Las Provincias

Ocho lugares olvidados en Valencia

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La Torre Miramar, Nou Mestalla, la estación del Grao, la Casa del Relojero y el parking de la plaza de Ciudad de Brujas. / LP

  • Algunos espacios de la ciudad llevan años abandonados y siguen a la espera de ser rehabilitados y que se les asigne algún uso

Valencia es una ciudad en constante cambio y evolución. Sin embargo, existen ciertos lugares en los que, por distintos motivos, el tiempo se detuvo hace años, apoderándose de ellos el deterioro y el abandono. En algunos casos no se sabe qué pasará con ellos. En otros, parece que cada vez está más cerca el día en que dejen de estar olvidados y vuelvan a tener, por fin, una utilidad para los ciudadanos.

La Casa del Agua, situada en el tramo 2 del viejo cauce del Turia, fue construida en la década de los ochenta sobre el antiguo Azud de Rovella. Su último uso fue de retén de policía, pero desde hace seis años se encuentra abandonada y en estado ruinoso. El agua que antes había en sus estanques ya ha desaparecido, y su único uso útil es sostener una pasarela que sirve a los vecinos de Nou Moles y de Campanar para cruzar a un lado y otro del río.

Otra construcción abandonada en la ciudad es el Nou Mestalla. El que debía ser uno de los mejores estadios de Europa se frenó en seco en 2009, año y medio después del inicio de las obras. Desde entonces, ninguna máquina u obrero han entrado en este recinto. La nueva propiedad del Valencia Club de Fútbol deslizó desde el primer día que acabar el estadio era uno de los objetivos. De momento, el Nou Mestalla sigue a medio hacer nueve años después de que comenzaran los trabajos.

El Jardín de Viveros, un pulmón verde de la ciudad, tiene un rincón oscuro. El antiguo zoológico de la ciudad cerró sus puertas en agosto de 2007, y desde entonces ha estado completamente abandonado. Ha sido objeto de vandalismo y ocupaciones.

Sin embargo, tras nueve años parece que el zoo por fin tendrá un nuevo uso. Aunque aún no hay fechas, el Ayuntamiento ya ha adjudicado las obras que afectarán al zoo, a la agencia de lectura que nunca abrió y la zona trasera del museo de Bellas Artes.

En la zona del puerto, la Copa América y la Fórmula 1 evocan otra época. Desde 2007 a 2012 Valencia fue destino internacional gracias a estas dos competiciones. Desde entonces, las instalaciones y espacios donde se celebraban quedaron relegadas al olvido.

La Marina Real se reinventó, y hoy goza de un buen estado de salud, aunque algunas de las bases continúan estando vacías, y los Tinglados siguen a la espera de restauración. El número 2 será objeto próximamente de una serie de mejoras a corto plazo para evitar que la ruina perjudique su futura rehabilitación.

En cuanto al circuito, su abandono y deterioro se han convertido en una de las imágenes de protesta habitual frente a la antigua política de grandes eventos. Teóricamente se encuentra cerrado, aunque no es difícil ver a gente por sus instalaciones, sobre todo vecinos paseando a sus mascotas. La pasarela ‘Cuc de llum’ es uno de los ejemplos del abandono más denunciados por los vecinos del Grao.

En ese mismo barrio se encuentra la antigua Estación del Grao, construida en 1865 y declarada Bien de Relevancia Local. Se trata de la estación de ferrocarril más antigua que sigue en pie en España. Estuvo en servicio hasta 2005 –para mercancías–, y desde entonces el solar contiguo ha sido utilizado para macrofiestas y para albergar ferias de atracciones, a pesar de las denuncias de los vecinos.

En la Avenida de Cataluña, imponente, se levanta el mirador que corona una rotonda y túnel inaugurados en 2009 y que costaron 26 millones de euros –un 40% más del presupuesto inicial–. La Torre Miramar estuvo abierta al pública durante un tiempo –el ascensor no funcionaba y había que subir a pie–, hasta que se decidió cerrarla. Con el tiempo, el agua desapareció de las fuentes que adornan la rotonda de uno de los accesos más importantes de valencia.

En el centro de la ciudad, a la sombra del Micalet, se encuentra la Casa del Relojero. Un edificio antiguo, de finales del siglo XVIII, y que a principios de este siglo quedó ya vacío y abandonado. Ahora, el inmueble, que está protegido, albergará un centro cultural. La inversión prevista es de 900.000 euros, tanto para el edificio como para el solar colindante.

Por último, junto al Mercado Central, se encuentra el aparcamiento de la plaza Ciudad de Brujas, una infraestructura clave para comerciantes y clientes del mercado, y que lleva parada desde hace años. El pasado mes de mayo el Ayuntamiento y la Generalitat acordaron desbloquear la situación de este parking. El consistorio será finalmente quien asuma los gastos y la gestión de esta infraestructura, que aún no tiene fecha definitiva de puesta en marcha.