Las Provincias

El último capítulo de la guerra del pan

  • El Juzgado de lo Mercantil dicta que la firma Forn I Pastisseries Navarro S. L. entra en concurso de acreedores

  • La empresa que vendía a 20 céntimos, al borde de la quiebra

La iniciativa empresarial que nació hace cuatro años de la mano del panadero José Navarro y que abrió el primer capítulo de la bautizada como guerra del pan al comercializar las barras por sólo veinte céntimos de euro empieza a escribir su final. El Juzgado de lo Mercantil número 1 de Valencia ha declarado la firma Forn I Pastisseries Navarro, S. L. en concurso de acreedores, es decir, en suspensión de pagos por no poder hacer frente a las cantidades que adeuda.

Tras el auto de declaración de concurso de acreedores dictado por este juzgado, que ha nombrado como administradora concursal a Lucía Carrau Mínguez, los acreedores deberán proceder ahora a comunicar sus respectivos créditos.

El inicio de esta historia se remonta al año 2012 cuando el obrador artesano José Navarro, vecino de Quart de Poblet, en plena crisis económica revolucionó el sector de la panadería al comercializar las barras por sólo 20 céntimos de euros en varias poblaciones además de la suya, como Torrent, Gandia, Villamarxant, Alcoy, Llíria o Ribarroja.

Lo que en su momento fue un evidente atractivo para miles de consumidores valencianos por el reclamo del 'low cost' desató a la vez en los comercios tradicionales una creciente «preocupación» por lo que desde entonces denunciaron como «una competencia desleal». Y como consecuencia de ello, alertaron de futuros cierres y despido de personal a los que abocaba la iniciativa de precios bajos.

Numerosas denuncias después y tras cuatro años, el secretario del Gremio de Panaderos y Pasteleros de Valencia, Vicente Martínez, se reafirmó ayer en lo que durante tanto tiempo ha calificado como una iniciativa «inviable porque el precio de comercialización no cubría ni los costes de elaboración» y señaló también sus sospechas sobre «el fraude encubierto» de esta firma.

Ante esta polémica la Generalitat llegó a intervenir entonces a través de Industria, Trabajo y Consumo con inspecciones durante las primeras semanas. Y en parte, estas inspecciones sucedieron porque desde el gremio expresaron repetidamente sus sospechas sobre esta iniciativa empresarial que, a su juicio, debía de suponer «bajos salarios, jornadas laborales que excedían con mucho las horas establecidas o subarrendar mano de obra» para vender por debajo de los costes.

En algunas de las tiendas del artesano Navarro se llegaron a vender 13.000 barras, lo que provocó largas colas de espera en la puerta del despacho de pan. Estos establecimientos 'low cost' causaron «verdaderos estragos en localidades del área metropolitana porque los clientes de toda la vida cuestionaron la honestidad de su panadero, que vendía el pan por dos o cuatro veces más» según Vicente Martínez.

Para el gremio, que la mercantil que vendía el pan a 20 céntimos se encuentre ahora al borde de la quiebra -y que consecuentemente causó en su momento «muchos dramas personales» en el sector- es una noticia que reciben ahora con «total y absoluta indiferencia» porque cuatro años después «el mal ya está hecho» al no poder competir los comercios tradicionales con los precios del obrador de Quart

A ese respecto, el secretario del colectivo, Vicente Martínez, recordó que la horquilla de precios en la que se suele mover el pan oscila entre los 75 céntimos y un euro, por lo que «era imposible comercializar a 20 céntimos, ni ahora ni entonces, por mucho volumen de venta que hubiera, ya que el coste de elaboración no baja de 35 céntimos».

Desde el gremio de panaderos en Valencia calificaron ayer de «bluf» a esta iniciativa empresarial de la que criticaron que en su momento «se entronizara».