Las Provincias

Los rectores elevan el tono ante el Consell y exigen mejor financiación

Los rectores Esteban Morcillo, Francisco Mora y Vicent Climent junto al conseller Marzà y Manuel Broseta en el acto de ayer. :: d. torres
Los rectores Esteban Morcillo, Francisco Mora y Vicent Climent junto al conseller Marzà y Manuel Broseta en el acto de ayer. :: d. torres
  • Morcillo advierte de que no se puede mantener la calidad de los servicios con las aportaciones actuales y pide una bajada de las tasas

El curso universitario ya ha arrancado oficialmente en las dos instituciones más grandes de la Comunitat, la Politécnica y la de València, tras la celebración de los actos de apertura. Y en esta ocasión han tenido un nexo común. Tras un año de 'impasse', de dejar hacer al gobierno del Botánico, los rectores han retomado con fuerza la reivindicación de mejorar la financiación del sistema público, anclado en los últimos presupuestos en los 660 millones de euros aproximadamente.

No es casual que los representantes de los centros eleven el tono, teniendo en cuenta que el Consell ya trabaja en las cuentas de 2017, que recogen la porción del pastel que se transfiere a la red universitaria. Y no olvidan la decepción que supusieron las de 2016, donde el incremento presupuestario sólo sirvió para cumplir con mandatos externos: desde el reintegro de la deuda histórica pactado con el PP hasta el incremento salarial prometido por el Gobierno a los funcionarios en vísperas de elecciones.

En la práctica, los fondos universitarios ordinarios siguieron en el mismo nivel, el que permite abrir los campus cada día y cumplir con las nóminas del personal. Y esta es la dinámica que los rectores quieren cambiar. Es indicativa una de las frases que incluyó en su discurso Esteban Morcillo, el de la Universitat: «Nuestras características propias no nos permitirán mantener la calidad de los servicios por muchos esfuerzos de contención del gasto que podamos hacer y pese al compromiso del profesorado y del personal de administración y servicios». El reconocimiento de la carrera profesional de este cuerpo, en igualdad de condiciones que el resto de funcionarios de la administración, fue otra de las exigencias que plantearon tanto Morcillo como Francisco Mora, su homólogo en la Politècnica.

Volviendo a la intervención del primero, reclamó al Consell un modelo de financiación «suficiente, que tenga en cuenta las singularidades de cada institución y estable en el tiempo, evaluando los resultados alcanzados y respetuoso con la transparencia, la rendición de cuentas y los controles legales, haciendo posible una planificación estratégica y plurianual de las universidades públicas». Morcillo ya había advertido antes de que con la situación actual no es posible mantener la calidad a nivel internacional.

También tuvo palabras para las tasas -«no se puede renunciar a su reducción para acercarnos al modelo europeo, considerado de excelencia»- y para pedir al Gobierno más inversión en becas. También lamentó los recortes estatales en investigación y las limitaciones para la promoción del personal derivadas de la tasa de reposición.

Justo antes del inicio del acto, como es habitual, se permitió la lectura de un manifiesto de la Plataforma en Defensa de la Universidad Pública que incidió en las mismas cuestiones. El escrito se refería a los «inaceptables niveles de las tasas», al «incomprensible bloqueo» de la carrera profesional del PAS y a que se hayan incumplido promesas como la creación de una mesa sectorial para temas universitarios. Sí destacaron como avance la negociación del convenio del personal laboral y pidieron un «compromiso firme» para avanzar en la resolución de las demandas pendientes.

Ayudas y prácticas

La plataforma fue especialmente crítica con las universidades privadas, al culparlas de la paralización de las becas autonómicas y de la imposibilidad de excluir a sus alumnos de las prácticas sanitarias tras las decisiones adoptadas por el Tsjcv. Lo calificaron de «oleada de ataques hacia la universidad pública». Morcillo tuvo más mano izquierda. En su intervención agradeció a la Conselleria de Educación que haya «fortalecido el sistema público». Una tarea, dijo, compartida con otras consellerias, especialmente con la de Sanidad. Es decir, el rector deslizó su apoyo a estas medidas -ya expresado en ocasiones anteriores- sin referirse a ellas expresamente.

El conseller Marzà recogió el guante. Antes del acto, preguntado por las críticas del rector Francisco Mora, mostró su «sensibilidad» hacia las demandas planteadas y añadió que «se ajustarán a los recursos» de los que disponen. «Podremos hacer más o menos cosas y actuar con más o menos celeridad, pero la realidad es que no tenemos una máquina de fabricar billetes y los recursos que tenemos los estiraremos al máximo», añadió. En otras palabras, el problema de la infrafinanciación autonómica no es ajeno a la educación.

El acto de la Politècnica se celebró el jueves. Y las palabras de Mora sonaron claramente a decepción. Afeó al Consell que el gasto en personal universitario no subiera lo mismo que en el resto de departamentos y que no hubiera sensibilidad hacia colectivos como los contratados, los acreditados sin posibilidad de promocionar o los jóvenes investigadores. «Teníamos otras expectativas», señaló.