Las Provincias

Valencia sufre un aumento de accidentes y ya acumula diez puntos negros

 Intensidad. La pista de Silla registra una de las mayores afluencias de vehículos de la ciudad. :: jesús signes
Intensidad. La pista de Silla registra una de las mayores afluencias de vehículos de la ciudad. :: jesús signes
  • La ciudad concentra 8.436 siniestros y la zona más peligrosa es una rotonda de Cortes Valencianas

Las calles de Valencia registraron el pasado año 8.436 accidentes de tráfico, lo que supone un aumento respecto al ejercicio anterior, cuando se llegó a 8.284 casos. Las cifras facilitadas por la Policía Local suponen un aumento de 152 siniestros y constatan el aumento del parque móvil de Valencia.

La Policía Local destina importantes recursos al estudio de los accidentes, sus causas y las personas implicadas, con el propósito de buscar patrones comunes y erradicar deficiencias en la planta viaria o en la actitud de los conductores. El balance citado de los dos últimos años corresponde, indicaron fuentes del Cuerpo, a la suma de todos los accidentes registrados en la ciudad, incluidos los que se han saldado con la fuga de los conductores, han contado con la intervención de la Policía Nacional o se han producido en los accesos a la ciudad.

Una parte importante del trabajo policial se dedica a determinar lo que antes se llamaban puntos negros y ahora se denominan tramos de acumulación de accidentes. En un informe que resume la situación en las siete unidades de distrito se indican diez zonas de la ciudad que pueden llevar ese nombre.

En todos los casos se trata de cruces con gran intensidad de tráfico. Está el caso de la avenida Tres Cruces con Campos Crespo, donde el pasado año se produjeron tres accidentes con otras tres motocicletas implicadas, que colisionaron en la glorieta.

La velocidad excesiva parece ser una constante en esta clasificación. De ahí el interés de la concejalía de Protección Ciudadana en adquirir dos nuevos radares, en realidad foto-radares fijos que se colocarán en postes en bulevares y avenida de gran densidad de tráfico.

Una ubicación que ya se conoce es la avenida del Cid, la de mayor intensidad de toda la ciudad y donde su necesidad estará más que justificada por la decisión del Ayuntamiento de suprimir todas las pasarelas peatonales menos la más próxima al puente de Xirivella.

Esta actuación debe salir todavía a concurso, aunque con seguridad será este mismo año. La intención es conseguir reducir la velocidad media del tráfico con la colocación de pasos de peatones regulados con semáforos, aunque sin duda un radar fijo que fotografíe a los que vayan por encima de los 57 kilómetros por hora permitidos (hay un margen sobre lo que fija el Código de Seguridad Vial) ayudará mucho.

Otras zonas consideradas tramos de concentración de accidentes son el cruce de la avenida Pío XII con la avenida Campanar, donde además coincide que el pasado año se produjeron cuatro colisiones con bicicletas implicadas en los choques.

El Ayuntamiento está inmerso en un puñado de proyectos para la construcción de carriles bici, todos en la calzada, aunque en los últimos años se ha producido un aumento de los siniestros donde han participado ciclistas. En 2014 fueron 479 casos que se saldaron con 341 víctimas, de las que dos fallecieron.

En todos los choques, lógicamente los usuarios de la bicicleta se llevan la peor parte, aunque la eclosión de este transporte alternativo ha incrementado también las protestas de los peatones por la invasión frecuente de las aceras. De ahí el interés de las asociaciones del sector en que el Consistorio acelere los nuevos itinerarios ciclistas. El más simbólico es el anillo que recorrerá la ronda interior, aunque igual de útiles serán los que vayan por la avenida del Cid, la carrera de Malilla o la avenida Reino de Valencia.

También en la quinta unidad de distrito se encuentra otro punto negro, en esta ocasión en el cruce de la avenida Cortes Valencianas con la calle Camp de Túria, donde se han producido hasta siete accidentes de tráfico, lo que supone el lugar de Valencia con más casos. La rotonda del Palacio de Congresos se convirtió el pasado año en una zona verdaderamente peligrosa. La Policía Local suele colocar controles de radar en esta vía, especialmente en la salida del túnel que llega desde la avenida Pío XII, para tratar de calmar el tráfico y reducir el riesgo de accidentes.

En la documentación facilitada a LAS PROVINCIAS, una de las tablas se refiere a los accidentes donde ha participado exclusivamente la Policía Local. En este desglose se advierte enseguida el protagonismo de las embestidas, con 1.999 acaecidas en un año. Con este término, indicaron fuentes de Protección Ciudadana, se incluyen las colisiones fronto-laterales y las oblicuas. Por detrás se encuentran los alcances (1.679 casos), los choques (1.403 accidentes) y los atropellos, con medio millar, entre los principales.

Siguiendo con el relato de los puntos negros, en el cruce de la calle Islas Canarias con Eduardo Boscá se produjeron tres accidentes, pese a que se trata de un cruce perfectamente señalizado con semáforos. Lo mismo ocurre con el situado entre la avenida Hermanos Machado (ronda norte) y el camino de Farinós, donde se han producido tres caídas de motocicletas en el último ejercicio analizado por la policía.

Otros dos tramos de elevada concentración de accidentes se registraron en el cruce de la avenida Primado Reig con la calle Molinell, con tres contabilizados. El otro fue en la plaza Zaragoza, en dirección a la avenida del Puerto, con tres registrados en la glorieta. La alternativa de dirigirse en dirección al puerto, la prolongación de la Alameda o la avenida de Aragón crea más de una confusión, a tenor de los datos.

En cuanto a la séptima unidad de distrito, el pasado año se produjeron tres atropellos en el cruce de la avenida Baleares con la calle Pintor Maella, una zona de gran intensidad en el flujo de peatones por la cercanía de colegios, institutos y hasta un ambulatorio.

En las inmediaciones se registraron también tres accidentes en el cruce de la avenida del Puerto con la calle Samuel Ros, mientras que otra glorieta peligrosa para los conductores es la situada entre las calles Serpis y Ramón Llull, donde se han producido otros tres casos.

El informe de la Policía Local desvela una de las soluciones para reducir el número de accidentes. En el cruce la avenida Tres Cruces con el Camino Nuevo de Picanya, la decisión fue colocar una patrulla permanente de agentes en hora punta, de tal modo que se logró bajar a dos siniestros el último año, una cifra inferior a la de ejercicios anteriores. Sólo la presencia de la Policía Local hace que los conductores levante el pie del acelerador, igual que ocurre con los controles con radar.