Las Provincias

El Consistorio fuerza el cierre de parte del Marina Beach por ruido excesivo de la música

Una de las zonas del Marina Beach, anoche con la zona de baile al fondo. :: lp
Una de las zonas del Marina Beach, anoche con la zona de baile al fondo. :: lp
  • La empresa de la principal zona de ocio de la dársena afirma que cumple con la normativa y que el cese pone en peligro 200 empleos

valencia. El Ayuntamiento ha ordenado el cese en la utilización de cualquier equipo de música en las terrazas del Marina Beach, la principal zona de ocio de la dársena y que ayer cerró en parte por esta razón. El motivo es, según la resolución firmada por el concejal de Actividades, Carlos Galiana, el exceso de ruido, lo que obliga al concesionario a reformar la ambientación musical para que cumpla la norma.

Esto ya se produce, defendió el empresario Antonio Calero, representante de Recaba Inversiones Turísticas, firma que construyó y gestiona el club de playa, por el que paga un canon de 25.000 euros mensuales al Consorcio Valencia 2007. Aún así, a primera hora de la noche se colgaron carteles del cierre, según confirmaron desde la asociación de empresarios de la Marina. Se mantienen abierto el lounge y restaurantes, así como la piscina.

Calero dijo que el Marina Beach cumple con el plan de usos de la Marina en lo que se refiere a la contaminación acústica. El motivo es que la normativa que rige la dársena «mide en la recepción y no en el punto de emisión». Esto permitiría que las mediciones hay que hacerlas en el lugar más cercano fuera de la Marina donde hay otra instalación terciaria, en este caso el paseo marítimo, donde hay un hotel y varios restaurantes junto al acceso.

«El plan de la Marina habla de un máximo autorizado en el lugar de recepción de 65 decibelios durante el día y 55 decibelios por la noche», comentó. En caso de que fuera una zona residencial, las cifras bajarían a 55 y 45 decibelios respectivamente. Fuentes del Consorcio Valencia 2007, entidad que alquila el espacio, aseguraron a este periódico que han pedido ya la documentación.

El expediente pasó por la junta de gobierno el día 8. En la resolución se indica que la orden del cese de la ambientación musical exterior entrará en vigor desde el mismo día de la notificación, lo que debió ocurrir ayer mismo.

Las actuaciones comenzaron el pasado 11 de julio con la «denuncia de un particular» sobre el incumplimiento de los niveles de emisión de ruido, donde se hablaba de mediciones de hasta 92 decibelios en controles realizados ante notario, aunque sin aportar las mismas.

A partir de ahí se puso en marcha la maquinaria municipal con varias inspecciones y la revisión de la licencia del Marina Beach, sobre todo los estudios y certificaciones de lo relativo a la música y la insonorización de los locales. Acerca de esto último, el informe indica que no «se alcanza el aislamiento mínimo declarado en el estudio y requerido por la normativa», aunque luego en la resolución no se fija ninguna exigencia sobre este extremo.

Sí que habla de mediciones municipales con registros en una de las barras de 92 decibelios y de una primera petición a la empresa el 15 de julio para que apagara los equipos. Las alegaciones no han impedido la orden de cese, que irá seguida del precintaje si no es cumplida. También que los días 9 y 10 de este mes, la Policía Local midió unos niveles de ruido de 75 y 80 decibelios en el exterior del club de ocio.

Calero aseguró que el cierre de las terrazas pondría en riesgo todo el negocio, del que aseguró dependen 200 empleos. El empresario no confirmó que cumpla la orden de cese, dado que no le había llegado aún. La previsión del Marina Beach es mantener toda la actividad en el recinto hasta noviembre.

Subrayó que la instalación de ocio «no molesta a los vecinos porque los más cercanos están muy alejados». Las terrazas se completan con un restaurante cubierto y otras zonas de descanso, en el borde de la dársena con la playa del Cabanyal.

La asociación de empresarios de la Marina se alineó tras conocer la decisión con el concesionario, al criticar que el Ayuntamiento «no ha permitido el trámite de alegaciones y defensa previsto en la ley».

También aluden a que no se ha tenido en cuenta «el plan de la Marina. Sorprende que se realicen mediciones de particulares en la fachada del establecimiento y no desde los lugares donde se pueda afectar al vecindario, que por otra parte no existe en la Marina».