Las Provincias

Dos grupos delictivos cambian las cerraduras de casas vacías en Valencia para alquilarlas

Dos grupos delictivos cambian las cerraduras de casas vacías en Valencia para alquilarlas
  • Los usurpadores realizan hasta entrega de llaves con contratos falsos y luego aconsejan a los moradores que no abran la puerta a la policía

Dos grupos organizados ocupan pisos embargados por los bancos en Valencia para luego alquilarlos por hasta 300 euros mensuales. Los barrios de la Fuensanta y Torrefiel son algunos donde actúan estos usurpadores, aunque también se adueñan de casas en localidades de la comarca de l'Horta. Cambian las cerraduras y realizan hasta entregas de llaves con contratos falsos. En Torrent llegaron a apropiarse tres veces del mismo piso y vendieron la llave a familias sin hogar. La Policía Local impidió las tres ocupaciones ilegales cuando los nuevos moradores se disponían a meter los muebles.

Con un poco de suerte, los inquilinos permanecen hasta un año en las viviendas, sin que el banco lo descubra; y en el peor de los casos, ante las sospechas de la comunidad de vecinos y la actuación de la policía, los moradores muestran su contrato falso, convencidos de su legalidad, a los agentes que acuden al edificio.

Otro de los grupos delictivos alquila las viviendas a inmigrantes paquistaníes, sudamericanos y magrebíes, por cantidades que oscilan entre los 100 y 150 euros por habitación, mediante acuerdos verbales y la imposición de no contestar al timbre y no abrir la puerta si alguien llama. Si alguno comete el error de abrir ante llamadas insistentes y es la policía, les aconsejan no permitir el paso a los agentes, al no ser que lleven una orden judicial.

Conocedores de la legislación vigente, los usurpadores actúan con gran rapidez para cambiar la cerradura y realizar los enganches ilegales de luz y agua, ya que no disponen de la correspondiente cédula de habitabilidad. En algunos casos, cuando la policía los sorprendió dentro del piso o en el rellano, los okupas alegaron que lo habían alquilado, y como la puerta no está forzada y tienen la llave, es muy difícil detectar la ocupación ilegal.

Algunos miembros del grupo se han especializado en la localización de viviendas vacías o embargadas por entidades bancarias. A veces son los propios bancos y las agencias inmobiliarias, sin saberlo, los que mayor y más información fiable proporcionan a los usurpadores. Basta con acercarse a cualquier sucursal y pedir uno de los catálogos donde se publicitan los pisos que tienen en venta, aunque en la mayoría de los casos son ellos mismos los que localizan las viviendas vacías en diferentes barrios de Valencia.

Una vigilancia discreta pero persistente de un único sujeto sobre un piso durante unas semanas les ofrece suficientes pistas para saber si la vivienda puede ser ocupada. Persianas bajadas, ventanas cerradas durante mucho tiempo, acumulación de propaganda en los buzones y cristales sucios son otros indicadores que les ayudan a elegir los pisos.

Cuando ya tienen claro su objetivo, un miembro del grupo fotografía con su móvil la cerradura de la casa para mostrarle la imagen al cerrajero, que deberá actuar con rapidez tras cobrar entre 150 y 200 euros. Con la nueva llave, los usurpadores buscan a personas sin hogar para ofrecerles alquileres de pisos, sin depósitos, por cantidades que oscilan entre los 200 y 300 euros mensuales, con un contrato falso de un arrendador ilegal o el simple compromiso verbal de pagar el dinero en efectivo cada mes.

Con este método se han ocupado un gran número de casas en Torrent, concretamente en el Camí Reial y la calle Las Acacias (El Vedat). Familias de etnia gitana también se han apropiado de viviendas de lujo con piscina en la avenida San Lorenzo de esta misma localidad. Una de estas casas se vendía por medio millón de euros hace varios años. Cuando la policía descubrió la usurpación, los okupas ya habían cambiado las cerraduras de las puertas y tenían sus pertenencias dentro.