Las Provincias

Cañizares reivindica la caridad como «norma suprema» al ingresar en la Real Academia

El cardenal Cañizares, acompañado de sus padrinos en la ceremonia, en el inicio de la ceremonia. :: Juanjo Monzó
El cardenal Cañizares, acompañado de sus padrinos en la ceremonia, en el inicio de la ceremonia. :: Juanjo Monzó
  • El cardenal destaca en su entrada en la institución la renovación de la Iglesia que llevó a cabo el obispo Santo Tomás de Villanueva

valencia. La Real Academia de Cultura Valenciana (RACV) cuenta desde ayer con un nuevo académico de honor. El cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, ingresó ayer en la institución apadrinado por los académicos José Climent y Vicente Montoliu. En su disertación Cañizares reivindicó la labor de reconstrucción de la Iglesia, así como la caridad del obispo Santo Tomás de Villanueva, quien llegó a la sede valenciana en 1544.

La ceremonia de ingreso se celebró en el Real Colegio del Corpus Christi, El Patriarca, en una sala repleta de público que aplaudió las palabras del cardenal. La representación de académicos de número fue amplia. Junto a Cañizares se sentaron el decano de la institución, Federico Martínez Roda, el exdecano Juan Lladró, el vicedecano, Daniel Sala y el secretario, Javier Domínguez. Las primeras palabras de Cañizares fueron de agradecimiento por una designación que consideró «un don» que le permite «entrañarme más en nuestra patria valenciana».

Tras la introducción inició un recorrido por la obra del obispo Santo Tomás de Villanueva, figura que destacó por la dedicación a la diócesis durante su estancia en Valencia en el siglo XVI. En algún momento de su discurso afirmó que en la actualidad «estamos llamados a continuar lo que él sembró e hizo» y recalcó la labor que llevó a cabo como renovador de una diócesis que se encontraba «disgregada».

El cardenal hizo hincapié en la preocupación por la caridad mostrada por santo Tomás de Villanueva. De aquel obispo del Renacimiento dijo que a lo largo de su recorrido proclamó «con energía que los bienes de la Iglesia eran de los pobres» y citó también la inquietud que le generaba observar a los «obispos alejados de sus rebaños», mientras que él apostaba por acercarse.

En distintas ocasiones relacionó algunas de las actitudes de su predecesor con los planteamientos del Papa Francisco. Así, hizo referencia al mensaje del actual Pontífice cuando relató que «no le importaban las riquezas, ni el poder, ni el rango episcopal». En sus conclusiones, a la luz de la figura del agustino que fue prelado en el siglo XVI, defendió que «los obispos son pastores, no señores» para quienes la «norma suprema» debe ser la caridad y la misericordia.

Las palabras del nuevo académico de honor recibieron la contestación en valenciano del franciscano Benjamín Agulló, miembro de la RACV, quien recordar el extenso currículo que acompaña la vida del cardenal Cañizares. Recalcó que la institución ha contado siempre entre sus miembros con «importantes y valiosos sacerdotes».

«El listón alto»

En referencia al arzobispo de Valencia afirmó que su llegada a la institución pone «la corona». El franciscano revisó la historia de la diócesis mencionando a los obispos, santos y mártires vinculados con Valencia para concluir dirigiéndose al cardenal diciéndole que «el listón está muy alto, pero usted tiene la suerte de poderse mirar en dos brillantes espejos: el de Juan de Ribera y Tomás de Villanueva».

El acto de investidura finalizó con la entrega del diploma, la medalla y la insignia por parte del decano de la RACV, Federico Martínez Roda, al cardenal. El ingreso del purpurado fue aprobado por unanimidad por la Junta de Gobierno de la entidad académica, según indicaron desde el arzobispado.