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Raquel Alario, fallera mayor 2017: «La base de una convivencia de las fallas con los vecinos es el respeto mutuo»

  • La representante de las fiestas josefinas para 2017 apuesta por mejorar la difusión entre los valencianos y los turistas

No pierde la sonrisa ni cuando el viento se empeña en complicar el reportaje fotográfico en las Torres de las Serranos. Y eso que no sonaba Secret garden (la música que le gusta escuchar para relajarse). Raquel Alario es la fallera mayor de Valencia de 2017, un rostro que la gente ya reconoce por la calle. Prueba de ello, las fotos solicitadas por dos falleras de la avenida Francisco Císcar-Plaza la Iglesia de Paiporta, un fallero de Plaza de Sant Bult e, incluso, dos turistas francesas que quisieron inmortalizar el revuelo con un 'selfie'. Todo en menos de cinco minutos.

-Tras la vorágine del día de la llamada, ¿ha asimilado ya que es la nueva embajadora de las Fallas

-Aún no. Es un cambio radical en tu vida y apenas ha pasado una semana. Ver que has conseguido tu sueño desde que eras pequeña es difícil de asimilar.

-¿Qué lleva a una joven a querer ser fallera mayor de Valencia?

-Es el resultado de la pasión que tengo por las Fallas. Quieres disfrutarlas al máximo y desde todos los puntos de vista. Ser fallera mayor de Valencia, y poder vivir un año dedicada a ellas, es un regalo.

-¿Qué representa el cargo? ¿Cómo se lo explicaría a alguien que no conoce la fiesta?

-Cuesta explicarlo. Por eso es importante apoyarse en imágenes para que entiendan qué es la esencia de la fiesta, todas las vertientes que hay detrás y la tradición que se transmite de generación en generación.

-¿Es una leyenda urbana lo de que hay que tener dinero para llegar a ser la máxima representante?

-Para ser fallera mayor de Valencia has de amar a la fiesta y eso no viene impuesto por ninguna clase social. Es, simplemente, amor a la fiesta, vengas de una falla humilde o de Especial. Se ha creado una barrera en los dos sentidos que no es así. Para mí, debe ser una persona que ame a la fiesta y que sea sencilla y cercana a la gente. Y eso sale de tu educación, no de tu clase social.

-¿Qué quiere aportar durante su reinado?

-Siendo un año tan importante por la declaración de Patrimonio Inmaterial de la Humanidad creo que mi aportación más grande sería dar a conocer las Fallas a todo el mundo.

-¿Está idealizada la figura de la fallera mayor?

-Es una figura que incluso yo he idealizado. Es un cargo, como el de la corte, que es un sueño. Luego llegas aquí y te das cuenta de que es una chica normal con el matiz de que es la cara visible de la fiesta.

-Un aspecto que se critica de las fallas es que no se abren a los vecinos. ¿Qué se podría hacer para implicarlos?

-La base de una buena convivencia con los vecinos es el respeto mutuo. Muchas fallas lo fomentan y hay casos en los que no se cumple. A partir de ahí, hay que implicarlos en la fiesta. Muchas veces la mala convivencia viene de un desconocimiento de la fiesta, de no entenderla, de pensar que sólo es una semana en que se cortan calles y se plantan monumentos y no se ve el trabajo que hay detrás. El carácter social, las iniciativas solidarias, podrían ayudar a esa apertura.

-¿Cómo se podría revitalizar la Ciudad del Artista Fallero?

-Su trabajo es la base de nuestra fiesta. Habría que dar a conocer el proceso que hay detrás de la creación de una falla. Personalmente, no conocí todos detalles hasta que fui al taller de nuestro artista y me sorprendió. Se podrían fomentar visitas, por ejemplo. Volvemos al conocimiento y la promoción. En el desconocimiento es donde están la mayoría de los problemas.

-¿Cree que el proceso de selección de las cortes es el adecuado?

-Creo que la primera etapa se debería homogeneizar, no que en unos sectores elijan los presidentes y en otros la Junta Central Fallera. También habría que replantear el número de candidatas según el número de fallas. Pero no reduciría el número de candidatas que llegan a la Fonteta porque es una experiencia muy bonita. Vivir esa noche ya es un sueño. Y el proceso en sí, con un mes de pruebas, me parece bien, al igual que el jurado único.

-Su acto favorito es la Ofrenda. ¿Qué significa para usted?

-Cuando empecé el año de fallera mayor pensaba que el acto más especial sería el de la presentación porque es el más distinto respecto a los que vives como fallera de comisión. Sin embargo, cuando llegué a la plaza de la Virgen, y a pesar de haber ido otros años, me impactó. ¡Fui tan feliz cuando entré en la plaza de la Virgen! Te embarga un sentimiento de agradecimiento inmenso.

-¿Cremà en San José o el tercer lunes de marzo?

-Las Fallas son tradición y la tradición manda que se quemen en San José. Por esa parte, lo mantendría. Pero es verdad que los propios valencianos o los falleros no pueden disfrutar de esos días al no tener fiesta. Si se cambia, lo facilitaría. Por eso es interesante iniciativas como la de que el 17 de marzo de 2017 sea festivo, que evitaría mover la cremà.

-La mirada está puesta en la declaración de Patrimonio de la Humanidad. ¿Cómo explicaría las Fallas al comité de la Unesco?

-Les diría que son la fiesta más representativa de la ciudad y que son el reflejo de nuestra tradición, cultura, lengua... Y que permite mantener vivas tradiciones y oficios. Las Fallas son nuestra cultura.

-¿Cambiaría algo de las Fallas?

-Ayudaría a abrir la fiesta, fomentar ese conocimiento de toda su riqueza tanto entre valencianos como entre turistas.

-Es una apasionada de la indumentaria, ¿en qué se fija a la hora de hacerse un traje de valenciana?

-Voy cambiando; hace unos años me fijaba en las telas, ahora en la confección. Me parece una buena iniciativa por parte de la Junta Central Fallera volver a cómo es nuestro traje -el del siglo XVIII-, el moño único, sedas más sobrias, manteletas menos recargadas... Intentaré promoverlo este año porque la fallera mayor es un referente para el resto.

-¿Con qué color no la veremos? ¿Hay algún tono favorito?

-(Ríe) Con el naranja butano. Y me gusta el rosa noble, color de mi primer traje. Lo tenía en mente muchos años.

-¿Tiene claro el color del espolín?

-No, aún no. Tengo que acudir mañana y veré las propuestas. Iré con mi madre y con mi hermana para que también me aconsejen.

-¿Conoce las otras fiestas destacadas del cap i casal?

-Me apetece mucho participar en el Corpus. Siempre la he visto desde fuera y tengo ganas de vivirla desde dentro por el arraigo que tiene en la ciudad.

-¿Cómo es un día de Raquel Alario?

-Tranquilo. Entro a trabajar en el Instituto de Biomecánica, donde hago el proyecto de final de master. Por la tarde voy al gimnasio, quedo con mis amigos, con mi pareja... No hago nada de especial.

-¿Se apoya mucho en la familia?

-Totalmente. Mi familia es la que mejor me conoce y quien me podría definir. Son mi mejor apoyo.

-¿Qué la enfada o contraría?

-Es que no me suelo enfadar... Tengo mucha paciencia y veo siempre el lado bueno de la gente. Después, claro, me encuentro con alguna que otra sorpresa.

-¿Qué aficiones tiene?

-Aparte de la indumentaria, viajar y conocer mundo. Cada año organizamos con la familia (padres, hermanas y ahora mi cuñado) un viaje para estar juntos y no perder la relación porque conforme pasan los años cada uno tiene su propia vida. El último ha sido a Estados Unidos.

-Reside en el centro. ¿Es más de coche o de bici?

-De metro y tranvía, o andando siempre que puedo.

-Estudia un máster de Ingeniería. ¿Hacia dónde quiere dirigir sus pasos profesionales?

-He tirado por la rama artística de la ingeniería, la parte del diseño, y ahora estoy con la biomecánica, en concreto con el diseño de prótesis. Es que iba para arquitecta y se me ha quedado la espinita.

-Ha vivido en el extranjero por estudios. ¿Qué aprendió de esa experiencia? ¿La recomendaría?

-Totalmente. Fueron dos años en Bruselas. Me fui con 20 años y fue un cambio radical porque nunca había salido de casa. Aprendes mucho: a ser responsable, a organizar tus recursos, a desenvolverte en otro idioma, etc. Ayuda a madurar a la gente. Además, conoces otra cultura y eso siempre enriquece.

-¿Sigue la actualidad? ¿Qué piensa de la situación política actual de España?

-Cuando tengo tiempo, sí. Creo que es una situación de inestabilidad que debe solucionarse salga quien salga. No podemos seguir así, llevamos casi un año de incertidumbre.

-Es ingeniera, ¿cómo se arregla la falta de financiación de la Comunitat?

-Uff. Difícil solución en el contexto actual. Déjeme que adquiera algo más de experiencia, que sólo soy una estudiante.

-En este entorno no puedo dejar de preguntarle si ya ha trazado alguna idea para el discurso de la Crida. ¿Qué mensaje le gustaría trasladar ese día?

-Aún no lo he pensado, estoy aterrizando en el cargo. Pero confío en que salga adelante la declaración de Patrimonio de la Humanidad. Entonces, dirigiré el discurso hacia ese reconocimiento para gritarle al mundo entero que estamos aquí, en Valencia, y que van a ser unas Fallas históricas.