Las Provincias

María José Carrascosa: «Quiero volver a Valencia pero no sé cuándo podré»

María José Carrascosa se emociona en una charla videotelefónica con su familia tras su puesta en libertad. :: efe
María José Carrascosa se emociona en una charla videotelefónica con su familia tras su puesta en libertad. :: efe
  • Los padres de la condenada en EE UU ignoran la fecha de su regreso año y medio después de su salida de prisión

  • María José Carrascosa permanece en libertad condicional en Nueva Jersey, vive en un piso de alquiler y escribe dos libros sobre su experiencia

Cuando se cumple ya año y medio de la puesta en libertad de María José Carrascosa, su regreso a Valencia sigue siendo una incógnita para su familia. «Quiero volver a Valencia, pero no se cuándo podré hacerlo», explicó en una reciente conversación con su madre la abogada valenciana que fue condenada en Estados Unidos por desacato al traserse a Valencia a su hija con el norteamericano Peter Innes.

Fue el 24 de abril de 2015 cuando un juez autorizó que Carrascosa abandonara la prisión y comenzara su periodo de libertad condicional. Inicialmente, la letrada fue acogida por el religioso español que le prestó apoyo durante su periodo entre rejas. Hoy Carrascosa habita «en un piso de alquiler y dedica su tiempo a escribir dos libros sobre su experiencia», como describe su madre, Maruja Peñalvert, con la que conversa por videoconferencia.

Maruja admite que desde que su hija abandonó la cárcel han estado tentados de viajar a Estados Unidos para conseguir lo que más ansían: abrazar a una hija a la que, desde hace una década, sólo ven en la pantalla de un ordenador. Pero María José sigue temiendo a la justicia norteamericana. «Mamá, no vengáis. Es mejor», les ha advertido en esas conversaciones a través de Skype.

La madre de la letrada añora el día en que «suene el timbre de la puerta de casa y sea ella que ha vuelto». Y es que «antes solía darnos ese tipo de sorpresas. Presentarse inesperadamente para alegrarnos...», recuerda la mujer.

Por el momento, ella y su esposo José, siguen «esperando con resignación» en Valencia, sin poder explicar cuándo regresará su hija o de qué factores judiciales depende ahora su salida de Estados Unidos. Su otra hija, Victoria Carrascosa, estimaba a finales del año pasado el 1 de agosto de 2017 como fecha para que expire su periodo de libertad condicional y a la espera de ser exonerada por la justicia norteamericana. La semana pasada, sin embargo, no se aventuraba a ofrecer una fecha.

Abuelos y padres

Y mientras, Victoria, esa hija por la que sus padres se enfrentaron en los tribunales hace una década, ha crecido. «María José no la ha podido abrazar desde que tenía 5 años y hoy ya tiene 16. ¿Se imagina lo que significa eso para una madre?», reflexiona Maruja. Ella y su esposo han tenido que hacerse fuertes, sobreponerse «al dolor de tener una hija presa». Ser, al mismo tiempo, abuelos y padres de la menor, pendientes de mantener y educar a la niña.

Una carta de esta la joven estudiante dirigida al tribunal norteamericano fue una de las claves para la puesta en libertad de María José. Hoy, al igual que sus abuelos, sigue conversando semanalmente por 'Skype' con su madre. Mandando a distancia los besos que no puede darle en persona.

A la incertidumbre por el regreso de María José, otra losa cae a plomo sobre la esperanza de Maruja. «Mi hija no está muy bien de salud», describe. «Tiene tres quistes y problemas de azúcar», describe convencida de que los años de sufrimiento en Estados Unidos «han debido pasarle factura».

El caso Carrascosa se remonta a finales de los 90. La abogada conoció a su marido por internet, el noviazgo fructificó y al cabo de tres meses se casaron en Buñol. Tras el nacimiento de su hija Victoria sobrevino la ruptura del matrimonio a finales de 2004 cuando vivían en Estados Unidos. Un acuerdo entre las partes fijó custodia para la madre y fines de semanas alternos para el padre. Pero María José regresó a España con su hija sin la autorización de su exmarido. La justicia valenciana le dio la razón en 2006. La guarda y custodia quedaba en manos de la valenciana. Además, denunció a su marido por maltrato.

El estadounidense recurrió a la justicia de su país. Allí, el juez sostenía que la valenciana había secuestrado a su hija. Dos sentencias contradictorias de países diferentes. Carrascosa regresó a EE UU ese mismo año. Tras pisar suelo americano se le retiró el pasaporte. La autoridad judicial le concedió un plazo de diez días para que devolviera a la menor. Pero ella no aceptó. Temía que su marido le hiciera daño y acabó encarcelada. En 2009, un jurado popular le impuso 14 años de cárcel por desacato y otros delitos.