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En el mástil se observan los daños en la seda. :: Firma
En el mástil se observan los daños en la seda. :: Firma

Cultura propone un mástil más ligero para facilitar que las mujeres lleven la Senyera

  • El Consistorio quiere una réplica de la pieza para reducir el peso de cuatro kilos que tiene actualmente el soporte, de madera maciza

La concejalía de Cultura estudia crear una réplica del mástil de la Senyera para aligerar su peso y permitir que más mujeres puedan llevar el estandarte. Desde el año 2000, únicamente tres han sido las abanderadas: Carmina del Río (2005), Marta Torrado (2006) y Mercedes Caballero (2009).

«Además de restaurar la bandera, que sí que vamos a hacerlo, he querido esperar a que pase esta semana antes de plantear a los grupos municipales crear una réplica del mástil con menos peso para poder facilitar que por ejemplo mujeres concejalas puedan alguna vez en su vida llevar la Senyera», comentó la concejala de Cultura, Glòria Tello, quien aseguró que ella misma es incapaz de portarla «porque pesa muchísimo. Es una idea pero no quiero tomarla sin consensuarla con otros partidos».

El mástil pesa cuatro kilos y es de madera maciza. Data, al igual que la Senyera, de 1928, cuando las autoridades municipales ordenaron la construcción de una nueva bandera después de que la pieza de 1545 fuera restaurada en 1925 y guardada en el Archivo Histórico Municipal. El peso total de la que ayer salió a la calle es de 18 kilos, de los que únicamente cinco corresponden a la cimera o vibra. La corona real mide 44 centímetros y las «joies», 12.

Y es que el peso de la Senyera ha puesto en problemas a varios abanderados a lo largo de los años, sobre todo cuando la procesión visitaba el Palau de la Generalitat y duraba aproximadamente 45 minutos más. Ayer, sin ir más lejos, el portavoz municipal de Ciudadanos, Fernando Giner, que había estado toda la semana preparándose para portar la Senyera, tuvo que parar en varias ocasiones para arreglarse el arnés y tomar algo de agua.

La restauración que ahora plantea Cultura y que irá dirigida a mejorar el estado de la tela, que ayer se veía raída y deshilachada tanto en la propia bandera como en el forro del mástil, será la tercera desde la que se hizo en 2008, cuando la Senyera cumplió 80 años, y una anterior de 1994 que se centró en el cosido de la tela con hilo de oro.

La portavoz municipal socialista, Sandra Gómez, dijo que «las concejalas estamos totalmente capacitadas y podemos llevarla con normalidad», pero que Tello «tiene razón en que el peso del mástil es quizás excesivo para cualquier concejal en general».

La edil añadió que se ha visto este año a Fernando Giner, el pasado Ribó y también a Calabuig que tuvieron «problemas porque pesa mucho, y es verdad que nuestro apoyo como grupo, siempre y cuando se respete la historia, obviamente lo tendrá», aseguró.

El grupo popular comentó a preguntas de este periódico que la decisión final «debe dejarse en manos de los técnicos». El PP quiso precisamente tramitar la declaración de Bien de Interés Cultural a la Senyera, y la respuesta del tripartito es que ya goza de ella al estar incluida en el Museo Histórico. Por esta razón, se necesitará el permiso de la Generalitat antes de hacer cualquier cambio.

El portavoz de Ciudadanos, Fernando Giner, señaló que el apoyo de esta formación estará condicionado a que se «respete en todo momento» el aspecto actual y el diseño del mástil de la Senyera como parte del estandarte.

El aire complica a Giner

No sólo el peso del mástil dificulta la misión al abanderado. El propio Giner reconocía ayer como uno de los momentos más complicados que tuvo el paso por las calles Pintor Sorolla y Barcas, donde las rachas de aire ahuecaron la tela de la Senyera, aumentando el balanceo de manera peligrosa.

Los concejales que llevaban las borlas tuvieron que hacer contrapeso, mientras el secretario municipal se dedicaba a recoger tela. Giner tuvo dos momentos realmente críticos con la verticalidad del estandarte, que como marca la tradición no se inclina ante nada y debe ir siempre en vertical.

El primero fue en la calle de la Paz, donde se le fue para atrás (la cimera tiene un efecto letal). El propio alcalde Ribó dio un salto hacia adelante para evitar que cayera al suelo la Senyera, aunque no llegó a tocarla porque el abanderado recompuso la figura. El segundo, antes de que fuera izada por el balcón, donde también se inclinó peligrosamente.