El Banco de Alimentos cierra sus puertas en Valencia

El Banco de Alimentos cierra sus puertas en Valencia

La asociación ha repartido 5,78 millones de kilos de comida a más de 518.000 personas desde el año 2009

RAFA MUÑOZValencia

En la mañana del miércoles el Banco de Alimentos de Valencia llevó a cabo su último reparto de comida en las instalaciones que, desde 2009, regentaba en la calle Santa Cruz de Tenerife, junto a la central de la Policía Local. Estas dependencias, propiedad del Ayuntamiento de Valencia, volverán a manos municipales a finales de mes.

Durante los últimos ocho años el Banco de Acción Solidaria ha atendido a 518.694 personas, y ha repartido 5,78 millones de kilogramos de alimentos.

Para esta gente ha significado tener siempre una puerta abierta a la esperanza; además del reparto habitual, cuando a ellos les ha hecho falta algo o han tenido algún problema, han podido volver, explicó un emocionado Jaime Serra, director del Banco de Alimentos. Lo que me duele es que miles de personas se van a quedar en la calle, y si no de aquí a Navidad lo veremos, añadió.

Yo creo que el Ayuntamiento lo que debería haber hecho antes de cerrar, era venir, verificar las instalaciones y el trabajo que se hace, y haber llegado a algún tipo de acuerdo para que, entre ellos y nosotros, estas familias tuvieran siempre esa atención que tanta falta les hace, señaló Jaume Serra.

Si en septiembre tenemos que abrir en Puebla La Pobla de Vallbona, o hacer repartos en la calle o donde sea, lo haremos; lo que tenemos claro es que jamás en la vida dejaremos a esta gente abandonada, concluyó Serra.

Como todos los días la cola del Banco era larga, aunque el reparto se llevaba a cabo con agilidad. Vengo de Venezuela huyendo de la crisis económica y el hambre, y me han prestado esta ayuda; ahora, sin empleo y sin la casa de alimentación, me va a ser muy difícil alimentar a los dos hijos pequeños que tengo, aseguró Anaís. Las personas de aquí nos han venido orientando desde hace algún tiempo que deberemos dirigirnos a los trabajadores sociales más cercanos para que se nos pueda delegar ayuda en otro centro, agregó.

Esperanza hacía cola fuera pasada las once y media de la mañana, aguardando su turno. Ni yo trabajo, ni mi marido; tengo dos nenas y no tenemos bastante para poder comer, ni dinero, ni luz, ni agua; hoy es el último día y nos dijeron que viniéramos porque el alcalde quiere cerrar el local, y no lo quieren abrir en otro sitio, y aquí dan de comer a mucha gente, todos los días de la semana, de lunes a jueves, dan alimentos para muchas familias, señaló.

Por su parte, Cristian y su mujer, ambos colombianos, terminaban de recoger el carro antes de volver a casa. Si no fuera por esto, no lograríamos llegar; yo trabajo media jornada, mi mujer también, pero a la hora de cumplir con los pagos es demasiado limitado cómo llegamos, indicó. La trabajadora social será quien nos pueda dar un apoyo, si se puede, apuntó.

El nuevo plan del Ayuntamiento

Desde el gobierno municipal explicaron el pasado mes de mayo que los Servicios Sociales evaluarán la necesidad de cada una de las unidades familiares, y se creará un equipo de acompañamiento que hará un seguimiento de cada caso. Se ofrecerán planes de formación y la introducción en diferentes programas de inserción socio-laboral.

Este plan transcurrirá en paralelo a las ayudas de emergencia social para la compra de alimentos y el pago del alquiler. Se trata de un giro social con el que queremos que los ciudadanos puedan sortear el estigma de las colas de la vergüenza, aseguró el mes pasado la concejala de Bienestar Social, Consol Castillo.

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