Las Provincias

El histórico salón del Temple de Valencia cae en el olvido

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El salón, en desuso desde la década de los cincuenta, estaba lleno de polvo y con los muebles en mal estado por el abandono. / LP

  • La Diputación utilizó durante casi un siglo el edificio ahora en obras y construyó en 1865 un hemiciclo para sesiones de la institución provincial

  • La rehabilitación del palacio suprime la estancia del siglo XIX

La Diputación de Valencia es una de esas instituciones que históricamente ha cambiado su ubicación varias veces por causas de índole distinta. Su constitución data de 1812 y aunque fue abolida con la llegada del Sexenio Absolutista, su sede durante las dos primeras épocas constitucionales era lo que hoy se conoce como el Palau de la Generalitat.

Tras pasar por varios edificios, fue en 1864 cuando el Palacio del Temple albergó las competencias de la diputación provincial que, por aquel entonces, compartiría estancia junto a Gobierno Civil, Delegación de Hacienda y otras oficinas hasta un siglo después aproximadamente. Aunque la pretensión de la Diputación de Valencia siempre fue volver al palacio ubicado al final de la calle Caballeros, durante estos casi cien años conformó en el Temple una sala de gusto historicista para celebrar los actos plenarios y que fue noticia la semana pasada por las críticas socialistas a su supuesta destrucción, desmentida por la Delegación de Gobierno al desvelar que todo el mobiliario fue desmontado y trasladado a un almacén de la Diputación.

El predominio de la gama bermellón, paredes con entrepaños de motivos dorados, pilastras de fustes estriados, un escudo real bordado en los talleres de la Casa de la Beneficencia y bellos capiteles jónicos aguinaldados fueron los encargados de adornar un salón en el que se debatieron y aprobaron cuestiones que, de una forma u otra, afectaban a los valencianos. Rafael Cort Álvarez o José María Zumalacárregui fueron algunos de tantos que dirigieron las sesiones acometidas en esta sala bajo el título de presidente de la Diputación de Valencia. El rojo también acompañaba a los tapices de los bancos que a distinto nivel colmaban la estancia con una barandilla de madera en la parte inferior.

Sin embargo, la historia narra que a pesar de instalarse en 1865 no fue hasta 1898 cuando se procedió a decorar esta estancia como ha llegado hasta la actualidad, y que se convirtió en un símbolo de la Diputación.

Tras poco más de medio siglo en el emblemático Palau del Temple, la institución provincial consiguió su cometido y recuperó el Palau de la Generalitat gracias en parte al desalojo de la Audiencia con la que en décadas anteriores había compartido alojamiento. No obstante, el estado de abandono en el que se encontrada y la ruina del inmueble, ejemplo de la arquitectura civil gótica con notables huellas renacentistas, obligaron a realizar unas obras para su restauración y ampliación de las estancias que no finalizarían hasta pasadas casi dos décadas.

Durante estos 19 años de arreglos, muchos de los enseres y documentos de la institución no fueron trasladados hasta el nuevo emplazamiento. Entre ellos el antiguo salón de sesiones de la Diputación de Valencia que fue usado hasta el año 1952, es decir, cuando las obras en el Palau de la Generalitat finalizaron y la institución se trasladó a su nueva sede. Esto dejó en el olvido al salón de sesiones plenarias, que ahora ya no tiene cabida en ningún lugar.

Ahora el Palau del Temple, sede de la Delegación de Gobierno, está siendo rehabilitado y el salón que data del siglo XIX ha sido devuelto a su dueño originario, la Diputación presidida por Jorge Rodríguez. El proyecto original contemplaba que la sala de plenos fuera ocupada por ascensores, lo que finalmente no sucedió al trasladarlos a otro lugar.

Casi cien años de uso y más de medio siglo en el olvido han llevado a los muebles que en su día formaron parte de historias y fueron partícipes de decisiones importantes para la provincia a acabar en un almacén, en paradero desconocido por cuestiones de seguridad según indicaron fuentes de la Diputación. Eso sí, la institución ha descartado la recuperación de este conjunto para su exposición al público.

La rehabilitación del Palacio del Temple estará lista en la primavera del próximo año, tras una inversión de diez millones de euros. Supondrá la reapertura de un valioso edificio, que además ofrecerá al público un recorrido por los restos arqueológicos encontrados durante las obras, un tramo de muralla musulmana y torres de la fortificación que rodeaba la ciudad medieval.