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La industria textil necesita un traje a medida

EMPRESAS

La industria textil necesita un traje a medida

La moda española confía en su imagen y sus ventas internacionales para superar los graves problemas que no le han dejado levantar cabeza en las dos últimas décadas, ahora unidos a la recesión

18.12.12 - 00:16 -
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La moda inglesa combina tradición y transgresión, la francesa transmite glamour y elegancia, y la italiana juventud y dinamismo. Pero, ¿qué comunica la moda española? Es lo que se preguntan muchos industriales del sector textil que confían en la potenciación de un 'made in Spain', unido a la internacionalización del sector, para superar de una vez por todas los problemas que comenzaron primero con la liberalización del comercio y que continuaron después con la propia crisis económica general del país.
El asunto no es baladí para España. El pasado año la industria de la moda representaba el 6% del empleo manufacturero, el 3% del producto industrial y el 5,9% de las exportaciones. Sin embargo, las cifras de producción textil en nuestro país han caído sustancialmente en los últimos años. Según el Centro de Información Textil y de la Confección (CITYC), ha pasado de 11.390 millones de euros en 2007 a 8.250 millones en 2011. Además, las 14.062 empresas existentes en 2007 se han quedado ahora en 9.389; y los empleos se han reducido de 196.000 a 146.000.
El presidente de la Federación Española de Empresas de la Confección (FEDECON), Ángel Asensio, recuerda que hace 15 años el sector contaba con cerca de 400.000 trabajadores, lo que ya hace entrever que los problemas no comenzaron en 2008, sino que ya existían mucho antes. Según Sergio Garrido, de la consultora Ernst&Young, el negocio ya se venía resintiendo desde la incorporación de China a la Organización Mundial del Comercio (OMC) y, posteriormente, con el fin de las limitaciones a las importaciones de productos textiles y la ampliación de la Unión Europea. Además, Anthony Pralle, de Boston Consulting Group, explica que la liberalización de las últimas barreras comerciales aumentó el déficit del sector en España, al igual que ya había sucedido antes en otros países como Inglaterra o Francia.
Con la desaparición de las cuotas de entrada llegó al continente una avalancha de productos muy baratos, hasta el punto de que las solicitudes de ingreso «se multiplicaron en algún momento hasta un 1.300%», según Asensio. Como consecuencia, las empresas españolas «adelgazaron estructura» y se generó más paro. Y eso que las cosas ya estaban mal, porque -explica Jorge Riopérez, de KPMG- la crisis de los años 80 había llevado al sector casi a su desaparición como productor.
Según un estudio de la firma Velilla, en la última década los productos procedentes de China han multiplicado por seis su peso en las importaciones textiles españolas. Tan solo en un lustro (entre 2004 y 2009) el 30% del sector textil español desapareció a causa de las importaciones chinas, con lo que 4.647 empresas dejaron de existir.
Consumo polarizado
Cuando en 2008 la industria de la moda comenzaba a recuperarse, llegaron los efectos de la crisis económica que, como reconoce Asensio, «ha debilitado de nuevo a un sector como el nuestro, que depende mucho del consumo». Además, según Miriam Molino, de Accenture, éste se ha polarizado en el segmento de lujo y, a su vez, en el 'low cost', mientras que las empresas que se situaban en un terreno intermedio son las que más han sufrido. Así, las cadenas especializadas concentran ya el 60% de las ventas.
Sin embargo, no todo han sido problemas porque el sector ha contado también durante estos años con una importante baza que le ha mantenido con vida. Se trata de las exportaciones, que crecieron un 12,9% el pasado año con respecto a 2010 y que han pasado de 7.775 millones de euros en 2007 a 9.650 millones en 2011. Durante los primeros nueve meses de 2012 alcanzaron los 7.634 millones (un 8,6% más que en el mismo periodo de 2011) y los expertos opinan que cerrarán el ejercicio con un nuevo récord por encima de los 10.000 millones. Según el portal Moda.es, el 44% de las ventas de las mayores firmas del sector ya vienen de fuera de nuestras fronteras.
En los últimos años se están produciendo importantes cambios en la distribución y en la producción. En el primer apartado, las grandes cadenas, como Inditex y Mango, han apostado por internacionalizarse cada vez más y abrir un creciente número de tiendas en múltiples países -además, con distintas marcas para llegar también a diferentes tipos de consumidores-. Como explica Sergio Garrido, primero lo hicieron en la Europa occidental y luego en la oriental, Asia y Latinoamérica.
En el apartado de la producción también se están realizando movimientos. Las grandes cadenas españolas suelen diseñar las colecciones en nuestro país, pero fabrican los productos fundamentalmente en China, además de India, Marruecos y Bangladesh, por el menor coste de la mano de obra. Sin embargo, ahora el gigante asiático está dejando de ser tan rentable como antes debido al alza de los costes; un dato, mientras en 2009 producir allí era un 40% más barato, ahora la diferencia es inferior al 15%... y no deja de bajar trimestre a trimestre. No obstante, el secretario general del Consejo Intertextil Español, Salvador Maluquer, apunta que el 'made in China' todavía sigue siendo el principal proveedor: concentra el 22% de nuestras importaciones textiles, aunque hasta septiembre éstas ya habían caído un 7,5% (10.124 millones de euros) y se había reducido el déficit comercial en esta materia (el saldo negativo pasaba del 64,2% de hace un año al 75,4%).
Además, las actuales tendencias basadas en colecciones más perecederas y de mayor rotación hacen necesario producir más cerca para acortar el proceso logístico, traer antes el producto y abaratar el transporte. Según el estudio de Velilla, Marruecos, Túnez, Turquía, Rumanía y Hungría podrían ser algunos de los sustitutos de China. «Hacía allí podrían dirigir sus pasos marcas como Adolfo Domínguez, Carolina Herrera y Purificación García», señala.
Pero la necesidad de producir más cerca también incluye al propio territorio español. Desde la Federación Española de Empresas de la Confección cifran en un 15% del total la producción que ya se está volviendo a localizar en España, Portugal y Marruecos. Algo que, según Jorge Riopérez, está dando lugar al surgimiento de nuevas fábricas y plantas de producción en estos países. Anthony Pralle, a su vez, cree que en el nuestro podrían ubicarse sobre todo en Cataluña, Madrid, Galicia, Comunidad Valenciana y Andalucía.
El acercamiento de la producción a Europa ayudará a que la industria textil se recupere. Salvador Maluquer ya ha constado que los grandes distribuidores muestran un mayor interés por componentes españoles y europeos en las ferias del sector que se han celebrado en los últimos meses; y Miriam Molino añade que algunos ya han mostrado su intención de contar con proveedores más cercanos.
Un difícil futuro
Mientras tanto, las perspectivas del sector no son nada halagüeñas. En CITYC no prevé una recuperación del mercado español a corto plazo, un futuro inmediato complicado por la disminución del consumo, el difícil acceso a la financiación o el aumento de costes energéticos, a juicio de los dos expertos. Según la consultora DBK, el mercado minorista de confección cerrará 2012 con un descenso de entre el 3% y el 4%, hasta situarse en 14.850 millones de euros. La caída, aunque menor, continuaría en 2013 y solo repuntaría en 2014.
Desde la Asociación de Empresas de Confección y Moda de Madrid (ASECOM) proponen estimular el consumo con una bajada de tipos de interés, una ampliación del tiempo de pago de las hipotecas y una inyección de liquidez en el sistema. Pero, sobre todo, estiman que el sector textil debe apostar por los intangibles (marca y diseño) para que sea más conocido en el mercado exterior. «Tenemos un excelente producto y debemos aprender a venderlo fuera renovando el concepto 'made in Spain'», señalan.
Eso sí, para conseguirlo el sector tendrá que trabajar en firme. Un estudio de la consultora especializada Interbrand ha revelado que, a pesar de la presencia de marcas como Zara, Mango o Loewe en el mercado internacional, la mayoría de los consumidores foráneos no las reconocía como firmas españolas.
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