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Miles de jóvenes, ayer en la Marina. :: EFE/ Juan Carlos Cárdenas

La bienvenida universitaria toma la Marina con una gran fiesta

  • Miles de jóvenes se reúnen en el puerto para celebrar el primer festival del curso con actuaciones de música y zona acotada para beber

La fiesta estaba a unos pocos cientos de metros, en un concierto habilitado con actuaciones de Sidecars, Taburete o Space Elephants, pero los miles de jóvenes que ayer acudieron a la Bienvenida Universitaria que se organizaron en la Marina Sur del puerto retrasaron su entrada. El motivo fue que la organización no permitió el consumo de alcohol en el interior del recinto. El dispositivo especial de limpieza se afanó, a lo largo de todo el día, para dejar impolutos los alrededores de la zona de fiesta, así como su interior, en una jornada sin incidentes ni quejas vecinales reseñables.

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/ FILI NAVARRETE / FMG VALENCIA

La fiesta empezó muy pronto. A las 10 se abrían las puertas del recinto. Desde esa hora, miles de universitarios de toda la ciudad y de cualquier centro se reunían en varios puntos de la ciudad antes de salir, en transporte público o llevados por sus padres, hacia la Marina Real Juan Carlos I. Este evento, que se había celebrado en formato similar tanto en los terrenos de la antigua estación del Grao como en el Multiespai La Punta, se celebraba por primera vez en el puerto. El punto elegido era el mismo donde, en julio, se celebró el Marenostrum, también con pocas quejas vecinales pese a acoger actuaciones de reconocidos artistas de música electrónica a lo largo de todo un fin de semana.

La organización de la Bienvenida Universitaria había previsto que los grupos de jóvenes acudirían al puerto con bebida. Sin embargo, para evitar que el acto, que lleva meses en preparación, se convirtiera en un macrobotellón más o menos organizado, impidió el acceso con bebida al interior del recinto señalizado. Los universitarios bebieron justo en la entrada, en una zona también acotada y batida constantemente por operarios de limpieza y agentes de seguridad que vigilaron al público. La Policía Local de Valencia había destinado 30 agentes en el entorno de la Marina Real, que al cierre de esta edición no habían detectado incidentes reseñables, aunque a última hora de la tarde hubo que desalojar a un grupo de jóvenes que se lanzaron por una pequeña cuesta poniendo en peligro su integridad física.

Al cierre de esta edición habían entrado al recinto unas 15.000 personas, que fueron atendidas por unas 200 contratadas para el evento. Eso sí, la organización no se libró de algunas críticas. Ángela Cuenca, estudiante de Química, lamentó que la zona donde podían beber era una explanada «sin sombra ni sitio para sentarse». «Entraremos tarde porque no queremos pagar por beber», aseguró. La organización ofrecía bebida dentro del recinto pero a precios ascendentes conforme avanzara el día. De la misma opinión era Alicia, estudiante de Diseño y Tecnologías Creativas en la Universitat Politècnica de València: «Cuando nos acabemos todo el alcohol será cuando entremos al recinto».

En los jóvenes predominaban las ganas de pasárselo bien. Así lo expresaba Elena, que cursa el grado en Filología Hispánica. «He venido a pasarlo bien con la gente de clase, siempre hay una excusa para beber y pasarlo bien y más si nos dejan un recinto en el que poder hacerlo. Además el cartel de conciertos me gusta, es como un festival pero se concentra todo en un día», indicó la estudiante, que reconoció que su madre pensaba que estaba en francés.

Entre los grupos de universitarios no faltaron las típicas camisetas preparadas a propósito para este tipo de fiestas, con frases o chistes que hacen juegos de palabras con sus carreras.