Las Provincias

Vecinos contra la suciedad callejera en Valencia

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Plaza 7 de Octubre de La Malvarrosa. / LP

  • Este verano se han registrado 352 peticiones de mejora del servicio cuando entre noviembre y diciembre fueron 123

  • El malestar por la falta de limpieza en Valencia dispara la estadística municipal de quejas

«La suciedad es algo real y está en la calle». Con esta sentencia María José Broseta, presidenta de la Federación de Vecinos de Valencia, describe el estado de limpieza de la vía pública en los barrios a lo largo de todo el año, pero especialmente este verano.

Pese a que desde el Ayuntamiento se argumenta que se están recogiendo muchos menos kilos de residuos en el barrido que en 2014, Broseta insiste en que los datos son una cosa, «pero la realidad de la calle es la que es. Las aceras siguen estando sucias. Y quizá si dicen que se recoge menos es por otras causas». Recuerda que el número de personas que prestan el servicio de limpieza «se redujo y tienen más metros para limpiar y no llegan a todo».

Por eso insiste en que «se tienen que hacer los cálculos de necesidades de personal y de maquinaria en base a la realidad».

En el informe municipal de quejas, sugerencias y reclamaciones y relaciones con el Sindic de Greuges y Defensor del Pueblo que incluye el periodo de junio a agosto de 2016 figura que las sugerencias y cuestiones relacionadas con la falta de limpieza han llegado a los 352 casos, cuando de mayo a junio sólo se registraron 137 peticiones.

Este ascenso de quejas contrasta con cifras de meses anteriores. Así, entre marzo y abril se registraron 82 sugerencias con temas relacionados con limpieza y, de febrero a marzo, 95 sugerencias. Con un repaso a meses más frioleros, de septiembre a octubre de 2015 las peticiones fueron 105 y entre noviembre y diciembre de 2015, hubo 123.

Los residentes que no han tenido la suerte de pasar los tórridos meses de verano fuera del cap i casal, dicen que los orines se han filtrado en las aceras en decenas de zonas. Explican que hay calles, sobre todo en Ciutat Vella, donde uno se puede quedar pegado al suelo.

Trini Piquer, portavoz la coordinadora de Ciutat Vella, describe la situación actual diciendo que «hay trozos de la plaza del Tossal donde se nos comen las moscas por la suciedad. En la suela de los zapatos se nos pega la porquería». En la calle Hospital «te encuentras a diario papeles y colillas a toda hora» y en Portal de la Valldigna «no se puede pasar por el olor a orín».

También argumenta que en el centro histórico y en Ruzafa «se está doblando la población por otros problemas como los apartamentos turísticos. Si hay más gente, debería de haber más servicio. Estamos en contra de la proliferación de estos apartamentos ilegales».

En Torrefiel, desde la asociación de vecinos, indican que estos meses han estado «abandonados. Se acumulan trastos al lado de los contenedores y no hay una sola farola que no esté negra por los orines». En la Malvarrosa, los representantes vecinales también echan de menos que haya más limpieza. «Toda la gente del barrio dice que está sucio. Se ve que los barrenderos también han tenido que cubrir la playa y eso se ha notado», indica Elvira Bolivar.

En Nazaret, el portavoz, Julio Moltó comenta que este verano «se ha notado el bajón de limpieza y ha disparado las quejas». También indica que en parte el problema es también la falta de civismo. Por eso, explica que va a solicitar colaboración al Ayuntamiento para impulsar una campaña de limpieza y sensibilización en el barrio. Y es que los ciudadanos que tiran papeles al suelo, no recogen las heces de sus mascotas o los que rebuscan en la basura y la dejan tirada también tienen parte de culpa.

«La verdad es que uno ya no sabe qué pensar, si falta limpieza o sobran guarros», añade Moltó. Y detalla que otro problema añadido es el botellón. «Hay días que los que limpiaban tenían que dedicar más tiempo a quitar los restos de botellón de los jardines y claro, tenían menos tiempo para otros cometidos, como para quitar hierbas».

Desde Nazaret Unido, José Antonio Barba, comenta que «los olores de orines de perros son muy fuertes en algunas calles, sería necesario baldear más con los productos que desinfectan y tienen aroma. Hay veces que se ha baldeado, pero la gente tampoco respeta». Añade que estos días de septiembre ya les han desbrozado solares «y ahora falta podar los naranjos porque producen un líquido que ensucia el suelo».

En Malilla, Alfonso Cortés explica que «al principio de verano tuvimos muchas hojas en el suelo en el bulevar sur pero, tras pedir que lo limpiaran, lo arreglaron. Lo que falta es que poden porque hace tres meses que les hemos dicho que las ramas se meten en las casas».

En San Marcelino, Vicent Soler dice que por lo general las calles tenían buen servicio y que la vía con más suciedad era Ingeniero José Sirera. En Benimaclet hay vecinos que en redes sociales han colgado la fotos de la suciedad en calles como Masquefa, donde hay botellón.

El presidente vecinal, Antonio Pérez, afirma que «esté quien esté en el gobierno, en agosto siempre se nota más la suciedad». Es uno de los pocos que opina que se está mejorando paulativamente la limpieza y explica que hace años «el presupuesto de limpieza era de 70 millones y ahora es de 59. Este año han aumentado 2,4 millones, pero habrá que ir subiéndolo».

Porquería en las terrazas

Un factor que, según los vecinos, está contribuyendo a la falta de limpieza, es la proliferación de terrazas con mesas y sillas en las calles. En este sentido, la presidenta de la Federación de Vecinos de Valencia, María José Broseta, dice que no se puede generalizar, «porque hay hosteleros que sí limpian, pero hay muchos casos de terrazas donde el suelo se queda muy sucio».

La portavoz de la coordinadora de Ciutat Vella, Trini Piquer, subraya que una de las zonas donde se está generando suciedad por este tema es en el entorno de la Lonja. «Muchas de las terrazas que están en la calzada tras la peatonalización de María Cristina dejan los suelos pringosos». Por eso, las entidades vecinales solicitan que el Ayuntamiento exija más limpieza al sector hostelero que utiliza las terrazas.

Rafael Mampel, presidente de la asociación de vecinos y comerciantes de Ciutat Vella, añade que debe aumentar la recogida de basura «porque los restaurantes, tras las comidas, llenan los contenedores y se necesita más servicio». También comenta que «la gente orina en la calle, por eso, queremos urinarios públicos». Y recuerda que las piezas del alcantarillado que robaron en las calles del centro siguen sin reponerse. «Robaron los decantadores que evitan los olores y no se puede estar. Los restaurantes tienen que poner placas metálicas».

Desde el PP, la concejal Maria Àngels Ramón-Llin, critica que la «prueba clara de la falta de limpieza es que la gente se está quejando mucho y el gobierno tripartito no hace nada, como se están viendo». Indica que se manipulan las cifras «porque el hecho de que se recojan menos kilos de residuos no quiere decir que las calles estén más limpias. Eso no sirve de baremo». Por eso, opina que «el actual equipo de gobierno demuestra su incapacidad de gobernar, a pesar de haber aumentado este año 2,4 millones el presupuesto de limpieza». Y añade que «hay muebles que se tiran una semana en la calle en calles como Alfauir, junto al mercado de Colón, Pintor Vilar o la calle Comedias.

Rosa Albert, coordinadora de EU en Valencia ciudad, también hace una valoración negativa de la situación. «Este gobierno dice impulsa un plan de choque, pero ha ido a peor. Los contenedores de recogida selectiva no se recogen con la periodicidad que se debería. Hay calles de Benicalap por las que no se puede andar por los orines». Y añade que «no tiene sentido que se gasten dinero en trípticos informativos si no se hacen cumplir las normas».