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La reforma de líneas genera malestar en los universitarios por falta de enlaces

La reforma de líneas genera malestar  en los universitarios por falta de enlaces
  • La supresión del recorrido del 9 hasta Tarongers provoca que otros autobuses circulen repletos desde el inicio del trayecto

Ya lo dijo la presidenta de la Federación de Asociaciones de Vecinos de Valencia, María José Broseta, hace unos días cuando entregaron firmas contra la remodelación de líneas de la EMT: «la prueba de fuego será cuando comiencen las clases». Y así ha sido.

Este lunes arrancaron las clases para los universitarios y ya han llegado las primeras protestas, visibles tanto en redes sociales como a pie de calle. Especialmente contra la modificación del recorrido de la línea 9, que hasta mediados de julio llegaba hasta la avenida los Naranjos y ahora finaliza su recorrido en el paseo de la Alameda.

Una decisión que ha provocado que, por ejemplo, la línea 71 (La Llum-Universitats) circule con autobuses llenos desde prácticamente el inicio de trayecto, dejando a usuarios -mayoritariamente universitarios- sin la frecuencia deseada para llegar a tiempo a clase.

«Hasta el conductor estaba nervioso al ver que no podía recoger a las personas que se quejaban en las paradas al pasar de largo», explicaba una de las viajeras de la línea 71, que añadía los problemas para hacer transbordo que se encuentran muchos jóvenes «al invertir ahora más tiempo en su desplazamiento hasta la universidad». Eso a pesar de los carteles informativos que la empresa municipal ha distribuido en las paradas de las zonas afectadas indicando las alternativas y de los 200.000 dípticos informativos que se repartieron en julio.

Pregunta en comisión

Tal es el volumen de quejas, tanto de usuarios como de conductores -que ven como algunos pasajeros aporrean las puertas por el nerviosismo- que el grupo municipal popular anunció ayer que tramitara una pregunta en la próxima comisión de Urbanismo para instar al concejal de Movilidad, Giuseppe Grezzi, a que refuerce el servicio en las horas punta de entrada a las universidades.

Según avanzó el concejal Alberto Mendoza, «lo ideal es que se replanteara el cambio que se hizo de las líneas». Y recordó las numerosas quejas de ciudadanos y colectivos que no están de acuerdo con los cambios acometidos por el área de Movilidad en 13 líneas de la empresa municipal de transportes.

Una modificaciones que salieron adelante a pesar del rechazo de las asociaciones vecinales afectadas, como Zaidía, Orriols o Beteró De hecho, hace apenas una semana los residentes del barrio Beteró, que han perdido el paso de la línea 31, se desplazaron al Consistorio para entregar las primeras 850 firmas en contra de los cambios.

También protestaron los vecinos de Orriols por la supresión de una parada junto al centro de especialidades de la calle Pintor Vilar al considerar que hay «demasiados obstáculos» entre la nueva parada y la entrada al ambulatorio pero el Consistorio siguió adelante con su propuesta y la trasladó de ubicación.