Las Provincias

El Consell autoriza quemar la paja del arroz ante la plaga de malas hierbas y hongos

  • La Generalitat planea que la eliminación de los residuos se haga de forma escalonada para reducir las molestias a la población por el humo

«Los problemas que está teniendo en estos momentos el arrozal valenciano son graves, hay que asumirlo y actuar en serio». Así de tajante se mostró ayer el secretario autonómico de Agricultura y Desarrollo Rural, Francisco Rodríguez, a la hora de valorar la situación por la que atraviesan los campos de cultivo de arroz de la Albufera, víctimas de una plaga de hongos y malas hierbas (Leersia Oryzoide) que puede conseguir que dejen de ser viables. Para atajarlo, anunció Rodríguez, sólo existe una solución: volver a autorizar la quema de la paja del arroz, al menos de momento.

Sin embargo, en la Generalitat son conscientes de los problemas y las molestias que esta práctica puede tener para los vecinos de las poblaciones cercanas y los usuarios del parque natural, sobre todo por el humo que genera, de ahí que se consultará al departamento de Salud Pública sobre las posibles afecciones que pudiera tener para la población.

De entrada, los responsables de Medio Ambiente barajan realizar las quemas de forma escalonada, para minimizar su impacto, en unas horas determinadas, probablemente en las centrales, cuando la paja cuenta con menos humedad.

Otro problema añadido que tienen estos cultivos de arroz es su ubicación. Al estar en el parque natural, indicó el secretario autonómico, tienen limitada la utilización de «productos de síntesis» que sirvan para combatir esta plaga, de ahí que la única solución pasa por la quema. «La mejor alternativa sería retirar la paja sin más, pero eso no es posible. No se puede sacar el 100% de la paja, no hay posibilidad de retirar 14.000 hectáreas de paja, no tenemos sitio donde almacenarla ni infraestructura. Y las alternativas químicas son peores», resumió Rodríguez ayer, después de reunirse con una decena de representantes políticos de municipios afectados y de organizaciones agrarias para estudiar la situación.

El secretario autonómico explicó que en el encuentro se dio cuenta de los trabajos técnicos que se han elaborado en relación a la situación de los cultivos, «y ahora estamos iniciando los trabajos de análisis», añadió.

Rodríguez indicó que se llevarán a cabo más reuniones «porque tenemos que organizar la acción común de la Administración y del sector para luchar contra los problemas que tiene el arrozal y el parque», aunque insistió en que «los trabajos deben ir orientados a la mejora de la calidad de las aguas de la Albufera, a la mejora medioambiental, pero también al mantenimiento de la actividad económica del arrozal». Por tanto, resumió, «vamos a estudiar la posibilidad de realizar una quema controlada, pero el futuro no va por ahí, va por utilizar los fondos europeos para buscar alternativas que permitan que la quema no sea imprescindible. Y a eso nos vamos a dedicar los próximos meses y los próximos años».

Por su parte, la concejal de Agricultura y Pedanías, Consol Castillo, apuntó que la conselleria pretende incrementar las zonas de quema de la paja de arroz, pese a que el sector agrario reclama una quema total, como se hace en otras comunidades autónomas. Indicó que la propuesta del Ayuntamiento de Valencia es realizar una quema controlada, calendarizado y que la quema se lleve a cabo hacia mediodía «porque la paja ya se ha secado y la emisión de humo es menor».

Sobre ello, el secretario autonómico señaló que se va a trabajar en conjunto con los ayuntamientos del entorno del parque para, entre todos, «elaborar un plan que nos permita facilitar el cultivo y mejorar las condiciones medioambientales y de calidad del agua del lago de la Albufera».

Así, insistió que en estos momentos se está analizando «cómo nos vamos a organizar y hasta dónde podemos llegar y para hacer más efectivo la lucha contra los problemas de los cultivos», pero, eso sí, «minimizando los efectos negativos que los humos pueden tener para la gente».

Por último, Rodríguez resumió que el objetivo del Consell es el de «avanzar en una reducción de la quema». «Tenemos que buscar alternativas, pero las 14.000 hectáreas de paja no se pueden sacar, y hay que buscar cómo hacerlo», indicó.