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El centro de Valencia, a 30 kilómetros por hora desde hoy

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El entorno de las Torres de Serranos ya era zona 30 con preferencia para peatones. :: damián torres

  • Ciutat Vella pasa a ser zona 30 a partir de hoy y el Consistorio plantea que a largo plazo sólo circulen vehículos autorizados en el centro histórico

  • La plaza del Ayuntamiento y Pintor Sorolla, entre las calles con restricción de velocidad

Las plazas del Ayuntamiento y San Agustín, Barón de Cárcer, Marqués de Sotelo, Barcas, Pintor Sorolla, Roger de Lauria, Paz, María Cristina... Son algunas de las calles en las que, desde hoy, los conductores tendrán que pisar el freno y reducir la velocidad hasta los 30 kilómetros por hora, ya que es el límite al que se podrá circular desde la denominada ronda interior hacia dentro de Ciutat Vella. Eso sí, las calles Colón, Xàtiva o Guillem de Castro quedan excluidas de una medida que marca el primer paso importante en la estrategia de movilidad del tripartito.

Su trascendencia se vio ayer durante la presentación de una iniciativa que bajo el lema 'El centre ja va a 30. València camina cap al futur' pretende «pacificar el tráfico» y evitar que los conductores «atraviesen el centro para ir hacia otros lugares o barrios de la ciudad». Fue el alcalde, Joan Ribó, quien, en su primer acto tras las vacaciones estivales, explicó los detalles de la campaña acompañado del concejal de Movilidad, Giuseppe Grezzi. El edil recordó que se recupera «el carácter de plaza, y no de rotonda, de la plaza del Ayuntamiento».

Anoche se descubrieron las placas instaladas en los últimos días -las señales viales no pudieron pintarse por la lluvia caída durante la tarde-, por lo que los conductores sabrán en todo momento a qué velocidad deben circular por las calles del cap i casal. De ellos dependerá el éxito de la iniciativa pues tanto Ribó como Grezzi insistieron en que no habrá sanciones.

De hecho, la Policía Local se limitará a informar de la nueva medida. «Creemos que la inmensa mayoría lo cumplirá aunque habrá que hacer mucha pedagogía», reconoció el alcalde. De ahí la campaña informativa que se pone en marcha en redes sociales, el canal de televisión de la EMT y en los soportes publicitarios de la ciudad para difundir al máximo esta «norma de convivencia positiva», como la denominó Ribó, que animó a los ciudadanos «a hacer suya la norma».

Pero la implantación de la reducción de velocidad en toda Ciutat Vella va más allá de una actuación que ha servido para complementar otras medidas adoptadas este verano, como la decisión de bajar las motos a la calzada, la instalación de aparcabicis en puntos céntricos (como la plaza del Ayuntamiento o la calle San Vicente) o la recuperación de espacios para el ciudadano (caso de la eliminación de las restricciones de actos en las plazas de la Virgen y del Ayuntamiento).

Poca rentabilidad

Y es que el alcalde aseguró que el objetivo final es que, a largo plazo, sólo vayan los vehículos autorizados por el interior del primer anillo. «Los conductores tienen que entender que no es rentable atravesar el centro para desplazarse a otro lugar; hay que ir por las circunvalaciones», remarcó de nuevo Ribó.

Si bien, «todas las medidas se van a adoptar con diálogo permanente y consenso con los comerciantes, instituciones y demás agentes implicados». Además, en el caso de la restricción a vehículos con autorización (bien de residentes como de comercios), la decisión también dependerá de las obras en infraestructuras como el parking del Mercado Central o de la remodelación de la plaza de la Reina.

Un tema del que, por cierto, el alcalde no dio plazos a la espera de comparecer con el concejal de Urbanismo, Vicent Sarrià. No obstante, Ribó recordó que la concesión del aparcamiento finaliza este mismo año y que la intención es recuperar el proyecto aparcado que surgió tras el concurso del Colegio de Arquitectos de Valencia.

Más seguridad

Con la puesta en marcha de la limitación a 30 kilómetros por hora el Ayuntamiento espera mejorar la seguridad vial, reducir la contaminación ambiental y potenciar el comercio local «ya que está comprobado que en las zonas que se pacifica el tránsito mejora el comercio local porque quien pasa por una tienda en coche, no compra», dijo Ribó.

En la presentación de la iniciativa también hubo tirón de orejas para el anterior equipo de gobierno, pues el concejal Grezzi aseguró que el PP había «lanzado un mensaje contradictorio» ya que «no está claro que legalmente la calle de la Paz fuera efectivamente zona 30». Un concepto que, por otro lado, se mantendrá en el entorno de las torres de Serranos, donde el peatón tiene prioridad sobre los coches y donde la calzada se puede cruzar por cualquier punto.

La respuesta llegó por boca del concejal del PP Alberto Mendoza quien manifestó que la pretensión de permitir únicamente el acceso a vehículos autorizados al centro es «un titular vacío de contenido, un intento más de vender humo, porque esa medida necesitaría de una planificación muy trabajada que habría de tener en cuenta muchos factores, como por ejemplo la repercusión que tendría en el resto de barrios de la ciudad».

Además, Mendoza remarcó que Valencia siempre ha impulsado campañas de concienciación que contribuyan a «mejorar la seguridad de la movilidad y que fomenten el uso del transporte público». El edil de la oposición también criticó que la implantación de los 30 kilómetros por hora no se haya consensuado con los comerciantes y con las instituciones implicadas.

En este sentido, desde la Asociación de Comerciantes del Centro y del Ensanche reconocieron que nadie del Consistorio ha contactado con ellos para explicar la medida. También recordaron la importancia de facilitar el acceso a los vehículos de mercancías y de los clientes al centro y mostraron su acuerdo con medidas que generen «una ciudad amable».