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Grupos de mendigos vuelven a ocupar el zoo de Viveros antes de su derribo

Puerta principal del zoológico de Viveros, a la espera de su derribo. :: damián torres
Puerta principal del zoológico de Viveros, a la espera de su derribo. :: damián torres
  • El Ayuntamiento ha adjudicado las obras por 1,3 millones para ampliar el jardín y reconstruir una agencia de lectura, pero sin plazos para el inicio

Suena la música dentro del zoológico de Viveros, pese a que cerró sus puertas el 31 de julio de 2007. Un vistazo a su interior descubre un colchón, utensilios de cocina y una sábana a modo de protección para el fresco que empieza a hacer en Valencia. El antiguo recinto ha vuelto a estar ocupado por indigentes, grupos de mendigos que saltan la valla metálica en los lugares más franqueables para tener un sitio tranquilo por las noches.

El Ayuntamiento adjudicó el pasado mayo la reconstrucción de la agencia de lectura, con una inversión de 323.000 euros, además de la reurbanización de la parte trasera del Museo San Pío V, junto con la ampliación de Viveros, por un importe de 977.852 euros. Pero las obras no han comenzado todavía y eso ha provocado nuevas ocupaciones.

Del zoológico ya no queda nada, simplemente un montón de matorrales, basura por todas partes, restos de los refugios y piscinas de los animales, además de la citada agencia de lectura, arrasada por robos continuos de cableado y metales. Aún así, ha sido de nuevo elegido como zona de acampada precaria por los indigentes, que a las pocas horas desaparecen para buscarse la vida por Valencia hasta que caiga la noche y vuelvan al zoológico.

La remodelación de toda la trasera del San Pío VI está adjudicada desde hace tiempo y ya ha pasado el plazo incluso de la formalización del contrato. Una de las instalaciones que debe derribarse es el conjunto de barracones de Cruz Roja que recae a la calle Pintor Genaro Lahuerta, que será derribado para ejecutar este proyecto. La asociación ya ha trasladado oficinas a un edificio de la plaza Portal Nou, en el barrio del Carmen, donde ya ondea la bandera blanca y roja, en un inmueble que hasta hace unos años acogía un colegio público.

La ocupación ilegal de la propiedad municipal coincide con las quejas por el mal estado de conservación del jardín de Viveros, donde la falta de poda, limpieza y degradación de algunas esculturas ha contribuido a perjudicar la imagen del parque histórico por excelencia de la ciudad. El gobierno municipal anunció el pasado agosto una serie de mejoras, como la reparación de una puerta de acceso, la bancada de cerámica que recae al puente del Real y varias fuentes y estanques.

Acerca del derribo del zoológico, fuentes municipales no acertaron a concretar los plazos, pese a que la obra está contratada desde hace tiempo. El proyecto corresponde al Plan Confianza y servirá para prolongar la calle Pintor Genaro Lahuerta y dignificar la calle que delimita el Museo de Bellas Artes, donde hay varios solares que también han albergado vertederos durante años.

El abandono de la agencia de lectura se ha debido a que su diseño dejó la puerta de acceso por el zoológico. El retraso en la transformación de este lugar en parte del jardín impide la apertura de la pequeña biblioteca. Cuando se reconstruya, quedará seguramente de la misma manera que ahora, es decir, con la entrada por Viveros.

Del inmueble original apenas queda algo más que las cuatro paredes y el tejado. El resto ha desaparecido víctima del saqueo, como todo el cableado, las puertas (arrancadas y utilizadas para las hogueras) y los cristales destrozados. El presupuesto de la obra fue muy similar al adjudicado ahora, con lo que el coste de la pequeña agencia superará los 600.000 euros con holgura.

Sobre el diseño de la ampliación del parque, en los aledaños del Museo de Ciencias Naturales servirá para completar un laberinto formado por setos, ahora bastante descuidado por falta de cuidados. En los terrenos del antiguo zoológico, se hará un jardín que continúe todo lo que tiene en su entorno.

Dentro de la parcela hay una alquería que será restaurada. Se trata de las antiguas oficinas del zoo, saqueada también y víctima de varios incendios los últimos años. La prolongación de la calle eliminará varios solares y viejas construcciones alrededor de un grupo de edificios antiguos, almacenes y talleres.