Las Provincias

El Consorcio fijará niveles de ruido en la dársena tras el conficto del Marina Beach

  • La entidad encargará un estudio acústico para que las empresas sepan al detalle las emisiones máximas antes de aprobar las concesiones

Un plan acústico para toda la Marina es la respuesta del Consorcio Valencia 2007 al conflicto abierto por la orden de cese de la ambientación musical dada por el Ayuntamiento al Marina Beach, requerimiento que la empresa cumplió el pasado viernes.

Fuentes de la entidad gestora de la dársena, participada por el Consistorio, la Generalitat y el Gobierno, indicaron ayer que no entran a valorar el expediente abierto a la concesionaria, Recaba Inversiones Turísticas S.L., aunque sí que encargarán un estudio de las mediciones de ruido posibles en la Marina, zona por zona y con las conclusiones colocadas en un mapa.

De esta manera se quiere dar una respuesta a la inquietud y preocupación tanto de las empresas ahora radicadas en la Marina como de aquellas que decidan invertir en alguna concesión. El plan de usos actual, precisaron las mismas fuentes, no cuenta con un estudio acústico realizado al detalle, por lo que partirán prácticamente de cero.

El Marina Beach recibió la orden de cese de la ambientación musical en el exterior tras una denuncia realizada hace unos meses. El principal argumento de la empresa en contra de esta resolución es que los sonómetros deben colocarse en el lugar más cercano a la Marina, en este caso los edificios del paseo marítimo, y no dentro del recinto de ocio de la dársena.

Es la interpretación que ofrece el plan de usos de la Marina, aunque las mismas fuentes precisaron que no se indica nada más. De ahí la importancia de un estudio acústico, para que todas las empresas «sepan con exactitud los decibelios que se puede llegar en cada zona de la dársena».

La orden municipal ha supuesto el cierre temporal de la zona de baile del Marina Beach, mientras que siguen abiertos la piscina, el lounge y el restaurante. La asociación de empresarios se posicionó enseguida junto al concesionario afectado, criticando la falta de trámites incluidos en la normativa contra el ruido, además de insistir en que la contaminación acústica debe medirse en recepción, es decir, en el paseo marítimo.

La empresa tenía previsto aprovechar las instalaciones exteriores al menos hasta noviembre. Con un canon mensual de 25.000 euros, es uno de los más elevados de la dársena, para un recinto situado entre la playa del Cabanyal y la Marina.