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Interior aparca otra vez la rehabilitación de Zapadores y arregla sólo grietas y tejados

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Archivadores, una diana de tiro y muebles viejos, olvidados en Zapadores. / LP

  • El Gobierno destina 50.000 euros al complejo policial tras detectarse riesgo de incendio y desprendimientos

«Con eso sólo tienen para barrer y para poner los carteles para publicitar que hay obras». Un nuevo parche en un complejo policial que literalmente se cae a trozos, como demuestra la red de recogida de cascotes que desde hace años da la bienvenida a los visitantes de las instalaciones. Así es el sentir de buena parte de los policías nacionales que trabajan en Zapadores, con la frase textual del Sindicato Unificado de Policía (SUP) acerca de cual va a ser el beneficio de las obras por valor de 50.000 euros que este lunes comienzan en Zapadores: básicamente el tapado de grietas, cerramiento de huecos y adecentamiento de tejados cuando la rehabilitación integral que necesita el edificio se incumple desde hace dos décadas.

La obra, impulsada por el área de Patrimonio y Arquitectura del Ministerio del Interior, cuenta con un presupuesto de 50.000 euros más IVA, como confirmaron desde Runoa Obras y Construcciones S. L., la empresa adjudicataria. Los trabajos se prolongarán durante un máximo de dos meses. «Remodelar alguna fachada, cerramiento de huecos, tapado de grietas, limpieza de tejados e impermeabilización de terrazas» son, según un responsable de la firma, algunas de las obras que se van a desarrollar. «Una remodelación..., un lavado de cara», acaba calificando el encargado.

De hecho, el motivo principal de los trabjos responde a la «prevención de riesgos laborales», como consta en el expediente remitido a la constructora, a consecuencia de una serie de defectos detectados en la Inspección Técnica de Edificios (ITE) realizada en el complejo de Zapadores. Un documento del servicio de Prevención de Riesgos Laborales enumera los peligros que se concentran en las vetustas instalaciones: caída de personas «a distinto nivel, especialmente en escaleras», riesgo de quedar atrapados los agentes en puntos como las puertas de garajes, «al no disponer de paradas de emergencia», peligro de incendio al existir posibilidad de «igniciones por cortocircuitos y materiales inflamables», salidas de emergencia bloqueadas...

El riesgo no existe sólo para los funcionarios policiales, sino para cualquier peatón que pase por la acera del edificio policial situado en la calle Zapadores. «Aquí hay un desprendimiento un día sí, y el otro también», critica Roberto Villena, delegado del SUP en la Comunitat. Ese es el peligro que pretende evitar la malla que rodea el edificio, único 'parche' con el que se palia el deficiente estado de la fachada.

La rehabilitación que nunca llega a Zapadores salió por primera vez a la palestra en 1996. Entonces se trasladaron policías nacionales desde la Comisaría de Alameda al cuartel de Zapadores y Ayuntamiento y Gobierno central empezaron a hablar de reforma. Palabras vacías. En 2008, en plena campaña electoral, la entonces vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega prometió 40 millones de inversión. Se evaporaron. Entre 2011 y 2013 se anunciaron desde Delegación del Gobierno 5,5 millones de presupuesto para rehabilitación. Se arreglaron tejados, se asfaltó el interior y se retocaron fachadas y canalizaciones. El dinero sólo llegó para una primera fase. Hasta hoy, con Zapadores aún ruinoso.