Las Provincias

El Cabanyal no puede dormir

  • Los escándalos nocturnos en las zonas donde abundan fincas con ocupaciones ilegales colman la paciencia de los residentes

  • Los vecinos se hartan de los ruidos nocturnos y plantean denunciar al Consistorio

Recurrir a los derechos fundamentales para poder pegar ojo es lo que se plantean hacer los vecinos del barrio del Cabanyal. La plataforma vecinal acordó en una asamblea este miércoles crear una comisión de trabajo para coordinar todas las «acciones necesarias» para que se respeten estos derechos, a la vista de los continuos problemas de ruidos nocturnos en muchas calles del Marítimo.

No se trata de la saturación de bares ni de una discoteca que genere botellón a su alrededor, como ocurre en otras zonas de Valencia. Fuentes de la plataforma vecinal indicaron que en la zona más degradada del Cabanyal, en el perímetro formado por las calles Amparo Guillem, Escalante, Doctor Lluch y Travesía de Pescadores, son frecuentes los escándalos nocturnos, donde hay numerosas casas ocupadas sin permiso.

La Policía Local, añadieron, acude a la llamada de los vecinos afectados, aunque el problema se reproduce a los pocos días. La solución debe darla el Ayuntamiento, añadieron, tanto los concejales como los técnicos de Servicios Sociales y Protección Ciudadana.

«Queremos que se respeten los derechos fundamentales de las personas que viven con la angustia continua por el ruido en las calles», donde también hay quejas durante las horas del día.

En opinión de la entidad, cuando se transgrede el derecho al silencio y al descanso, se «está violando el derecho a la salud, a la protección del medio ambiente, la intimidad personal y familiar y hasta el derecho al trabajo».

Más de un centenar de inmuebles del barrio están ocupados ilegalmente, aunque la decisión del gobierno municipal es que sólo se actuará judicialmente contra aquellos que no tengan una motivación económica, mientras que con el resto se opta por la mediación.

Por el contrario, los vecinos afectados no descartan emprender acciones judiciales contra el Consistorio, en el caso de que el gobierno municipal no tome la iniciativa para atajar el problema. «Que se respete nuestro derecho al descanso. Vivir en nuestras casas sin padecer el ruido que llega de la calle», dijeron.

Indicaron que confían en «la voluntad de los que gobiernan, pero queremos poner de relieve una cosa: ya no valen soluciones temporales que duren quince días o un mes», para citar precedentes judiciales que dan la razón a los vecinos.