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La procesión del 9 d'Octubre discurre sin incidentes gracias al cordón policial

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La protección policial fue tremenda en algunos tramos, como se observa en la imagen. :: j. j. monzo

  • El abanderado, Fernando Giner, para unos segundos en la plaza de la Reina para que la Senyera «mire» a la Catedral

Bochorno más que calor, una asistencia que llegó a 50.000 personas y ausencia de incidentes dignos de mención salvo los tradicionales insultos a las autoridades políticas. Ese podría ser el telegrama de la procesión cívica celebrada ayer con motivo del 9 d'Octubre en Valencia.

Tanto el alcalde Joan Ribó como el delegado del Gobierno, Juan Carlos Moragues, insistieron en la «normalidad» registrada en todo el recorrido, blindado como el año pasado por la Policía Nacional y la Policía Local. Sólo del primer Cuerpo, ayer trabajaron en las calles del cap i casal un total de 800 funcionarios.

«Es una procesión normal y la gente se ha expresado», dijo el alcalde sobre los insultos escuchados, muchos hacia su persona. Agradeció el trabajo a las Fuerzas de Seguriddad y destacó que se ha «avanzado mucho; la gente se ha expresado y lo importante es el homenaje a la Senyera en un día que también es de reivindicación. Necesitamos mejor financiación e infraestructuras, pero lo importante es recordar hoy el 9 d'Octubre, el día en que la Comunitat se creó como es ahora».

Antes, mucho antes, la plaza del Ayuntamiento había comenzado a llenarse de público. Las medidas de seguridad eran casi extremas en el inicio del recorrido con vallas dobles en el inicio, mientras los policías empezaban a colocarse en línea mirando hacia el público, listos para abortar cualquier intento de saltar hacia la zona de la procesión.

El abanderado de este año, Fernando Giner, apareció en la plaza a las 11.23 horas, con tiempo más que suficiente tras finalizar el Te Deum en la Catedral. Después de los ediles de Ciudadanos llegaron los concejales del grupo popular, quien también participaron en el acto de acción de gracias, que por segundo año no formó parte del programa oficial del Consistorio. Todos subieron hacia el Archivo Histórico Municipal para asistir a la liturgia del momento en que Giner recibía la Reial Senyera de manos de los funcionarios de Cultura, rodeado por los invitados. Entre estos últimos se encontraba la fallera mayor de Valencia, Alicia Moreno, y su corte de honor. La primera poco después no podía evitar las lágrimas al contemplar el descenso del estandarte por el balcón municipal. Emoción desbordada la víspera del final de su reinado, dado que hoy se conocerá el nombre de su sucesora.

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La jornada fue reivindicativa como es casi obligado. Cada grupo aprovecha para dar a conocer sus peticiones a lo largo del recorrido. Moragues dijo sobre esto que hubo «como todos los años, grupos de ideologías antagónicas, pero no se ha registrado ningún incidente, ni se ha detectado la presencia de banderas preconstitucionales. Obviamente hay libertad de manifestación y, a excepción de algunas descalificaciones, todo ha transcurrido con normalidad», concluyó.

La Reial Senyera fue recibida con las 21 salvas de ordenanza (carcasas de la brillante mascletà disparada después), la Marcha Real y el Himno Regional de Valencia. El reloj daba las 12 horas y el eco de las campanadas resonaba cuando se abrieron las nubes y lució un sol espectacular a la par que sofocante.

De ahí que se hiciera muy larga la espera a todos los que estaban formados a la espera de que arrancase la procesión. Hasta 13 minutos después de que sonase el himno de España (la versión breve) no empezaron a caminar los timbaleros, quienes preceden al abanderado.

La razón de la demora no fue ningún incidente o acto aislado que obligó a intervenir a la policía. Sencillamente se trató de una cuestión de organizar a los invitados, ordenarlos y preparar su marcha en dirección a la parte más dura del recorrido, donde se concentran las protestas cada año a ambos lados.

Mientras, los asistentes escucharon dos canciones por megafonía preparadas para completar los huecos que dejaban la interpretación de la Banda Municipal. Una fue 'Cançó de lluita', de Maximilià Thous i Llorens y Miquel Asensi i Martín. Está considerada uno de los himnos del valencianismo político. La otra composición fue 'Cant de la Senyera', de Carles Salvador, y en una grabación de la Coral Polifònica Valentina de los años 60.

Eso sirvió para amenizar la espera antes de pasar el primer mal trago. Rodeados de policías por todas partes, tras pasar las asociaciones invitadas que preceden a las autoridades políticas, estos llegaron a la altura de donde se concentran extrabajadores de RTVV, quienes recibieron a los miembros del Consell al grito de «botiflers!», otros recriminaban a los del PP con el coro de «On estàn els diners que haveu furtat?» y los insultos al alcalde Ribó arreciaban con un volumen más alto en comparación a lo que pasó después.

«¡Catalanistas!, ¡traidor!»... todo el mundo se despachó a gusto mientras el abanderado cogía buen ritmo y embocaba la calle San Vicente, donde los ánimos estaban más calmados, aunque seguían las vallas para frenar a los impetuosos. El cordón policial formaba varios perímetros, uno permanente alrededor del estandarte y otro a ambos lados del público conforme avanzaba la procesión cívica.

Giner hizo varias paradas a lo largo del recorrido, aunque la primera tuvo un significado especial que después explicó. El abanderado se detuvo en la plaza de la Reina antes de seguir hacia la calle de la Paz. Unos segundos más de lo necesario, a la vista de los gestos que la hacían algunos de los ediles que lo acompañaban llevando las borlas. «Quise que mirase a la Catedral», dijo después a LAS PROVINCIAS. Un guiño a los que defienden el regreso del Te Deum al programa oficial del 9 d'Octubre, suprimido por el actual gobierno municipal el pasado año y que también ha quedado fuera de la declaración de Bien de Interés Cultural aprobada por la Generalitat el pasado viernes.

Los silbidos al alcalde Ribó aumentaron al llegar la comitiva al Parterre, aunque antes habían predominado los aplausos. Igual que el pasado año, simpatizantes tanto de Compromís como de Ciudadanos destacaron por su presencia, animando a las autoridades e incluso con una charanga los primeros.

A las 12.48 horas, la enseña llegó a los jardines para la ofrenda a los pies de la estatua de Jaume I. Carmen de Rosa, presidenta del Ateneo Mercantil, tuvo el privilegio de ser la primera en los reconocimientos, seguida por los miembros de Lo Rat Penat, con Enric Esteve a la cabeza. Los miembros de la Corporación finalizaron el acto con el Himno Regional y el de España. Pese al descanso añadido de unos minutos, a las 13.07 horas salía la comitiva por la calle Pintor Sorolla.

A partir de ahí, todo el recorrido se hizo sin vallas alrededor, con el público más cerca. Eso sí, la presencia policial no se redujo y el cordón de agentes siguió custodiando al grupo presidido por la Senyera. Un par de paradas para descansar y a las 13.23 horas era subido el estandarte para ser custodiado en el Archivo Histórico Municipal.

Emoción desbordada

Terminaba así un recorrido en el que la Senyera estuvo en todo momento arropada por decenas de miles de personas. En calles como San Vicente o Barcas el público llega a estar muy cerca de la Senyera y se le cantan piropos y vítores, como se hace en la Misa de Descoberta a la Mare de Déu en la Basílica. Los vivas a la Senyera siempre son los más aplaudidos y el público espera a veces durante horas para no perderse detalle. «Sí, llevamos aquí desde las diez. Nos hemos traído bocatas y todo. Pero ahora se nos ponen justo delante», lamentó Gloria, vecina de Marxalenes, mientras señalaba a los agentes de policía que custodiaban el recorrido.

Y es que la procesión cívica del 9 d'Octubre es una importante cita para familias completas. Es el caso de los Mahiques García: padre, madre, abuela y tres niñas, las tres con el mismo vestido. «Venismo todos los años, nos parece importante que aprendan a amar nuestros símbolos», explicaba el cabeza de familia, mientras las niñas, de 10, 12 y 15 años, asentían. «Al principio te cuesta un poco entenderlo, pero cuando lo entiendes ya estás esperando el día y todo», dijo la mediana.

Al paso de la Senyera, además, hay no pocas lágrimas. Y es que hay gente que pasa semanas esperando la llegada del 9 d'Octubre. «Va a sonar un poco cursi, pero es verdad: qué bonito es ser valenciana», decía una señora en la calle de la Paz, mientras aplaudía y le lanzaba «guapas» a la Senyera. «Es la más bonita. Esta y la de España, son preciosas», comentaba otra, pañuelo en mano. Por cierto que en la calle de la Paz fue llamativo que buena parte de los aplausos que recibía la comitiva eran a los representates de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado y el Ejército, que encabezaban la marcha, y que saludaban, azorados, los aplausos solemnes que recibían.

La portavoz socialista, Sandra Gómez, destacó al finalizar el acto que la celebración del 9 d'Octubre debe servir para demostrar que el pueblo valenciano es «honesto y trabajador pero también reivindicativo», en referencia a las inversiones que deben llegar desde el Gobierno central como el túnel pasante desde la futura estación Central. También habló del contrato programa para el transporte metropolitano como una de las necesidades más urgentes.

Por su parte, el portavoz de València en Comú, Jordi Peris, subrayó que es un día para «dar la enhorabuena, mirar con optimismo el futuro y recuperar la autoestima perdida los últimos años», además de destacar la «diversidad que hace al pueblo valenciano tan acogedor».

El portavoz del grupo popular Eusebio Monzó habló de una «jornada de orgullo y reivindicación del sentimiento valenciano», para lamentar la supresión del Te Deum en la protección de la procesión. «Sólo nosotros defendimos que se mantuviera la entrada de la Senyera en la Catedral», recordó.