Las Provincias

Las dos discotecas investigadas abren pese a la intervención de Hacienda

Un grupo de jóvenes en la madrugada del domingo en la puerta de la discoteca Indiana. :: toni blasco
Un grupo de jóvenes en la madrugada del domingo en la puerta de la discoteca Indiana. :: toni blasco
  • La Agencia Tributaria precintó los equipos de música y las bebidas alcohólicas pero siguen vendiendo entradas y sirviendo copas

Las dos discotecas inspeccionadas por la Agencia Tributaria y la Policía Nacional en la noche del viernes al sábado en Valencia, Indiana y Ánimas Room, volvieron a abrir sus puertas en la madrugada de ayer con gran aforo y aparente normalidad. De nada parece haber servido que los funcionarios de Hacienda precintaran los equipos de música y las bebidas alcohólicas tras registrar los dos establecimientos.

Según informó uno de los socios del grupo empresarial investigado, la apertura de los locales se ha realizado «conforme a la ley» tras valorar con sus abogados la actuación de la Agencia Tributaria. Como ya informó ayer LAS PROVINCIAS, Hacienda comenzó este fin de semana una nueva ofensiva contra el fraude fiscal que cometen las sociedades que explotan el ocio nocturno en la ciudad de Valencia.

Unos 15 funcionarios de la Agencia Tributaria y cerca de una veintena de policías nacionales registraron las dos discotecas en la madrugada del sábado. Los agentes desalojaron a los clientes y confiscaron varios miles de euros que había en las cajas registradoras. También precintaron los equipos de música, varios frigoríficos y gran cantidad de bebidas alcohólicas, entre las que había botellas de Moët & Chandon.

Los funcionarios advirtieron a los encargados de los establecimientos de que no podían utilizar los efectos intervenidos, pero no precintaron los locales. A la noche siguiente, las dos discotecas volvieron a abrir. Alrededor de las cuatro y media de la madrugada, Indiana registraba prácticamente el aforo completo con multitud de jóvenes, en su mayoría estudiantes, que se divertían al son de la música. Este local abrió sus puertas a la una de la madrugada. Varios jóvenes, clientes habituales del establecimiento, manifestaron a LAS PROVINCIAS que no notaron ninguna deficiencia ni vieron aparatos precintados. Aseguraron que todo funcionaba como cualquier otro fin de semana, aunque les extrañó que no abriera la discoteca a las doce de la noche, como en ocasiones anteriores.

En el número 95 de la calle San Vicente Mártir y en los portales de las fincas contiguas, varios grupos de jóvenes fumaban y conversaban a las cinco de la madrugada. Mientras tanto, el personal de seguridad del local pedía a los clientes que no hicieran ruido para minimizar las molestias a los vecinos.

Ánimas Room, situada en el número 4 de la calle Taquígrafo Martí, junto a la Gran Vía Marqués del Turia, abría sus puertas a la 1.30 horas de la madrugada y cerraba a las siete de la mañana. El aforo de esta discoteca es menor que el de Indiana, pero a las cinco de la madrugada había gran cantidad de jóvenes que apuraban sus consumiciones tras pagar 10 euros para entrar.

Según Marta, una veinteañera que acudió con dos amigas al establecimiento, «había mucha gente pero se podía bailar bien». La joven se había enterado del operativo policial por los comentarios de un conocido en un grupo de WhatsApp, pero restó importancia a la intervención de Hacienda. «Eso fue el viernes. Hoy no pasa nada y todo está igual que siempre. Bueno, la música que han puesto no me ha gustado mucho», afirmó la chica mientras tres empleados del local mantenían el orden en la puerta.

La operación de Hacienda es el resultado de la detección de diferencias entre la actividad declarada por estas discotecas y la estimada tras un análisis pormenorizado del aforo habitual, los pagos a los proveedores y el precio de las entradas y las consumiciones. En 2012, agentes de la Agencia Tributaria ya registraron el pub Las Ánimas en la calle Pizarro e intervinieron también la recaudación de un viernes por la noche. El dinero confiscado en la madrugada del sábado se ingresará hoy en una cuenta bancaria de un juzgado para rebajar la deuda tributaria que tiene la sociedad propietaria de los dos establecimientos.