Las Provincias

Ribó asume indemnizar a las empresas del Varadero de Valencia y dice que no le preocupa el coste

Un grupo de viandantes pasa por delante del antiguo Varadero. :: j. j. monzó
Un grupo de viandantes pasa por delante del antiguo Varadero. :: j. j. monzó
  • Las dos aspirantes realizaron proyectos para el nuevo centro gastronómico con un gasto cada una de unos 150.000 euros

El alcalde Joan Ribó asumió el miércoles que el Ayuntamiento indemnice a las dos empresas presentadas al concurso para la rehabilitación y explotación del antiguo Varadero, una vez que ha decidido darle un uso distinto al inmueble, que pasará del centro gastronómico previsto a una subsede del Museo Marítimo, aún en proyecto.

Tras una visita a la sede de la Universidad Popular en Benicalap y a preguntas de LAS PROVINCIAS, indicó que cuando «una empresa se presenta, en principio tiene derecho a resarcir. No soy jurista, pero tenemos previsto y suponemos que los costes en cuanto al proyecto tendremos que sufragarlos».

El pasado lunes, la reunión de la comisión que asesora para el desarrollo del Museo Marítimo acabó con la sorpresa de que el edificio portuario acogerá una de las subsedes, cuando faltaban sólo once días para que el Consorcio Valencia 2007 adjudicara el Varadero para un uso hostelero, por 20 años y con un canon mínimo al mes de 7.000 euros (IVA excluido). Al concurso se presentaron dos empresas en un proceso iniciado hace varios meses.

Ribó dijo de las indemnizaciones que son «costes muy razonables; resalto que el Varadero hay que significarlo, darle una categoría, es una pieza fundamental al lado del mar (para el Museo Marítimo), y nos permite subir a barcos, tema fundamental de un museo de este tipo. No podíamos prescindir de ese edificio. La Casa dels Bous más etnológico y en el Varadero se podrán pisar barcos».

El proceso del concurso acabó el pasado julio, aunque la comisión delegada del Consorcio no se reunirá hasta el día 6 debido a la renovación de dos de sus miembros. Sólo esta circunstancia ha evitado su adjudicación para restaurantes y otros locales vinculados a la hostelería.

Al reto de restaurar y poner en valor el edificio portuario, situado entre el Veles e Vents y la antigua base el Alinghi, se presentaron dos ofertas, que también se vieron afectadas por el anuncio en abril del nuevo director general del Consorcio, Vicent Llorens, de su deseo de paralizar el concurso.

Ocurrió en una comisión delegada, cuando se pidió un informe a la Abogacía del Estado para valorar esta posibilidad, que de manera idéntica se hizo para el tinglado 2. Dos semanas después, la primera iniciativa siguió adelante, debido a como dijo Llorens «evitar problemas legales» con las empresas ante posibles indemnizaciones.

Estos problemas, dijo el miércoles el alcalde, no se referían al Museo Marítimo sino al propio concurso. «Si todos queremos un museo, es un interés común superior al de cualquier licitación, pero el problema jurídico no tiene que ver con el museo», respondió a este periódico.

Sobre el pago por daños y perjuicios a las empresas, dijo no estar «preocupado, el pago de un proyecto no es una cuestión astronómica, no son los 440 millones de la deuda y no llegará a seis cifras. No nos preocupa, no es un coste importante porque lo importante es la rehabilitación», para centro museístico.

No se trata de seis cifras, aunque la decisión tomada el lunes sí que supondrá un gasto de fondos públicos. Las empresas que se presentaron al concurso se gastaron más de 150.000 euros al menos en uno de los casos, al sumar el proyecto arquitectónico, el económico y toda la tramitación necesaria.

Esa es la cifra que se planteará al Consorcio cuando se haga oficial la suspensión del concurso. «El pago lo tenemos que estudiar, no lo hemos hecho, aunque en el Consorcio un tercio es el Ayuntamiento. Vamos a verlo, no hay más problema», comentó el primer edil acerca de la institución que se hará cargo de los pagos a las aspirantes.

Esa decisión se ha tomado ahora y no antes de que acabara el plazo de presentación de ofertas, el pasado abril, porque «estábamos elaborando el proyecto del museo, cuando lo hemos tenido definido hemos podido plantearlo».

El Museo Marítimo tendrá como sede central las Atarazanas, cuya reforma se abordará en una segunda fase. Antes se espera rehabilitar la Casa dels Bous, en el Cabanyal, y el citado Varadero. En una tercera fase se quiere ampliar la oferta museística a otros puertos valencianos.