Las Provincias

Los universitarios denuncian el colapso y el retraso en el servicio de la EMT

Autobús de la EMT acercándose a una parada universitaria en Tarongers.
Autobús de la EMT acercándose a una parada universitaria en Tarongers. / damián torres
  • Los cambios en algunas de las líneas de transporte público empiezan a generar problemas con el inicio del curso lectivo

«Ahora espero más tiempo al autobús y hay demasiada gente para un espacio tan reducido». Este es el testimonio de Roberto García, un estudiante de filología en el campus de Blasco Ibáñez y usuario habitual del autobús 71 desde que inició sus estudios en la Universidad de Valencia (UV).

Tal y como relató a LAS PROVINCIAS, este año se ha encontrado con la grata sorpresa de que la línea de transporte público que ha estado utilizando en los últimos años, le deja ahora en la puerta de su facultad. No obstante, consideró que este privilegio «le sale caro» porque, a pesar de tener que andar menos para llegar a clase, a primera hora de la mañana el vehículo está lleno de gente y resulta «incómodo» hacer el trayecto en estas condiciones. Situación que también achacó a la reducción de la afluencia de autobuses que antes se situaba entre los 7 y 9 minutos y ahora se ha extendido hasta casi los 12 minutos.

En este sentido, son muchos los que comentan que los nuevos recorridos se ajustan a la cercanía de sus hogares o destinos y que, incluso, les viene mejor la nueva disposición de las paradas, no obstante, la tardanza del servicio y el colapso en hora punta, es algo que todos critican por igual y que resta mérito. Otro caso es el de Irene Navarro, una estudiante de psicología en el campus de Blasco Ibáñez que el curso pasado cogía la línea número 9 para llegar a la universidad y ahora ha tenido que decantarse por la 71.

El primer día de clase, justo el pasado lunes, relató que fue testigo de cómo a primera hora de la mañana el autobús a mitad de recorrido, en dirección a los campus universitarios, dejó de abrir sus puertas porque el aforo del mismo estaba copado. Como consecuencia, aquellos que se quedaron sin subir al transporte público tuvieron que esperar otros 10 minutos adicionales, como mínimo, para poder llegar a sus destinos aunque fuese tarde. Lejos de ser algo puntual, este suceso se repite reiteradamente en este autobús a lo largo de una jornada.

Por su parte, lo que más critican en la zona de Tarongers y la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) es la limitación de la línea 9 hasta la Alameda. Esta era uno de los autobuses más utilizados por los universitarios. Aún así no son los únicos usuarios que no están de acuerdo con estas modificaciones realizadas mediante un proceso participativo que fue muy criticado por los vecinos del cap i casal en su momento. Las personas mayores, que también utilizan habitualmente estas líneas, aseguraban que se ha generado el «caos» con la llegada del nuevo curso lectivo. «No se ha tenido en cuenta nuestras necesidades a la hora de acometer estos cambios», aseguró uno de los usuarios.

La versión de Grezzi

Por contra, el máximo responsable de la concejalía de Movilidad Sostenible, Giuseppe Grezzi, puso en entredicho las quejas de los estudiantes y usuarios del servicio de transporte público asegurando que se ha estado comprobando con los técnicos en los últimos días «que no es cierto que las líneas universitarias recientemente modificadas vayan llenas». En este sentido, reiteró que sólo se han detectado «dos casos aislados» y ambos fueron regresando de la universidad y no acudiendo a ella, tal y como resaltan muchos de los afectados por los cambios en las líneas 9 y 71.