De solar a despensa saludable

Estudiantes y alumnos de la Politècnica ofrecen semillas y asesoran a los residentes en el cultivo de sandías, calabazas y árboles frutales Un grupo de vecinos impulsa un huerto urbano en Campos Crespo

LOLA SORIANOVALENCIA.
Roberto García, miembro de la asociación de vecinos Favara, en el huerto urbano de la calle Campos Crespo. ::                             JESÚS SIGNES/
Roberto García, miembro de la asociación de vecinos Favara, en el huerto urbano de la calle Campos Crespo. :: JESÚS SIGNES

Para los vecinos de Patraix no es lo mismo asomarse desde la ventana de casa y ver un solar lleno de maleza y excrementos de animales, a tener un huerto cuidado y que se ha convertido en una simbólica 'despensa' de frutas y verduras para el barrio.

Y es que un grupo de vecinos y miembros de la asociación de vecinos Favara, en colaboración con alumnos y profesores de la Politècnica, han impulsado un huerto urbano en la calle Campos Crespo, justo en el solar contiguo a la subestación eléctrica de Patraix.

Con este proyecto ya son tres los barrios de Valencia que apuestan por dar un toque verde y ecológico a los solares. Los dos primeros fueron la pedanía de La Torre, con los huertos de Sociópolis, y Benimaclet, en unos campos pendientes de urbanizar.

«En el punto donde hemos creado el huerto en un futuro va una ampliación de aceras y también hay un trozo grafiado como zona verde. Nosotros pensamos que este huerto también es zona verde y ha servido de punto de reunión del vecindario», indica María Castaño, una de las vecinas que colabora en el proyecto.

Según relatan, contactaron con un colectivo de estudiantes de la Politècnica, 'Arquitectura se mueve', y con otro donde hay integrados profesores y estudiantes, 'Utópika', y les ayudaron a poner en marcha el proyecto. «Hicimos también con un grupo de profesores, del colectivo 'Oruga verde', un curso de 'macetohuerto' y al final hemos creado una huerta en el barrio. Incluso nos han traído un depósito de agua y hemos instalado hasta riego por goteo», indican Roberto García y María Castaño.

Si bien en el caso de Benimaclet, los vecinos sí cuentan con agua de riego, de la acequia de Mestalla, «aquí nos toca a los vecinos ir bajando agua con garrafas. Nos gustaría que el ayuntamiento nos facilitara agua de riego», añaden.

En esta huerto están creciendo enormes esponjas vegetales, «también tenemos maíz, calabazas, hemos plantado habas brasileñas, pimientos, ya hemos cosechado tomates, hemos puesto plantas como perejil, orégano o aloe vera y hasta una asociación, Alter, nos ha traído un limonero que tenían en un macetero, pero que no crecía y aquí parece que está cogiendo fuerza», relata Eva Rodríguez. Practican una agricultura ecológica, «no usamos semillas transgénicas y almacenamos restos de verduras y cáscaras de huevos para hacer compost como abono».

Los niños del barrio también están entusiasmados. «Empezamos en junio y todas las tardes bajan los niños a ver cómo van los frutos. Les dijimos que la primera sandía que creciera la comerían, pero nos la robó algún desaprensivo. Cuando creció la segunda, hicimos una fiesta para los nenes», comenta Carmen Riezu. Además, este verano se han hecho sesiones de cine, cenas juegos infantiles.

Los vecinos que todavía no conocen el proyecto, «cuando se acercan se quedan alucinando». De hecho, un joven, Miguel Ángel Benet, acudió para conocer la iniciativa y quiere colaborar. «Son sitios que están abandonados. Es preferible que esté cultivado porque así la gente no tira basuras», indica.

Fotos

Vídeos