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Los residentes alertan del abandono y la falta de obras en el Palacete de Ayora

Interior del palacete, apuntalado a la espera de las obras. :: lp
Interior del palacete, apuntalado a la espera de las obras. :: lp
  • La reforma se paralizó por el mal estado de los forjados, lo que obliga a rehacer el proyecto para que sea sede de la Universidad Popular

Ventanas abiertas y un acceso demasiado sencillo forman una combinación nefasta para el mantenimiento del Palacete de Ayora, una coqueta construcción de 1900 situada en el jardín del mismo nombre y que debe ser la sede de la Universidad Popular ahora situada en unos bajos de la cercana calle Músico Ginés.

César Guardeño, portavoz de la asociación Círculo por la Defensa del Patrimonio, criticó ayer la demora en el reinicio de las obras, paralizadas el pasado mes de julio, así como las facilidades para que el edificio «sea saqueado, entre quien quiera y hasta lo destrocen».

El palacete tuvo un uso de guardería hasta 2010, comentó Guardeño, tras lo que estuvo un tiempo cerrado. Después se decidió emplearlo como sede de la Universidad Popular, un proyecto que se atascó durante prácticamente todo el mandato anterior, con el anuncio de una inversión de 50.000 euros para reparar cubiertas, eliminar humedades y hacer algún apuntalamiento.

Fue este año, antes del verano, cuando empezó la verdadera rehabilitación del inmueble, con tal mala fortuna que los técnicos detectaron fallos en los forjados que hacían muy peligroso seguir con las obras sin un modificado del proyecto.

En ese trámite se encuentra ahora esta iniciativa, precisaron fuentes cercanas al gobierno municipal. Se trata de reforzar los forjados y colocar de otro modo el sistema de climatización, además de otras intervenciones de menor calado.

Guardeño reiteró que lo peor es la «sensación de abandono y la facilidad que hay para entrar», para señalar que el mismo se dedicó a cerrar ventanas. «Las palomas entran por donde quieren, anidan en las vigas y dejan todo lleno de excrementos», aseguró.

El palacete se encuentra en el extremo norte del jardín de Ayora. El conjunto está declarado Bien de Relevancia Local, aunque el representante de la asociación indicó que en algunos catálogos «está señalado como Bien de Interés Cultural».

El edificio tiene planta baja, una planta noble y un altillo, además de una pequeña torre a la que se accede por una escalera de caracol. «Está cerrado desde hace seis años y eso se nota», comentó, para destacar que en el interior «faltan elementos decorativos, veremos si se vuelven a colocar con la restauración».

En el otro extremo del jardín sí que se realizó una intervención, en la parte que recae a la calle Guillem de Anglesola. En síntesis, se eliminó un estrechamiento de la calzada con la apertura de una rotonda y el derribo de varias fincas. Esta parte se vincula con una promoción de viviendas que aún no ha empezado.

Las primeras obras dejaron todo el interior apuntalado y con todas las vigas al descubierto, apuntó Guardeño, quien señaló por último el riesgo de que el edificio con obras inacabadas se encuentre en un jardín. Justo al lado hay incluso un área de juegos para niños. «Pueden entrar y ocurrir un accidente, lo que se debe evitar por encima de todo. Deben retomarse las obras ya».