dos fachadas y muy diáfano. «Había que favorecer la higiene ya que esto era un mercado de materias primas», comentó.

De naranjas a carneros

Esa peculiaridad es la que recorre las dos fachadas del Mercado de Colón (Jorge Juan y Conde Salvatierra), en las que destaca el mosaico alegórico que circunda el arco principal dedicado a la huerta, con naranjos y varias figuras ataviadas con el traje de valencianos, además de un cesto de productos agrícolas bajo el escudo de la ciudad.

Los participantes en la visita guiada, como Elena y Javier, procedentes de Dénia, podrán descubrir, por ejemplo, que los adornos de la fachada son cangrejos, conchas, patos, gallinas, pavos reales o caracoles (estos últimos en las cúpulas laterales), además de contemplar con asombro que en las columnas hay unas cabezas de vacas. «No lo teníamos pensado y nos ha sorprendido poder ver el mercado con otros ojos», comentaron.

El recorrido por el edificio cuya restauración, tras varios años cerrado, culminó en 2003 permite observar planos y fotos históricas, los cambios de nombre en el callejero o el entorno sin urbanizar de principios del siglo XX. Cerca de 900.000 pesetas costó levantar este recinto de hierro y ladrillo en los solares de la antigua fábrica de gas del marqués de Campo.

Las visitas continuarán hasta el 20 de diciembre y está previsto que participen 320 personas. Las invitaciones se consiguen mediante una compra o consumición en los restaurantes y comercios del Mercado de Colón. La próxima actividad está prevista mañana, cuando se inaugure una exposición de esculturas de la Fundación Cursol.