Las Provincias

El 'Luis Vives', torpedeado por un submarino alemán

El 'Luis Vives', torpedeado por un submarino alemán
  • El hundimiento del vapor valenciano en septiembre de 1916 puso en duda las exportaciones a países en guerra

El 15 de septiembre de 1916, la portada de LAS PROVINCIAS sacudió las conciencias de todos los lectores que, por hábito o por hastío, habían olvidando que el mundo estaba, desde 1914, en medio de una terrible guerra: cuatro días antes, el lunes 11, el vapor valenciano 'Luis Vives' había sido torpedeado y hundido en aguas de las islas Scilly. Por fortuna, los tripulantes se habían salvado; pero lo que se planteaba con toda su crudeza, una vez más, es si la economía valenciana podía exportar o no sus productos agrícolas: ¿vender naranjas y cebollas es hacer contrabando de guerra?

Con sus 2.160 toneladas de registro, el 'Luis Vives' era un hermoso buque de carga, capaz de transportar también pasaje con las mayores comodidades. Construido en 1890 y puesto en servicio con el nombre de 'Ariosto', su armador lo puso a disposición del transporte de tropas durante la guerra de los boers y lo vendió en 1910 a la Compañía de Vapores Correos de África. Esta firma, nacida de una fusión de navieras valencianas, obtuvo ese año la concesión de las líneas de comunicación entre la Península, las colonias marroquíes y las islas Baleares y se vio obligada a reunir una flota notable en la que todos los buques llevaban nombres de resonancias valencianas.

El 'Luis Vives', a primeros de septiembre de 1916, había zarpado de Valencia con unas 4.000 cajas de cebollas y se dirigió el puerto de Almería, donde cargó unos 15.000 barriles de uvas. Después puso rumbo a Liverpool. Fue en ese rumbo donde su destino se cruzó con el U-boot alemán UB-18, comandado por Franz Wager, que le interceptó y tomó la decisión de hundirlo con sus torpedos.

La discusión diplomática que siguió el hundimiento del vapor español fue larga. La tripulación, compuesta por 48 personas, tuvo la suerte de que el carguero holandés 'Cracona' se avino a tomar a los tripulantes, que fueron llevados pocas horas después al puerto de Falmouth. Pero el submarino costero, que hundió al mercante en aplicación del rigor de las nuevas normas de una «guerra submarina total», dejó atrás la 'vieja' cortesía de respetar los buques de bandera neutral, como los españoles, y no discriminó si la carga de alimentos que llevaba estaba prohibida o permitida por los convenios internacionales.

El 'Luis Vives' se perdió frente a la isla Scilly, solitaria continuación, en medio del Mar del Norte, del Land's End de Cornualles. «Lamentamos muy mucho lo ocurrido, pero hemos de dar gracias que no tengamos que lamentar desgracias en la tripulación del vapor valenciano, doblemente dolorosas porque la mayoría de la dotación son hijos de Valencia», escribió LAS PROVINCIAS el primer día de información, tras confirmar con el armador La Roda la triste noticia del hundimiento del buque. En días sucesivos, el periódico planteó con dureza el problema diplomático en el que España se debatía desde 1914, en un deseo de que se respetara su neutralidad y se le dejara exportar a los países beligerantes.

No obstante, no tenía igual consideración la exportación de armas, vetada, que la de minerales o, en el caso valenciano, alimentos perecederos. Desde el año 1914, en que comenzó la guerra, la batalla de los sectores agrícolas valencianos se dio en el campo interno, en busca de rebajas de aranceles exportadores y libertad de movimientos. Pero también se hicieron muy arduas gestiones para que el Gobierno gestionara tanto ante Alemania como ante Gran Bretaña el respeto de los fletes. Basta mencionar que al inicio del conflicto Valencia mandaba a Alemania dos millones de cajas de naranjas anuales e introducía en el continente unos 15.000 vagones.