Las Provincias

Vecinos del Cabanyal exigen solución inmediata a la falta de convivencia

Solares situados entre Luis Despuig y San Pedro. :: irene marsilla
Solares situados entre Luis Despuig y San Pedro. :: irene marsilla
  • Los colectivos del barrio advierten al Ayuntamiento de que los los conflictos sociales se tienen que resolver este año y no esperar a las ayudas europeas de 2017

El anuncio de la concesión de 15 millones de euros de fondos europeos para actuar en el Cabanyal, a los que se sumarán otros 15 que aportará el Ayuntamiento, no ha conseguido contentar al 100% a los vecinos. Los residentes siguen viendo el vaso medio vacío.

En el Ayuntamiento se argumentó que las ayudas permitirán impulsar en 2017 acciones sociales, como el apoyo a familias vulnerables o medidas de empleo, pero los vecinos dicen que no pueden permitirse el lujo de perder más tiempo.

Desde Salvem el Cabanyal, explicaron que comprenden que la llegada de las ayudas lleven unos meses, «pero hay cosas que no requieren trámites y no se están haciendo», indicó Faustino Villora. Comentó que en los aspectos urbanísticos «estamos completamente satisfechos, por haber recibido la máxima financiación a la que se optaba, pero no se puede vincular la temporalización urbanística con la social».

Indicó que a «la regeneración social ya le ha pasado el plazo». Insistió en que van a reivindicar que las medidas sociales se apliquen ya, «antes de que acabe 2016».

Desde Salvem el Cabanyal añadieron que propusieron en el Ayuntamiento «crear un proyecto, un contrato social de convivencia» para que toda la población se comprometiera a respetar las normas. «Se podía haber comenzado por ahí y luego ya se irá perfeccionando con reducción del paro», según Villora.

Fracaso de medidas

También recordó que las reuniones periódicas donde las concejalías informaban a las asociaciones de las actuaciones hace meses que ya no se producen. «Los técnicos de Servicios Sociales, Policía Local y Medio Ambiente tienen que ver qué medidas son necesarias porque las que se han tomado son un fracaso».

Añadió que el Consistorio «nombró unos mediadores sociales y no sabemos ni dónde están, ni se les espera». También apuntó que hay que exigir que la gente cumpla las ordenanzas «para erradicar los problemas de ruidos y convivencia porque hay vecinos en tratamiento médico, otros están sufriendo presiones directas y otros se han ido».

Desde la plataforma 'Sí volem', Amparo Moliner opinó que en el Ayuntamiento «han tenido mucho tiempo para actuar y no se han visto planes sociales. Es urgente que se hagan cumplir las normas y que se erradiquen las bolsas de pobreza». Dijo que por un lado hay que aplicar planes de ayudas a personas vulnerables «pero también hay que resdistribuir a estas personas por toda la ciudad para que esté compensado y el Cabanyal no sea un gheto».

Pepa Dasí, presidenta de la asociación de vecinos Cabanyal-Canyamelar, indicó que están contentos con la aprobación del dinero, «pero el barrio cada vez está más degradado socialmente». «La gente está malhumrada porque no se puede descansar. El problema de convivencia se tiene que arreglar ya este año».

De hehco, hay un grupo de vecinos de Blasco Ibáñez con Luis Despuig que van a reunirse para pedir al Consistorio que erradique los pisos pateras con 104 personas empadronadas en cuatro casas.

Paco Ortega, de la asociación de comerciantes Acipmar, añadió que «el tema social siempre ha sido una prioridad. Y en el aspecto comercial, independientemente de las ayudas que van a llegar, estos meses no se ha hecho nada por favorecer la apertura de negocios, ni nos han concedido un local para reimpulsar la zona». Desde el mercado del Cabanyal, Juan Faus, presidente de los vendedores, explicó que «los vecinos están sufriendo porque les toca convivir con personas que no quieren convivir. Se ha ido produciendo despoblación y lo que necesitamos es gente joven con hijos».

Desde Ciudadanos, la concejal María Dolores Jiménez, exigió al tripartito «que adopte medidas para erradicar la situación de desamparo de menores en el Cabanyal. Se producen reyertas y actos incívicos y hay una grave inseguridad para vecinos».