Las Provincias

El obispo de Mallorca, Javier Salinas, en una imagen de archivo. :: efe/cati cladera
El obispo de Mallorca, Javier Salinas, en una imagen de archivo. :: efe/cati cladera

El Vaticano ratifica el envío a Valencia del obispo de Mallorca

  • Salinas, salpicado por la amistad con una ayudante, se despide de la Diócesis con una carta en la que pide disculpas por «si algún defecto ha ofendido a alguien»

valencia. El Vaticano confirmó ayer de forma oficial el nombramiento del hasta ahora obispo de Mallorca, Javier Salinas, como obispo auxiliar de Valencia, tal como ya avanzó ayer LAS PROVINCIAS.

Esta medida del Papa Francisco se ha hecho pública ocho meses después de que se publicara una noticia sobre una presunta relación sentimental con su secretaria.

Precisamente ayer, el propio obispo pidió públicamente disculpas en una carta dirigida a la diócesis de la isla balear. En este escrito de despedida quiso disculparse «si con algún defecto mío he ofendido a alguien o le he dado motivos de preocupación». Y es que la situación del prelado en Mallorca se había vuelto insostenible desde que en diciembre de 2015 trascendiera su estrecha amistad con una colaboradora -encargada del área de Relaciones Institucionales- lo que desembocó en que el entonces marido presentara una denuncia en la Nunciatura en España y en el Vaticano.

En su momento, tanto la mujer como el prelado negaron la relación impropia. El hasta ahora obispo de Mallorca dijo entonces que no tenía «nada que ocultar» y estaba convencido «de haber actuado convenientemente», aunque reconoció que se podían «haber malinterpretado» sus actos. Ahora en la carta afirma que presentó su renuncia como fruto de una decisión «tomada libremente, después de haber orado al Señor y asistido por el consejo de personas de criterio humano y eclesial, mirando lo mejor para la Diócesis».

Sobre la polémica detalló en la misiva que «en plena conciencia de que Dios misericordioso es quien nos perdona y renueva. Os ruego que me acompañéis con la oración en esta nueva etapa de mi ministerio episcopal».

Próxima misión

El prelado aclaró que «haber sido llamado por Dios a formar parte de la Iglesia y trabajar en ella al servicio del Evangelio en el ministerio sacerdotal y episcopal, ha sido siempre para mí el motivo que ha guiado mi vida». También destacó el hecho de que el Papa Francisco haya querido confiarle «benévolamente» un nuevo encargo pastoral como obispo auxiliar de Valencia. E indicó que acepta el cargo «con sentimiento de filial obediencia y gratitud al Santo Padre y de cordial reconocimiento al cardenal monseñor Antonio Cañizares».

El último acto oficial previsto de Javier Salinas en Mallorca será mañana, ya que está prevista una misa de despedida en catedral mallorquina a las 11 horas. Será una celebración de acción de gracias por el final de su ministerio en Mallorca.

Tras la aceptación de la renuncia del prelado por parte de la Santa Sede, su próxima misión será ayudar al arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares. De hecho, Cañizares anunció ayer a la curia y al personal de la diócesis el nombramiento de Salinas como obispo auxiliar y asumirá las tareas de catequesis y educación cristiana en niños y jóvenes.

El arzobispo de Valencia explicó que «la diócesis necesitaba, y yo necesitaba, fortalecer los temas relacionados con la iniciación cristiana, la catequesis y la educación cristiana de los niños y jóvenes para hacer una diócesis evangelizada y evangelizadora, siguiendo el camino que nos marca el Espíritu». Añadió que él mismo pidió al Papa Francisco que Salinas fuera obispo auxiliar para ayudarle en este cometido.

En la misma jornada de ayer el Papa Francisco nombró al obispo auxiliar de Barcelona, Sebastià Taltavull, administrador apostólico del obispado de Mallorca.

Taltavull confesó que le une a Salinas una gran amistad «de toda la vida». Sobre la polémica, dijo que «soy incapaz de juzgar y creo que no hemos de hacerlo, el Papa ha aceptado su renuncia y hemos de atenernos a ello y ser respetuosos».

Taltavull tendrá las atribuciones de un obispo para regir la diócesis hasta el nombramiento de un nuevo obispo para la isla. Por su parte, el arzobispo de Barcelona, Juan José Omella, comentó sobre el caso Salinas que «todos tenemos virtudes y defectos» y señaló que desconoce la labor que ha hecho en Mallorca «porque soy el único español que no he estado nunca en Mallorca».